89. Honras fúnebres
Cuando murió mi madre, tenía yo barba entrecana y un bigotín desdibujado que tapaba un labio superior muy delgadito. Para huir del tumulto del velorio, rescaté la escalera de pintor que usaba mi padre en las chapuzas. Una escalera de madera cubierta de costras de pintura, del estuco blanquecino que usaba, tal vez, para reparar la pared de alguna alcoba, en la que, sospechaba mi madre, hubiera tenido un devaneo con la dueña de la casa. Rescaté, también, un cubo de plástico amarillo, dos rodajas de fuet olvidadas en un rincón de la nevera, y un par de zapatos de los que sobresalía un puñado de versos sudados y marchitos. Subí con aquel insólito equipaje hasta la cima. Allí estaba Dios, un dios bajito y narigudo vestido con un disfraz de bandolero que me invitó a sentarme a su derecha.
—No somos nadie— me dijo. Y disparó con su trabuco al centro del salón. Solo cayó el tío Benito, pero todos desaparecieron de inmediato. Coloqué los versos en el cubo, me calcé los zapatos y repartí el fuet, algo reseco, entre los dos. Regresé de un salto al suelo y asomado al ataúd, le dije: «mamá, por fin estamos solos.»
Cuando alguien se marcha, con sus grandezas y miserias, siempre deja rastros físicos de su presencia anterior y terrenal, los humabos nos caracterizamos por el uso de instrumentos, de los que es mejor deshacerse, porque lo pasado, pasado. El muerto de tu relato necesitaba sus utensilios para poder decir adiós de forma definitiva, su mujer y su hijo, también necesitaban pasar esa página. Es el joven quien lo facilita, de una manera poética y mágica.
Un abrazo y suerte, Juancho
Imaginativo y surrealista, una mezcla de elementos dispares que funciona fenomenal. Ya sabes que me encanta tu estilo, Juancho, enhorabuena.
Abrazos.
Un hombre-niño quizá asqueado por la vida. Una madre muerta, de la que se habla poco, pero se apunta que no debió ser feliz con su marido.
Un relato tragicómico muy interesante.
Juancho, coincido con Ana en que tienes tu propio estilo, mezcla de surrealismo y humor negro. Eso no es fácil, y me encanta.
Un abrazo y suerte.