Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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34. LA FE MUEVE MONTAÑAS

Doña Paquita regaba todos los días un zapato viejo que rodaba por el patio. Creía firmemente que ese sencillo gesto haría que brotaran flores allí donde fuese, en este caso en el zapato solitario. Llevaba tanto tiempo haciéndolo que ya nadie le hacía caso. Y como quiera que la vida a veces tiene sus cosas, de alguna manera, llámese insecto, llámese viento, llámese pájaro, cayó una semilla dentro del zapato, brotó un tallo y de él salieron tres florecillas minúsculas, que no dejaban de ser flores, al fin y al cabo, lo que supuso un pequeño alboroto, un pellizco de alegría y felicidad, pero sobre todo, la confirmación de que siempre estuvo en lo cierto. Así que con todo el convencimiento del poder de su fe y dispuesta a ver salir el sol cuando asoma por el horizonte sin nada por medio que le estorbe, se ha propuesto modificar un poco la orografía local, y ahí está desde entonces, sentada en silencio en el porche de su casa, mirando al macizo y concentrada en esa idea fija, a ver si un día de estos se obra el milagro.

9 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Con fe muchas cosas son posibles, hasta conseguir que con yna mezcla de azar y constancia broten unas florecillas rn un zapato. Otra cosa es tomarse los refranes en sentido literal. Curioso personaje doña Paquita.
    Un abrazo y suerte, Ana

    1. Quién sabe, Ángel, cualquier día llega un magnate de la construcción y echa la montaña abajo para construir una autopista. Doña Paquita solo tiene fe en que se mueva la montaña, de qué manera, eso es lo de menos, por eso está tan tranquila, sentada, esperando jjjjjjjj.
      Gracias, Ángel, un abrazo.

  2. Hugo Gonzalez

    Pues claro que si, ojalá disfrute de ese amanecer.
    Se me ha partido el alma al ver a esa persistente ancianita regando un zapato, día tras día, mientras la juzgan de loca y luego no hacerla ni caso.
    La alegría en su rostro al ver las florecitas debió de ser para enmarcar.

    Gracias por este rato tan tierno que me has dado con tu relato.

  3. Rosalía Guerrero

    ¡Ay, me encanta ese mover montañas literal! Como bien dices, igual tiran la montaña abajo para construir viviendas turísticas. O hay un terremoto y se derrumba. Con fe, cualquier cosa puede pasar.
    Un abrazo y suerte.

  4. Hola, Ana:

    Coincido con los compañeros que apuntan la ternura que consigues que transmita Doña Paquita. Eso no es nada fácil de lograr.

    Ojalá pudiesemos llegar a las 300 palabras para que la montaña se empezase a mover. 🙂

    Enhorabuena y saludos

  5. Bueno, si está mucho tiempo mirando, puede pasar cualquier cosa desde luego, como que le broten flores a un zapato. O que se le vaya la vista de tanto fijarla y vea moverse la montaña. Todo es cuestión de esperar y de fe, mucha fe. Mucha suerte, un abrazo.

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