45. HISTORIA CASI SANGRADA (Rafa Olivares)
–Detén tu mano, Abraham, tu fe te ha salvado –tronó la voz de Yahvé desde el cielo en el último instante.
Arrojando al suelo el cuchillo, se abrazó entre lágrimas a su hijo alabando al Creador por su bondad infinita.
Isaac, que hasta entonces solo la había utilizado para hacer gracias entre amigos, descubrió esa mañana la utilidad de su capacidad de ventrílocuo.


Un título tan ingenioso y tronchante como esta versión reescrita. Está claro que las pruebas alimentan cualquier fe, que la evidencia sea fabricada astutamente solo es un detalle.
Un abrazo y suerte, Rafa.
Cualquier suceso histórico admite diferentes miradas; yo prefiero las cómicas.
Gracias, Ángel.
Fuerte abrazo.
Genial!!!
Feliz porque así te lo parezca, hermanita.
Un beso.
Impresionada me hallo. Una absoluta genialidad.
Bueno, bueno, Edita, abrumado me dejas.
Un beso.
Hay capacidades innatas que no valoramos hasta que nos toca ponerlas a prueba, y vaya si lo supo Isaac… No hay que menospreciarlas, por insignificantes o graciosas que nos parezcan; nunca se sabe cuándo pueden venirnos bien… 😉
Una historia casi sangrada y muy ingeniosa, Rafa… ¡Te felicito!
Un abrazo grande,
Mariángeles
Gracias, Mariángeles, sin duda, ya que en lo de la fe estamos, habrá que agradecer a Dios el don que le dio a Isaac.
Agradecido por tus comentarios.
Abrazo y cariños.
Es increíble que hasta en un texto tan hiperbreve tenga cabida un giro final. Y giro magistral, por añadidura. Gracias por esa carcajada, Rafa.
Abrazotes.
Una carcajada es una medalla. Gracias, Ana Maria, por la condecoración.
Besos.
El texto brillante. El título genial.
Enhorabuena.
Saludos
Lástima que el autor no esté a la altura.
Gracias, Gabriel.
Un abrazo.
Ja, ja, ja. Muy bueno y divertido.
No se puede uno fiar ni de los hijos.
Mucha suerte.
Eso mismo diría Isaac de su padre.
Celebro que te haya divertido, Antonio.
Un abrazo.
Pues me creo más esta versión.
Muy divertida y original.
Gracias por compartirla
Si nos la hubieran contado así Isaac sería hoy el Patrón de los ventrílocuos.
Gracias, Hugo.
Un abrazo.
Pues me he imaginado a Isaac, estilo J.L.Moreno, jeje
Siempre es mejor la imaginación que la violencia, Rafa.
Genial, como siempre
Un abrazo
Solo faltó el muñeco diciendo ¡Toma, Moreno!
Gracias, Alberto.
Abrazos.
Con todo el ingenio, la originalidad y el humor que es marca de la casa, hasta en el título. Si te hubiesen conocido los Monty Python, te habrían contratado fijo. Mucha suerte y un abrazo, Rafa.
La casa es multimarca y tiene calidades para todos los bolsillos.
Palabras mayores, los Monty Python.
Gracias, Ana. Besos.
Hay historias que cambian una barbaridad si las vemos desde el otro lado. Como no podemos descartar ninguna posibilidad, pues nos la inventamos, y el resultado puede ser desternillante, como en este caso.
Un abrazo y suerte, Rafa
Quizás esta sea la versión real y la de la Biblia la inventada, quw de imaginación y fantasía va sobrada.
Gracias, Rosalía, un abrazo.
Extraordinario, además de muy hilarante, tu cuentito esta vez, querido Rafa. Bien pudo Isaac utilizar esa treta, pero es algo imposiblei de comprobar. Tendremos que conformarnos con el fin de las famosas apariciones marianas a niños del entorno rural, porque desde que existen los móviles con cámara no se han vuelto a repetir, oye. Enhorabuena y un abrazo, guapo.
Hola, Puri, no descartes que esas apariciones que mencionas fueran obra de algún David Copperfield de la época, que artistas, desde Altamira, siembre ha habido.
Gracias y un besote.
Divertidísima la vuelta de tuerca la pasaje bíblico, amigo Rafa. El José Luis moreno de la Biblia este muchacho. ¡Suerte y abrazaco!
Hola, Raúl. ¡Qué bien que lo encuentres divertido! Sin duda un pionero de la ventrilocuidad (¿se dirá así).
Gracias y abrazos.
Así que fue Isaac! Ya decía yo que Dios no podía tener tan mala leche como para obligarlo a matar a su hijo.
Esta versión es más creíble!
¡El mismo! Ya veremos si en el juicio final no le pasan cuentas por suplantación de personalidad.
Gracias, Rosa.
Un beso.
No sé quién dijo que en un micro el título con sangre entra (probablemente nadie, pero qué más da)… pues aquí se cumple esa máxima y ya nos tienes desde el inicio ganados a la causa. Tampoco se puede decir que nos dejes sin palabras, porque Isaac se encarga de que no sea así, pero qué buen sabor nos dejas tú con las tuyas.
Un abrazo y suerte, Rafa.
Querido tocayo, menos mal que en esta historia la sangre se quedó en el título y no cayó por la ladera. A Isaac, con dos bocas, nunca le debieron faltar las palabras.
Muchas gracias por tu comentario.
Un abrazo.