6. Sin orden, pero concierto (Francisco Javier Igarreta)
Desde que cambiaron el sistema informático la Sociedad Filarmónica era un auténtico caos. Pese a los desvelos del ordenanza el desorden estaba a la orden del día. Ni siquiera el director de orquesta conseguía coordinar al grupo. A menudo perdía los papeles. Sobre todo ante las faltas de puntualidad. Al fin y al cabo su trabajo se basaba en una estricta medida del tiempo No podía soportarlo, le chirriaban los desajustes.
Un día, el concertino llegó tarde al concierto. Consciente de que había “dado la nota” con su inoportuno retraso, procedió como de costumbre y avisó al oboe para que diese el “la” de rigor. Sonó tan desafinado, que el director, fuera de sí hizo ademán de arrojar la batuta. A continuación comenzó a marcar una serie de movimientos anárquicos y sin sentido. En un alarde de atrevida versatilidad la orquesta se dejó llevar, y a partir del aparente disparate consiguió empastar una incalificable armonía. La interpretación resultó tan desconcertante que la platea quedó muda. Pero bastó la insinuación de un tímido aplauso para que el respetable perdiera la compostura y abandonando sus asientos estallara en una desenfrenada algarabía de aplausos y pataleos sin orden ni concierto.


Si existe algo organizado y milimétrico es una orquesta, pero la improvisación musical también existe y resulta igual de válida, con piezas creativas e irrepetibles. Si surge por accidente, como ha sido el caso de estos intérpretes, el elemento espontáneo es otro punto a sumar.
Un relato divertido, con ingeniosos juegos de palabras.
Un abrazo y suerte, Javier
Muchas gracias por tu comentario, Ángel. Un abrazo.
Hola, Francisco.
Me gusta mucho el juego de palabras que has usado desde el título y el desorden que se monta en el texto.
Ha sido divertido leerte.
Gracias por este rato de lectura.
Peronda, Javier. No s\e por qué te puse Francisco.
Hola Hugo, muchas gracias por detenerte a comentar mi relato. Encantado de que te guste.Un abrazo.
Jajajaja. Me ha recordado al camarote de los hermanos Max: una auténtica locura. Un juego que palabras que, insospechadamente, conduce al éxito final.
Un abrazo.
Hola María, muchas gracias por tu comentario. Me siento halagado por tu comparación.. Un abrazo.
Hola, Javier:
Muy ingenioso.
Me gusta especialmente el desorden a la orden del día desvelando al ordenanza y el final, que es un remate perfecto.
Enhorabuena.
Saludos
Hola Gabriel, me alegro de que te guste mi relato. He intentado que tenga cierta coherencia, dentro del desorden. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.
Una partitura muy ordenada para contar el desorden de un concierto.
Muy atinado por cierto!
Hola Rosa, muchas gracias por pararte a comentar. Un abrazo.
Y así es cómo del caos surge la belleza. Muy bien llevado de principio a fin.
Un abrazo y suerte.
Efectivamente,»en el principio era el caos», al menos eso dice la mitología griega. A partir de ahí la belleza, la música, la armonía y, por supuesto también la distorsión. Y aquí estamos. Muchas gracias por tu comentario, Rosalía. Encantado de que te haya gustado. Un abrazo.
Desde el título hasta la última palabra, has jugado a los juegos de palabras estupendos y has ganado. No es nada fácil lo que has conseguido. Enhorabuena.
Hola Edita, muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.
Me encantan los micros musicales, y éste no ha sido la excepción, con todas sus expresiones idiomáticas tan a tono, tan divertidas. Sin orden pero con muchísimo concierto, la orquesta pudo improvisar una sinfonía que cautivó al público, y eso es de agradecer. En vista de lo logrado, el director de orquesta debería ser menos rígido y aflojar un poco la batuta… Ojalá que sus músicos logren convencerlo.
Fue un gusto leerte, Javier.
Un abrazo grande,
Mariángeles
Muchas gracias Mariángeles , estoy encantado de que hayas disfrutado. A veces tiene su aliciente dar una oportunidad al caos. Un saludo.
Siempre nos echan la culpa a los informáticos, cachis 🤭. Un texto que juega de manera genial con la supuesta rigidez de una orquesta, de su estructura, de su perfecta armonía, para agitarla con un caos que termina por salir bien. En ocasiones el caos también puede ser perfecto. Suerte y abrazo, Javier.
Muchas gracias Rafael por tu amable comentario. Un abrazo.