24. El viaje a Colorfield (Blanca Oteiza)
Esa tarde el sol acaricia con fuerza, su amigo le compra un helado en el quiosco del parque. Mientras lo disfruta sonríe como un niño, su compañero le limpia la baba que adorna la comisura de sus labios.
Cada tarde, desde aquel fatídico día salen los dos de paseo. Él viene a buscarlo después de la merienda y ambos pasan las horas vespertinas entre anécdotas y sueños.
Esa tarde es distinta, le propone regresar a los campos de colores que rodean los acantilados del norte. La sonrisa omnipresente se ensombrece, aunque tras un silencio asiente. Los dos amigos marchan rumbo al origen. Las flores tiñen sus pies sobre la alfombra colorida. El precipicio queda un poco más allá del aparcamiento de la vieja fábrica. Ahora sólo son ruinas, paredes que una vez dieron trabajo a un puñado de obreros.
Aquella tarde fue diferente, la lluvia arreciaba cuando la explosión sorprendió a todos. Los únicos que aún pueden recordarlo caminan pintando un sol en el horizonte cogidos del brazo. Entre llamas lo sacó desorientado y volvió a por los otros compañeros que no pudieron contarlo; él fue rescatado semiinconsciente con daños irreversibles que le dejaron de por vida en una residencia.
Nos dejas un texto salpicado con tintes etéreos y oníricos (por decirlo de algún modo) y donde destacan unas imagenes poéticas muy atractivas, al igual que lo que nos cuentas. Me ha gustado tu relato. Suerte, Blanca. Un saludo.
Muchas gracias Jesús. Me alegro que te guste.
Un saludo
Un héroe de verdad, que arriesgó su vida por salvar la de otros. Las hazañas son sencillas cuando existen superpoderes, pero no cuando hay que lidiar con males mayores, sin otras armas que la propia fragilidad, poniendo en juego todo lo que se tiene. Esa acción generosa lo dice todo sobre el protagonista, pero también el cariño que recibe por parte de su amigo rescatado, que sabe ser agradecido. En las pequeñas cosas, como ese paseo y el helado, está la felicidad, aunque nunca pueda ser completa.
Un relato sobre la amistad y el sacrificio, con descripciones muy visuales, que marcan un antes y un después, a partir de un «fatídico día» que vino a ser un nuevo «origen».
Un abrazo, Blanca. Suerte
Muchas gracias Ángel por tus palabras, no podría describir mejor la historia.
Un fuerte abrazo
Hola, Blanca.
Esto son los héroes en los que creo, no en los de capas, slip de licra y superpoderes.
Enhorabuena, guapa.
Gracias Towy,
A mi también me gustan más esta clase de héroes más terrenales. De hecho a mí no me van los otros superhéroes, los de capa y slip ajustado.
Un beso guapa
Hola, Blanca.
Qué bien cuentas la tarde en que todo cambió, y eso, el día en que todo fue diferente es requisito fundamental de un microrrelato o de un relato, como quieras. Qué superbién anticipas con esa baba que adorna las comisuras del protagonista: manera elegantísima, tierna, dulce, con su dramatismo, paradoja, de ponernos en situación respecto del personaje y su estado psicofísico. Y esa amistad patentizada en los detalles, donde solo hay originalidad, solo hay verdad; en los pequeños detalles más todavía. Pero también en los grandes, como ese comportamiento heroico de ese gran hombre, un superhéroe con mayúsculas, que antepone a sus compañeros (amistad plural, camaradería) a su propia integridad. Qué estupendamente nos pintas el paseo hacia el origen, lo que lo cambia todo, y a partir de lo que todo se inicia de otra manera, sembrado de ruinas y de peligro entrevisto porque lo anticipas también: las de la sonrisa permanente ensombrecida, el precipicio, la vieja fábrica. Y luego ese horizonte de esperanza caminando juntos los dos, el protagonista y su amigo, para darnos el mazazo final con la residencia, corroborando los daños irreversibles que habías anticipado al inicio. El título es buenísimo. Y el texto sabiamente contenido, pues dosificas muy bien la emoción que provocas, nada aspaventosa, manteniendo a la perfección la tensión dramática, no dejando al lector que se te escape. Es un texto muy sutil, muy fino. Un gran texto en definitiva.
Un beso muy grande.
Muchísimas gracias Martín,
Me alegro que hayas disfrutado con mi relato, me hace muy feliz que lo hayas visto tan claramente lo que he querido trasmitir. Desde el título hasta el comienzo de cada párrafo siguiendo la cronología para volver al inicio.
Muchas gracias por comentar.
Un fuerte abrazo
Blanca, existe ese tipo de personas tan absolutamente generosas que son capaces de arriesgar su propia vida por ayudar a los demás. Estos seres excepcionales hacen recuperar la fe en el género humano. Gracias por rendirles homenaje. Mucha suerte, un abrazo.
Gracias Barceló,
A veces estos héroes anónimos pasan desapercibidos, pero son los que realmente dan valor al ser humano.
Un abrazo
Héroes que no son de pacotilla, que están llenos de verdad. Un relato delicioso. Besos y mucha suerte.
Muchas gracias Belén por tus palabras.
Siempre me han gustado más este tipo de superhéroes.
Un beso
Hola, Blanca. Tienes una prosa que invita a leer y leer… Además tocas el tema de los sentimientos, que es mi punto débil . No hay palabras. Saludos.
Muchas gracias María José por tus palabras.
Me alegro que te haya «enganchado» mi relato.
Un abrazo
Otro para ti, amiga.
Blanca, merecido homenaje a estos heroes, al que me sumo, y a tu historia bien contada y ambientada. Suerte y saludos
Muchas gracias Calamanda
Estos héroes son los verdaderos, no los de capa de las películas o los cómic.
Un abrazo
Nos envuelves en tu texto, Blanca. En tu historia de héroes de verdad.
Besos
Gracias Inés por tu comentario.
Un beso
El poder de ayudar a los semejantes con la integridad y la bondad. Héroes anónimos para el mundo, pero no así para los que tienen la suerte de conocerlos. Muy bueno, Blanca. Abrazos y suerte.
Gracias Salvador,
El mundo está lleno de héroes anónimos, aunque no se hagan famosos,como dices, perduran en mente de quiénes son ayudados por ellos.
Un abrazo
Es la historia de dos héroes: el que todos vemos y el amigo. A veces es más heroico un acto voluntario de agradecimiento y compañía perdurables que otro ocasional e instintivo provocado por el fragor de las circunstancias.
Exacto Edita,
En mi historia hay dos héroes como bien dices. El que no abandona a su amigo y sigue cada día con él, aunque éste haya quedado «tocado». Eso es un acto bien heróico que no todos estarían dispuestos a cumplir.
También está el otro héroe de la historia que es el que intenta salvar a sus compañeros. Acto muy valiente que tampoco todos estaríamos dispuestos a realizar.
Muchas gracias por tu comentario.
Un abrazo
¿Qué quieres que te diga, Blanca?
Creo que tanto tu como yo hemos homenajeado a héroes que no saben que lo son.
Solo en momentos cruciales se nota de la pasta que están hechos.
En tu relato, tu héroe tuvo más suerte.
Un abrazo. Y muchísima suerte.