14. Ni de noche ni de día ( Paz Monserrat)
Porfi, deja la puerta abierta y la luz del pasillo encendida, le digo después del cuento, el beso de esquimal y la oración al ángel de la guarda. Mi abuela lo hace, cree que soy miedoso.
Una vez cerró la puerta y apenas pude dormir por los ronquidos. Se ve que mi ángel es ya mayor y está delicado de los pulmones, como el abu. Por eso se esconde en el armario ropero y usa sus batas y sus zapatillas. Se cree invisible, pero arrastra los pies, escupe y gruñe raro. Cuando voy a casa de los abuelos lo siento cerca de noche y de día. Al principio era amable, pero desde que cumplí ocho años está muy, pero que muy pesado. Últimamente tose mucho y a veces me pide que le haga un huequito en la cama. Esas veces no me deja descansar, ocupa demasiado espacio. Entonces rezo una oración secreta. La abuela siempre dice que hay que tener fe. Pido que me deje solo, que me desampare, que salga de la habitación.
No le cuento nada a la abuela de lo de su ángel. La pobre cree que aún está en forma, que me hace dulce compañía.


Ufff…qué terrible historia y qué maravillosamente bien contada.
Ese «que me desampare» es fantástico.
La voz infantil está muy bien conseguida. Por eso duele más.
Mi más sincera enhorabuena.
Saludos
El tiempo pasa para todos, también para los ángeles de la guarda, pero este muchacho guarda las apariencias por no disgustar a su abuela, a quien no le falta la fe en los seres divinos y quiere lo mejor para su nieto.
Un abrazo y suerte, Paz