84. LA EMOCION DEL COLOR
Desde que nací mi mundo fue blanco, negro y una infinita gama de grises. Los parques eran una colección de sombras en movimiento; los semáforos, un juego de luces en diferentes posiciones; los atardeceres, un cambio de claridad.
Mi madre me explicaba que el amarillo era el color del sol, de la luz; el verde, el de la naturaleza, de las esperas; el azul, el del cielo y el mar, de las cosas que se respiran. Yo intentaba imaginar lo que nunca había visto.
Y fue un pintor quien irrumpió en mi vida. Él hablaba en colores. Amaba los amarillos que desobedecían la noche, los violetas que pedían silencio, los rojos que ardían sin quemar. Yo lo escuchaba como quien oye un idioma hermoso sin comprenderlo.
Un día me llevó a su estudio para mostrarme su nuevo cuadro, aquel que simbolizaba nuestro amor, la pasión con la que nos entregábamos. Rojo ardiente se titulaba.
Encendió una lámpara especial, un invento suyo, un filtro extraño de luces y espejos.
—No verás los colores —me advirtió—. Pero tal vez veas algo distinto.
Y lo vi.
Un destello. Un temblor vibrante. Una herida luminosa que atravesó mi corazón.


Todo es cuestión de puntos de vista en especial, la percepción del nundo. El cerebro suple la falta uno de los sentidos. El amor compensa cualquier pérdida o ausencia.
Hermoso relato, Encarna.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Ángel. Valoro muchisimo tus comentarios, siempre tan amables. Es verdad que el cerebro compensa los déficits con otras cualidades, entre ellos dejarse llevar por la emoción. Un abrazo.
Jo, qué bonito, Encarna. La verdad es que ver los colores es una maravilla. ¡Y eso que hay colores que no somos capaces de ver!
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias Rosalía, por tu lectura y análisis. Cierto que no vemos todos los colores, pero la emoción que nos provoca una mirada, con o sin color, es lo más maravilloso. Un abrazo.
Hola, Encarna. Cuando iba a mandar mi relato leí el tuyo, que acababas de colgar. Me ha gustado la coincidencia de los dos micros con el juego de colores y el pintor que está detrás. Te deseo mucha suerte.
Gracias Manuel. Una coincidencia que estén seguidos y con pintores como protagonistas, aunque son muy diferentes. Un abrazo.