52. MOMENTOS CRUCIALES (A. BARCELÓ)
Todo el tiempo del mundo se detiene en un instante. En mi cerebro la amígdala se pone en guardia, el sistema límbico trabaja a pleno rendimiento y activa el hipotálamo y la corteza prefrontal. Soy un bloque de hielo, he conseguido minimizar al máximo los síntomas físicos de cualquier situación propia de lucha o huida, mi respiración y mi pulso son prácticamente normales y apenas transpiro. Mis neuronas dan la orden exacta a mis músculos y la acción se produce. He tenido que luchar contra todos mis miedos para conseguirlo, pero me avergüenza confesar que lo he hecho sin fe. Espero que no me obliguen a renegar de este acto, pues para bien o para mal mi voto ya descansa en el fondo de la urna.

