02. EN CONSTRUCCIÓN
Caminas por la avenida vacía como quien avanza a través del esqueleto de una ballena jorobada. No se trata de un barrio arrasado por las bombas ni de las ruinas de una ciudad pretérita, sino de osamentas de edificios que no llegaron a culminarse. Las grúas taciturnas asemejan a cetáceos varados en la playa ante el espanto de los bañistas. Allá en lo alto, entre los esqueletos de hormigón, en el 7ºC con ubicación noreste y vistas a la sierra, está tu casa. O mejor dicho estuviere, porque una vez figuró en proyectos urbanísticos dibujados en planos que ya a nadie interesan.
Es lo que tiene vivir por encima de tus posibilidades, dijeron; si caen los bancos, caemos todos, advertían; o el infalible, las crisis no son, en realidad, sino oportunidades de reformularse a uno mismo.
Queda, eso sí, el nimio detalle de cómo reinventarse uno con la cuenta en números rojos, en el vientre de tanta construcción abortada; en el estómago de estas ballenas inmensas de andamios y cemento; en el corazón de aquella mentira de riqueza y prosperidad, que leyera entre las líneas de tus manos el sonriente directivo de tu caja de ahorros de confianza.
Casi poético, si no transmitiera una realidad tremenda. Tenemos un grave problema con la vivienda y en tu micro, con el símil de la ballena, lo has retratado muy bien.
Un saludo.
Estalló la burbuja que tanto se temía, con unas entidades que fueron demasiado ambiciosas y especulativas. De la crisis que todo ello produjo no parece que hs
Ayamos aprendido mucho. Los que más tienen, tras el rescate que arruinó a una mayoría, siguen atesorando en exceso, mientras que la vivienda bien de primera necesidad, qeda convertida en un lujo.
Un relato que debería ser ficción y no lo es, con unas mentiras interesadas como si fuesen un personaje más.
Un abrazo y suerte, Ignacio
Cuando el microrrelato es el último consuelo del macrodrama, algo falla en un mundo construido de ilusiones y falsas esperanzas.
Siempre quedarán Nachos, con o sin queso, que nos muestren el esqueleto de las ballenas varadas en la metáfora del drama.
Para acabar entendiendo que el único significado de la vida es que no hay significado.
De Irlanda a la Palma pasando por Madrid.
Ignacio, micros como el tuyo son necesarios para que cosas así no vuelvan a repetirse, aunque me temo que ya está en marcha la siguiente burbuja, que volverá a dejar esqueletos de ballenas varados en las avenidas (metáfora preciosa, por cierto).
Un abrazo y suerte.
Hermosa manera de plasmar una mentira mayúscula cruel de hierro y cemento. Como El Guernica de Picasso.