17. Límites. Paloma Hidalgo
Mwezi, si no hubiera nacido en Tanzania, también podría haberse llamado Luna. Habría sido una gran alegría para su familia, no una maldición ni una vergüenza. Estaría familiarizada con las palabras factor de protección, el número 50 y el signo +, sabría lo que son gafas de sol, lo que son filtros solares. No llevaría solo la gorra rota de su hermano mayor, dispondría de un cajón lleno de ellas para conjuntar. De no haber nacido albina en una aldea africana, seguiría ajena a la superstición, a la brujería. Al miedo. Al pavor a ser atacada por ser distinta. A ese pánico que siempre le crece en el estómago cuando los del pueblo hablan con su padre, que la mira displicente. En lo que hay pocas diferencias es que aquí o allí, la determinación de una madre por mantener a salvo a su pequeña conoce pocos límites. Traspasarlos le puede conducir a un futuro tan oscuro como los ojos inertes del que ya no es su marido, como la noche cómplice de su huida. O tan luminoso como la piel de su hija.


Es un verdadero drama el de las personas de color, o del color que se supone que deberían de ser por su raza, que nacen albinos, por la incomprensión y el miedo infundado que generan en muchos de sus semejantes, llevados por la ignorancia y la superstición, que viene a ser lo mismo. La violencia pocas veces tiene justificación, pero podemos entender a esa madre intentando, a toda cosa, salvar a su hija de la incomprensión.
Un relato potente sobre un problema real, no por minoritario, menos conocido y grave.
Un abrazo y suerte, Paloma
Exacto, Ángel, tener raíces profundamente negras, pero una apariencia nívea solo genera problemas. Graves problemas que pasan desapercibidos en su mayoría, pero que ponen los pelos de punta cuando te los cuentan. Que menos que poner un granito de arena para agradecer a esas almas blancas que se ocupan de ellos y los protegen.
Gracias por comentar, un abrazo.
Paloma, me has recordado una noticia sobre este tema que me dejó impresionada. Por suerte Mwezi tiene una madre que la ama sin fisuras. No siempre es así, y niños y niñas acaban, en el mejor de los casos, repudiados.
Un abrazo y suerte.
Rosalía, muchas gracias por comentar. Repudiados, vendidos, muertos, el catálogo de penurias por las que pasan estas criaturas es espeluznante, pero si hay un brote de esperanza, hay que alimentarlo para que crezca y llegue a dar sombra. De ahí esta historia.
Un abrazo
Madre mía, Paloma, que bien retratas esta tragedia. He leído sobre el tema y es espeluznante. Menos mal que tu protagonista cuenta con el amor incondicional de su madre. Muy buen relato, come siempre. Enhorabuena suerte.
Gracias por compartir tu comentario. A veces los temas te llevan desde el principio por el camino que ellos escogen. Este relato es de ese tipo, se impuso a todas las demás ideas y fluyó. Blanco y negro puro y , sobre todo, duro.
Un abrazo
Muy bien contado ese drama de los albinos en algunos lugares de África. El paralelismo constante del aquí y el allí es muy plástico y nos hace pensar. Saludos y suerte, Paloma.
Muchas gracias, Antonio, por el comentario. Esa es la idea, jugar también con el negro de lo que es su vida y el blanco de lo que podría haber sido de haber nacido en otro lugar.
Saludos
Tu relato y el mío comparten mamás abnegadas e hijo/a. Pero qué diferentes situaciones: la mía da risa; la tuya, mucha pena. Todo debido a la suerte que han tenido ambas criaturas al nacer en un lugar u otro. Muy buena historia, me ha encantado.
Gracias Edita, por tu amable comentario. Con los mismos ingredientes hemos escrito la una en las antípodas de la otra pero convergiendo en la importancia de ese amor maternal que es capaz de trasformar el negro en blanco.
Qué terrible y qué bien contado.
Me encanta la sonoridad de la primera frase y el brillo de la última.
Enhorabuena.
Gabriel, muchas gracias por el comentario. Es un tema duro, terrible como tú dices, que al menos en esta ficción no serán los huesos de una niña los que traigan fortuna a nadie.
Saludos
Hola, muy impactante tu relato. Que algo que, cómo dices, dependa del dónde y de la cerrazón humana, pueda crear tanta desgracia por superstición o prejuicio, es espeluznante. Me ha encantado cómo lo relatas y que hayas hablado de ello. Un beso.
Agradezco la amabilidad de tu comentario. Es algo que me revuelve por dentro, un tema que me provoca muchos sentimientos, que me conmueve. Pobres criaturas, sus vidas, en el
Mejor de los casos, son tan grises como la mezcla de sus raíces negras y su piel.
Un beso
Ser diferente entre tus iguales, tus semejantes, y la crueldad de los mismos. Da igual dónde nazcas, si eres diferente, serás perseguida como una extraña. Qué bueno, Paloma. Abrazos.