56. La fe
María tenía fe en que esa tarde no lloviera; que el vestido le quedara como un guante; que el maquillaje no se le corriera; que el peinado la hiciera parecer más joven, si cabe; que la floristería mantuviera fresco el ramo.
Tenía fe en que todos se sintieran felices; en que ningún detalle faltara en la ceremonia y en que, una vez casados, Raúl dejara de devorar con la mirada a Marta, su amiga de la infancia.

