89. FE (Blanca Oteiza)
Abandonó la escritura hace tiempo. Su afición por las letras la dejó apartada el día que se dio cuenta que todo lo que escribía, en cierta forma, se cumplía. El incendio en casa de sus vecinos, el tornado que se llevó media granja, el cierre de la fábrica del pueblo, el accidente en esa curva aquella fatídica noche de tormenta. Casualidad o no, le dio pánico seguir plasmando ideas en su libreta.
Hoy ha vuelto a coger un cuaderno y bolígrafo. Sentada junto a la ventana, no sabe cómo comenzar, ha perdido la costumbre después de tanto tiempo. El miedo hace que su mano tiemble, pero quiere escribir, debe hacerlo si desea que su hermana despierte del coma.


Qué bonito, Blanca, dejar de escribir por miedo a ser la causante de tantas desgracias, y volver a hacerlo con el miedo convertido en fe. Me encanta.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Rosalía.
Me alegro que te guste el relato.
Un abrazo
Si escribe un relato en el que su hermana se despierta del coma, entonces no debe tener miedo, sino todo lo contrario. Y si escribe cosas buenas como las que deseábamos de pequeños: que se acabe el hambre, las guerras, que ese chico me quiera, etc Entonces miel sobre ojuelas!
Muchas gracias Rosa por tus palabras.
Si realmente tiene ese «don», como bien dices se puede aprovechar para escribir sobre cosas buenas.
Un saludo
Tu protagonista tiene un don, o, más bien, un poder, que, como todos, puede utilizarse bien o mal. Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero que lo escrito permanecce. En tu relato hay un claro y hermoso ejemplo.
Un abrazo y suerte, Blanca
Muchas gracias Ángel por tus palabras.
Cuando se tiene un don depende de quien lo tenga el uso que le dé. La protagonista está en ese lado.
Un abrazo
Fe de la buena. Con poderes o sin ellos, dejar de escribir para evitar males o volver a hacerlo esperando hacer el bien, ya es un don. Muy bien.
Muchas gracias Edita.
A la protagonista le sucedió que escribía historias que después, sin haberlo pretendido, ocurrían semejanzas a su alrededor. Dejó de hacerlo hasta que tuvo un motivo para intentarlo de nuevo, en este caso llena de fe para salvar a su hermana.
Un abrazo
Una maravilla de micro sobre la fe que roza el realismo mágico…
Me encantó, Blanca, felicidades… 🥰
Un beso grande,
Mariángeles