39. LA MUERTE BLANCA
Ha pasado horas parapetado tras la nieve y ahora se siente reconfortado por el calor del refugio y del vodka que baja ligero por su garganta. También por la acogida de sus compañeros que le palmean la espalda alabando su puntería. Ha sido una buena jornada de caza, ocho piezas abatidas sin fallar un tiro. Las canciones compartidas, las risas con que celebran la vida les hacen ignorar el viento helador que aúlla tras las ventanas, esperándoles. Pronto el alcohol y el cansancio los sumirán en un sueño profundo en el que quizás, consigan olvidar el miedo, el frío y el olor a muerte. Fuera, amparadas por un cielo de oscuridad mineral, unas sombras se deslizan buscando los ocho cuerpos de sus camaradas.


Dos palabras; vodka y camaradas, son claves, imprescindibles y suficientes para darle la vuelta al texto y transformar, sin decirlo expresamente, una cacería normal en guerra cruel actual.
Lo aue se ve claro, blanco y diáfano, puede convertirse en negrura total en un momento. Las guerras tienen estas cosas y otras aún peores.
Un abrazo y suerte, Paloma
Desde el título entro ya en el biopic de Simo Häyhä, apodado como tal, pero es tan largo lo que cuentas que puede proyectarse a nuestros días. Me encanta cómo seleccionas ese momento de gloria mundana del francotirador, el contraste entre el blanco de las nieve tras la que se parapeta y el negro de las sombras enemigas en busca de sus hombres abatidos. Sobre todo la forma en que uno descubre de qué piezas se trata. Mucha suerte, Paloma.
Hola, Paloma:
Debo de decir que tuve que leerlo dos veces porque no estoy muy avispado y la fantasía me jugó mala pasada.
Las sombras que tú has creado, son mil veces más aterradora que el monstruo que yo había imaginado.
Un texto que dice muchísimo.
Estoy con Raúl, me gusta mucho como has escrito el segundo de gloria .
Uff, Paloma, qué terrible, por lo real que resulta, y qué bien contado. Cómo nos vas metiendo en la escena hasta el mazazo final.
Un abrazo y suerte.
Me da escalofríos esa frase de ocho piezas abatidas. Me transporta a muy recientes acontecimientos de ese calibre tan cruel e inhumano. Has sabido transmitir ese horror contado en una escena que transcurre de la manera más espantosamente natural.
¡Enhorabuena y suerte!
Un saludo
Lo cierto es que la guerra hace ver todo como una simple caza, con la diferencia de que los camaradas de las presas buscan rápida venganza.
Genial, como siempre, Paloma
Un abrazo
Os agradezco mucho los comentarios y vuestras apreciaciones. Efectivamente, «la muerte banca» fue un personaje real que mató a muchos soldados soviéticos, pero he querido traspasar esa historia y reflejar todas las guerras en las que se deshumaniza al enemigo como si fuera un animal a abatir. Quizás sea la única manera de sobrevivir al horror.
Primero al leer «piezas abatidas» no sabes qué estará cazando. Luego, ves a las sombras recogiendo cuerpos. Y, para rematarlo, buscar en google el título para descubrir lo que nos cuentas en tu comentario-respuesta. Las guerras son terribles, en muchos casos o matan o mueren. Menos los que las orquestran, esos suelen sobrevivir.
Buen relato, Paloma.
Un beso,
Carme.