43. Nuevos horizontes
Enfriaban sus narices contra la ventana. En la televisión del vecino, el hombre apuntaba a la luna. Tras ellos, Florencia tejía en el sofá.
—Hola.
Manuel entró en el diminuto apartamento.
—Hola —contestaron los niños sin apartar la vista de la pantalla.
Florencia se levantó y, sin acercarse a Manuel, preguntó:
—¿Tienes hambre?
Manuel la tomó de la mano y la guió hasta el único cuarto de la casa. La puerta se cerró tras ellos.
Los niños apartaron la vista de la nave espacial y se acercaron a la endeble puerta. Posaron el oído y rieron nerviosos con los sonidos de la cama. Pegados a la madera, escucharon dos cuerpos jugando. Automáticamente, un niño deslizó su mano por su propio cuerpo. El otro lo frenó con un manotazo.
En la televisión, empezó la cuenta atrás para el despegue. Con la combustión, tembló la habitación.
Después, silencio.
Los niños se miraron boquiabiertos. Unos pasos en el dormitorio les hicieron huir hacia la ventana.
Su madre abrió la puerta y salió al salón sola. En la mano, la aguja de tejer.


Hola Hugo: tu relato, como la televisión de aquellos años, lo he visualizado en blanco y negro. Qué bien descrito el ambiente y sobre todo qué buen final. Habrá lectores que no le den mucha importancia a la aguja de tejer, pero yo me inclino por lo peor. El título me hace pensar en la dualidad de su significado: nuevos horizontes porque el hombre llegó a la luna, y nuevos horizontes para la madre de esos chicos.
Estupendo relato.
Un abrazo
Dos acontecimientos en la vida de unos jovencitos que nunca olvidarán: el primer despegue en blanco y negro:de un cohete y la última combustión de sus padres como pareja.
Un saludo y suerte, Hugo
Gracias por leer y comentar, Angel..
Como tú dices, dos acontecimientos importantes a diferente nivel para esos jóvenes. Espero que disfrutaras el texto.
Un saludo
Hermoso relato, Hugo, por esos dos planos que dibujas y suceden a la par, una en blanco y negro y la otra a todo color, incluso rojo intenso. La elipsis del final es magnífica, y que cada cual interprete. Mucha suerte y felicidades por el microrrelato.
Relato que requiere más de una lectura para no perder ni un detalle, que tiene muchos. Destaco el estilo narrativo con expresiones muy estudiadas y acertadas, la sordidez del ambiente —más negra que blanca—, y la elipsis final brutal.
Muy buen relato Hugo, coincido con algún comentario. Para mí, si un relato hay que leerlo dos veces es que la elipsis es perfecta. Más veces puede hacer divagar en exceso. Enhorabuena.
Hola Hugo
Un relato muy bien armado (y difícil, enhorabuena) con esos dos planos que van discurriendo hasta ese despegue final, del hombre a la Luna, de la mujer, a su nueva situación.
Enhorabuena y suerte
Muchas gracias, Alberto, por tu comentario.
Si pudiera poner emoticonos , usaría el que tiene los carrillos más rojos.
Buah, que pasada, nos has llevado de viaje en el tiempo. Y coincido con el resto de comentarios respecto a la elipsis.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias, Rosalía.
La tv en blanco y negro es lo que tiene;nos hace viajar.
Parece que te gustó el texto. Me alegra mucho.