72. Tralará
Por el mar corren las liebres, dicen, y todos asienten. Aquí nadie se molesta en parpadear. Ayer vi a un hombre pescando estrellas con un cazo de sopa. Las metía en un cubo oxidado y las vendía a la entrada del pueblo. “Luz fresca, recién pescada”, gritaba. No miraba a nadie a los ojos. El que vendía humo tampoco.
En el monte crecen sardinas en racimos. Hay que cogerlas al alba, antes de que echen a volar. La última vez que fui, volví con las manos vacías y la boca llena de sed. “¿Y el hambre?”, me preguntaron. “Lo perdí por el camino”, mentí. En realidad, siempre va conmigo.
El campanario de la iglesia da las tres y caen avellanas del cielo. No es un milagro. Aquí todo cae: las piedras, las horas, los silencios incómodos. “Es la temporada”, dice el párroco mientras barre. “Ya saben cómo es Dios”. No sé cómo es Dios, pero sé que a veces pisa fuerte y otras veces no pisa.
Ahora que vamos deprisa, nadie cuenta más mentiras. Los árboles dan manzanas de plomo y los perros ladran con voz de hombre. Pero el hambre siempre dice la verdad.
Guau, Nuria, qué trasfondo más duro envuelto en el papel celofán de las canciones infantiles. Me encanta cómo lo has hilado, algunas frases son espectaculares.
Un besazo.
La mayor parte de las verdades podrían enmascararse con mentiras que, bajo el paraguas de la ingenuidad infantil y el auxilio de la música, confieren, incluso, un halo poético. Sin embargo si hay una realidad que no admite disfraces que la suavicen es el hambre, es así: pura y dura, auténtica aunque no quiera.
Un relato que combina muy bien la lírica y la crudeza.
Un abrazo y suerte, Nuria
Una preciosa deconstrucción de “Vamos a contar mentiras”, cambiando el sabor dulce por el amargo.
Gran microrrelato, Nuria.
El último párrafo me gusta especialmente. ¡Mucha suerte, y un abrazo!
Duro y poético! La dureza del hambre se impone durante todo el microrrelato. No hay concesión a la pena ni al desaliento. Y no es un juego de niños.
Potente!
Todo un ejercicio de «realismo mágico». La imagen de las estrellas en el cazo hace de nexo entre dos mundos. Saludos y suerte, Nuria.
Bello y mágico este mundo de mentiras que dibujas a ritmo de la canción popular, Nuria.Una forma poética de contar una historia dura y en muchísimas ocasiones tristemente verdadera. Un abrazo muy grande