03 El astronauta de la triste figura
Por un canal de La Mancha Televisión lo vimos alunizar en directo. Se hacía llamar teniente John Lewis, y de aquel Juanlu seco de carnes que pasaba los veranos en el pueblo permanecían su expresión taciturna y una sombra rojiza en la mejilla, vestigio de una antigua caída.
Nada más tocar suelo se arrodilló sobre el polvo lunar. En tanto que el resto de la tripulación daba saltitos de alegría contenida entre los cráteres, él llenaba saco tras saco. Con cada golpe de pala, se dirigía a cámara: «El que la sigue la consigue». La prensa creyó vislumbrar en sus palabras la consagración del sueño americano, pero bien sabíamos en El Toboso quién era la destinataria del castizo refrán. Aunque de aquella Clara que tan alto precio pusiera a un beso solo quedaba entonces una lápida, hecho que él ignoraba.
Y aún ignora. A sus setenta años continúa al frente de las expediciones. Hace mucho tiempo que de la luna sólo vemos un cuarto, cada vez más menguante.
Ni ella era Dulcinea, aunque viviese en El Toboso, ni él don Alonso Quijano, pero un día le prometió la Luna y un caballero nunca falta a su palabra. Por constancia que no sea, saco tras saco.
Un relato muy simpático e imaginativo, fiel al espíritu inmortal del ingenioso hidalgo.
Un abrazo y suerte, Raúl
¡Me encanta, Raúl!
Romántico a más no poder, con una frase inicial muy ingeniosa y una frase final poética, la historia de en medio conmueve.
Un abrazo lunar.
Raúl, qué chulo. Eso es que te bajen la luna y lo demás tonterías.
Un abrazo y suerte.
Qué hermoso y poético cuento, Raúl. Y tan lejano pero cercano a la vez, tan ajeno y, sin embargo, tan nuestro….Me ha encantado. Enhorabuena y un abrazo, amigo.
La duda que me queda es: ¿donde ha llevado toda esa tierra?
Un final cómico para un principio heroico, con un punto de romanticismo desmesurado. También me pregunto, ¿si estaba tan enamorado, porqué no contacto con ella para llevarle la luna?
Este hombre está un poco pa ya! O me equivoco?
Me ha resultado curioso!