AGO69. TRANSMUTACIÓN, de Sara Lew

A la mañana siguiente, a la hora del recreo, Hugo presumía ante sus amigos de aquellas hazañas, exhibiendo como trofeo sus múltiples heridas.
Su día transcurría en una continua espera de ese mágico momento, después de la cena, en que se encerraba en su cuarto, se sentaba en la cama y desenvolvía el tapiz donde guardaba las runas. Era entonces cuando Hugo invocaba a Odín barajando las piedras y se transportaba a otro lugar y a otro tiempo. Y a su vez Harek, un poderoso vikingo del Mar del Norte, se convertía en un niño.
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Sara, no conocía la palabra «taheño», gracias. Qué bueno, Sara, hasta que aparece la palabra «herida» todo transcurre como las fantasías del chaval, pero aquí el lector se pone alerta: Luego surge la magia de la religión nórdica y como no existen religiones con exclusividades, se transmuta y yo me lo creo y te aplaudo el relato. Venga, suerte.
Gracias, Ximens. Leí hace tiempo la palabra «taheño» en un libro y me quedé con ella. Lo mágico y lo real se entremezcla aquí, más cuando el protagonista es un niño.
Un abrazo.
Precioso «golpe de timón» final con la transformación del personaje de ficción en el «auténtico» protagonista. Y de acuerdo con Ximens en que la aparición de las heridas es un agujero negro que te succiona la atención de que algo diferente ocurre en ese cuarto. Brillante. Suerte.
Es ese «intercambio de papeles» tan ansiado a veces. Gracias Irene por tu comentario. Un saludo.
Pues yo también me he entretenido en saber el origen de la palabra «taheña» (el de la taheña barba) y también la «runa». También me ha inquietado esa sutil evasiva sublimación del maltrato infantil.
En manos de los lectores, los relatos siempre amplían sus significados. Muy inquietante lo que planteas, Jesús.
Un saludo.
Me ha gustado mucho el intercambio final de los personajes. Me he identificado curiosamente bastante con el cuento porque… los vikingos siempre me han encantado, porque yo aunque no extendía sabanas rayadas construía campamentos o casas o tiendas con las mantas. Y… era sencillamente genial.
Gracias por traerme todo eso. Un beso.
De niños nos atraen los personajes fuertes e invencibles, como la imagen que proyectan los vikingos. Y quién no ha jugado así… yo me «construía» naves espaciales debajo de la mesa 🙂
Un abrazo, Luisa.
me gusto mucho como cuento, recordando mis propias «excursiones» en sueños o ensueños…
…pero el comentario de Jesus me interpelo: «me ha inquietado esa sutil evasiva sublimación del maltrato infantil.»
…y ahora no consigo volver a leer tu cuento con la inocencia primera…
Me ha pasado lo mismo, no lo había «visto» cuando escribí el cuento. Pero puede leerse así. De todos modos, hay en el cuento ese juego de perder y recuperar la inocencia.
Un abrazo, Kristila.
Esta claro que nadie acaba de estar conforme con lo que tiene. Por cierto como Ximens, tampoco conocía el término «taheño».
Siempre queremos ser como los demás, sin saber que quizás los demás prefieren ser como nosotros.
Un saludo, Cybrghost.
Me encanta. Simplemente. En azul marino y azul cielo.
En la tirada de runas, cualquiera, Dagaz, por un decir, auguraba para Hugo un futuro lleno de promesas cumplidas, donde nadie tenía que luchar por conquistar lo que merecía.
Un abrazo Sara
Albada, me encanta esa frase final «…donde nadie tenía que luchar por conquistar lo que merecía». Ojalá. Pero es que la vida es justamente eso: salir allí afuera y conquistar lo que merecemos, parece que hasta la felicidad tenemos que ganárnosla a pulso.
Un fuerte abrazo.
Sara, mucha realismo mágico en este relato de aventuras marinas, que mezcla la infancia y las novelas de piratas. Me gusta la prosa poética del relato.
¡Mucha suerte en el concurso!
Besos.
La magia y las aventuras son muy reales en el mundo infantil. Gracias, Nicolás. Un beso.
Sara un relato mágico. Lleno de ternura y amor.
Te deseo mucha suerte con el.
La suerte es que paséis a leerme, que me dejéis vuestra opinión.
Gracias, Yashira. Un abrazo.
Precioso texto Sara. Mezclas la imaginación y las aventuras de un niño con una realidad que sólo toma cuerpo a través de las heridas que exhibe en el recreo.
La mente es una poderosa arma defensiva, y en este caso, lo mejor que pudo hacer es aliarse con los vikingos y transformarse en uno de ellos.
Felicidades por tu aportación y un gran saludo.
Esas heridas son la gran incógnita del texto, allí donde confrontan la imaginación y la realidad.
Gracias por tu comentario, Laura. Un abrazo.
Yo he leido todo el relato desde una perspectiva más mundana: como si todo fueran ideaciones del muchacho, heridas y transmutación incluidas. Al fin y al cabo eso es la imaginación de un niño, un mundo sin fronteras. En cualquier caso, caben interpretaciones pero se lea como se lea es un buen relato.
Todas las interpretaciones caben en un microrrelato, Jesús, aunque parezca pequeño. Lo mismo hay que decir del inmenso mundo de imaginación que cabe en un niño.
Un saludo.
Explicaría la historia, pero como Sara, la autora lo hace tan bien, pues ya está explicada 🙂
Muy buena y con la magia que deben tener las historias idem.
Felicidades Sara «Sigrid» Lew.
Como pasa con todas las historias, esta tiene tantas explicaciones como lectores se aproximen a ella.
Gracias. Un abrazo, Antonia.
Este es un relato fantástico, donde las propias fantasías del protagonista pueden volverse realidad, o no.
No había tomado consciencia de ello, Ana, pero es verdad que todos los cuentos que he presentado aquí sugieren ese desamparo de los protagonistas.
Gracias por leer profundamente mis textos. Un beso.
El juego constituye para el niño un portal hacia otro lugar y otro tiempo (para mí era lo mismo, olvidaba completamente el mundo real durante los juegos de mi infancia). Lo que presta profundidad a tu cuento es la bivalencia de este portal: Hugo y el vikingo Harek se convierten el uno en el otro, como unos avatares de mundos diferentes. Un precioso relato, Sara, lleno de fantasía.
Pero qué fuerte vuelves, Compañera. Precioso, Sara.
Un abrazo
PD. Me recuerda a la niña de mi Besos Sin Ruído, que también se ausentaba.
Precioso relato, Sara. Has conseguido que, además de disfrutar leyendo, aprendamos vocabulario. Muy interesante.
Me ha encantado Sara. Cuando era niña heredé un poster de papel que estaba pegado en mi cuarto con un paisaje onírico, de esos que despiertan tan poderosamente la imaginación de los niños. Me pasé años y años deseando que, por algún maleficio inexplicable, pudiera introducirme en él y correr mil aventuras. Un beso.
Precioso, Sara. No he podido evitar recordar «mis aventuras» debajo de la mesa del comedor, unas veces era pirata otras astronauta. Eso es lo que ha provocado tu micro, ahí demuestras su valor.
¡Suerte!
Besitos
Me ha fascinado el final. Nada de juegos o sueños infantiles: transmutación real. Lo que espera durante el día, lo que cuenta en el colegio es real. Hugo viaja en el tiempo y el espacio. Interesante relato para la imaginación, para leer y disfrutar entre vikingos, nada menos: fantasía al poder. Luchas, aventuras, heridas, ¿Qué más puede desear un niño, y un no tan niño?
Felicidades. Original propuesta.
Un besooooo, Sara, suerte no necesitas.
(espero llegar a tiempo para enviar el mío. Cómo echo de menos mi ordenador)
Sara, yo me quedo con el gran poder de la infancia y las formas de hacer realidad nuestros sueños. Precioso.
Un beso
Bellísimo texto con una poderosa y sorprendente vuelta de tuerca al final. Me encanta.
Me encanta el relato, Sara, no tanto el final (que, dado el titulo inicial y los prolegomenos, era bastante previsible) sino, sobre todo, la manera en la q vas presentando la historia y al personaje, muy visuales las imagenes, de las q se quedan en la retina!!
Ya veo q te tira bastante lo magico, los niños q se transfiguran con ayuda de odin, los dragones q escapan de vasijas con cenizas de algun antepasado…
Muy hermosos los mundos q creas, enhorabuena!
Ignacio Rubio Arese
Es una hermosa palabra, «taheño» creo que ya no la vamos a olvidar nunca más.
Me ha gustado mucho ese niño y el relato. Aunque se puede prever el final no le quita ningún valor a lo escrito.
Un abrazo y mucha suerte
Sara,tu relato es hermoso y retrata una época de la vida también hermosa. Suerte
Mágico y brillante. Enhorabuena.
Un abrazo,
Un cóctel de infancia, mares, imaginaciones y fantasía. Un resultado refrescante Sara.
Un abrazo
Paloma Hidalgo
Sara un relato genial que además no tiene la manida doblez de ser un sueño, sino de ser algo mágico. Felicidades.
Felicidades por tu mención de agosto y por tu blog, al que he podido unirme como seguidor y a tu página en facebook. No es de extrañar que salieras mencionada.
Muchas gracias Ricardo por pasar a visitarme.
Y gracias de corazón a los que me habéis dejado aquí un comentario. Lamento no haberos respondido a todos. He estado de vacaciones las últimas semanas de agosto.
Saludos afectuosos.
Enhorabuena, Sara. Se han publicado muchos relatos interesantes en este blog en agosto, pero tu «taheño pecoso» había perdurado especialmente en mi memoria y me ha alegrado mucho ver tu mención. Al igual que Ricardo, yo también he estado en tu blog y creo que me pasaré con cierta frecuencia por allí. Un abrazo.