Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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100. Mutatis mutandis

No he vuelto a hablar con dios desde que aparecieron los elefantitos blancos. Brotan de cualquier parte: de las axilas depiladas de mi hermana, de los bolsillos de la bata que se dejó olvidada la abuela en su última visita, de los ojos verdes de un gato callejero que maúlla canciones de Sinatra las noches de tormenta. Son diminutos y volátiles como pompas de jabón. A veces me rodean divertidos y chocan entre sí. Unos salen rebotados en todas direcciones, otros estallan y dejan esparcido por el suelo un charco jabonoso. Los más fuertes engullen a los otros haciéndose más grandes cada vez sin perder su levedad. Nadie más los ve, solo yo soy capaz de leer los mensajes que dejan escritos en el aire, de escuchar las palabras bonitas que me dictan cuando hablo con Giselle, de sentir su calor en las noches aburridas del invierno. Por extraño que parezca entiendo sus barritos cuando charlan entre ellos, conozco sus caras y sus nombres y cuando desaparecen, otros exactamente igual que ellos ocupan su lugar. A veces, cuando escuchan la llamada de la selva, se marchan de repente y entonces, solo entonces, dios vuelve a asomarse a mi ventana.

8 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Tu protagonists no puede creer en dos cosas a la vez. Esos elefantitos acaparan toda su atención cuando aparecen. Como dice el dicho: «No se puede sorber y beber al mismo tiempo».
    Siempre original y bien contafo, Juancho.
    Un abrazo y suerte

    1. Hooola, Ángel, gracias otra vez por tu desinteresada generosidad y la puntería de tus comentarios. Supongo que se puede creer en muchas cosas a la vez, pero, por ejemplo en las religiones, parece que creer en una de ellas te inhabilita para creer en otra, a pesar del parecido que existe entre muchas de ellas.
      Un abrazo grande y espero que hasta pronto!!

  2. Rosa Gómez Gómez

    Hasta que ni se van los elefantitos, no aparece Dios. Para que lo necesita, si ellos le llaman la vida. Quiere decir eso que pensamos en Dios cuando estamos aburridos? O algo por el estilo?

    1. Hoooola, Rosa, muchas gracias por la lectura y el comentario. No creo que sea un tema de aburrimiento, sino más bien que un dios eclipsa a otro y no se puede creer en dos dioses a la vez. Muchas personas cambian de confesión a lo largo de su vida, pero muy pocas o ninguna las mantienen a la vez.
      Un abrazo grande!!

  3. Rosalía Guerrero

    Entre elefantitos como pompas de jabón,y charlas con dios, tremendo viaje lisérgico en formato microrrelato. Alucinante.
    Un abrazo y suerte.

    1. Hoooola, Rosalía, pues según lo estaba escribiendo pensaba lo mismo que tú, parece que me he comido un tripi. No era el caso, ni lo recomiendo. Y comparto que alucinante puede ser un adjetivo que le va muy bien a este microrrelato.
      Muchas gracias, un abrazo grande!!!

    1. Hoooola, Ana María, muchísimas gracias por la lectura, el comentario y el piropo que le dedicas al micro. Generalmente no empiezo un micro hasta que doy con una frase que me engancha, a partir de ahí armo el relato y, esta vez, los elefantitos blancos me parecieron suficientemente interesantes para empezar con ellos. El cierre también me costó bastante, hasta que di con ese dios asomado a la ventana que lo dejaba bastante abierto o demasiado cerrado, no estoy seguro, pero me pareció un buen final, para este viaje lisérgico, como lo ha definido Rosalía.
      Un beso enorme!!!!

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