83. BORRÓN Y CUENTA NUEVA
Se cree un «desfacedor de entuertos», como el Quijote, dispuesto a «librar batallas» por el bien de otros. Mediar en disputas que no le van ni le vienen le ha costado, solo este último mes, un moratón en el ojo, un dedo roto y que lo dejara su pareja. Pero la cosa se le ha ido de madre. Se ha metido tanto en la novela negra que está leyendo, que sufre sabiendo que la protagonista va a palmarla. Así que, al hallar un borrón en la impresión de la página 102, se ha colado por él en el libro escondiéndose en el rincón del ascensor. Al entrar la chica en el portal, sale a su encuentro para contarle lo que pasará dos capítulos más adelante. Ella se asusta, da un traspiés, cae sobre los primeros peldaños y se desnuca. Tras este lance, él se ha convertido en el malo de la historia. Huye a toda prisa cuando escucha al novio de la muchacha bajar por la escalera, llamándola. Ahora está en busca y captura, vive con lo puesto y lo peor es que no localiza el manchurrón por donde llegó. Seguro que lo hizo desaparecer el villano de la trama…
La realidad es algo cambiante, mientras que la ficción no tiene límites. Si ambas dimensiones se confunden, cualquier cosa puede suceder, hasta que un lector influenciable se convierta en asesino involuntario de una novela negra.
Un abrazo y suerte, Carme, con este relato de un lector empedernido e implicdo, como don Quijote
Jajaja! Qué ocurrente, Carme! No sólo que el lector se cuele en el relato, sino que lo cambie involuntariamente y se convierta en el malo de la historia. Y eso que si intención era buena…
Un abrazo.
Uy, perdón, contesté donde no debía… 😬
Me encanta ese borrón mágico por el que se cuela este “ príngao “ que no da una.
Original y divertido!