27. Umbral (Nuria Rodríguez)
La noche se había desnudado sobre el convento, y el blanco y el negro respiraban como dos bestias contenidas.
Él, sacerdote de sotana oscura, avanzaba con la seguridad de quien conoce el peso del deseo.
Ella, novicia vestida de un blanco imposible, lo seguía como si la misma luz la empujara hacia la sombra.
—Padre —susurró—, hay cosas que la pureza no puede silenciar.
Su voz era un roce; su mirada, una grieta luminosa.
Él sintió cómo el negro de su ropa parecía arder desde dentro. Se acercó. No la tocó. No aún. La frontera entre ellos era un hilo tenso, afilado.
—Lo blanco puede ser una máscara —murmuró—. A veces, lo más puro es lo que primero desea mancharse.
Ella tembló, pero no retrocedió. El hábito claro revelaba más de lo que ocultaba cuando la llama del cirio se inclinó hacia ellos, cómplice.
—¿Y si quiero caer? —preguntó ella, con la respiración atrapada entre ambos.
Él respondió inclinándose apenas, lo suficiente para que su aliento chocara con el de ella, mezcla de luz y pecado.
En ese punto donde casi se tocaron, el contraste se volvió insoportable: el blanco dejó de ser inocencia, el negro de ser límite.


Relato cocinado a fuego lento, como el deseo contenido requiere, con ingredientes léxicos exquisitos, afrodisíacos. El postre, como todos los postres, seguramente hará remorder la conciencia. A posteriori, claro.
Muchas gracias, Edita, por pasarte por aquí a leer y comentar. Bueno, si luego llegan los remordimientos, que les quiten lo bailado.. una filosofía muy acertada. Un abrazo grande. ❤️
No sé si el hábito hace al monje o es que esos «hábitos» son universales… ¡hasta la noche se desnuda! Sensual y original forma de abordar el blanco y negro: las ropas, la luz y la sombra, la pureza y la mancha, la luz y el pecado. Qué bueno ese blanco imposible y ese negro que deja de ser límite. Y todo en un umbral a punto de ser atravesado.
Un abrazo y mucha suerte, Nuria.
Hola, Rafa!!
Muchas gracia por tu amable comentario. Hay umbrales que quizás si se atraviesan, dejarían de ser tan deseados.
Un abrazo ❤️
Precioso, Nuria.
Una historia sórdida contada de manera poética y con una frase final rotunda.
Un besazo.
Muchísimas gracias, querida Ana María. Sórdido, si, pero prohíbe algo a un humano y sin duda lo deseará mucho más. Ley universal.
Un abrazo fuerte. ❤️
Muy bueno Nuria . Con tus ya habituales acertadas metáforas que imprimen al relato siempre ese toque poético aunque la historia que cuenta no lo sea. Un claro ejemplo de que una cosa es el continente y otro el contenido. Tu manejas los dos con maestría.
Un abrazo compi.
Muchas gracias, Gemita. Me alegra muchísimo que te guste. Un abrazo grande. ❤️
Cuántos umbrales y qué diferentes surgen en un solo día, pero casi nunca se traspasan, porque cuando sucede, nada vuelve ya a ser lo mismo. Un hombre y una mujer se dejan llevar por su sentimiento y pasión, sus condicionantes no sirven de freno, no funcionan esta vez. Una historia intensa contada con gran elegancia.
Un abrazo y suerte, Nuria
Muchísimas gracia, Ángel, por pasarte por aquí y dejar un bonito comentario. Poner freno a la pasión es muy difícil y traspasar esos límites prohibidos, peligroso. Ciertamente una vez atravesados, ya nada será lo mismo.
Un abrazo grande
Esas grietas, y esos cirios… Y el umbral, esa línea difusa. Todo un ejercicio de equilibrio lleno de matices. Y en el mes del Tenorio…Saludos y suerte, Nuria.
Muchas gracias Antonio. Me alegra que te hayan gustado esos matices. Es verdad, es el mes del Tenorio, y como le pasó a él, seguramente mi personaje, después de sucumbir a la tentación, también tenga que enfrentarse al arrepentimiento y a la salvación espiritual. Un abrazo. ❤️
Hola, qué siniestro y elegante, se queda dentro. Con el ritmo acertado, la atmósfera ideal, no das tregua. Me parece genial, me ha impactado. Un beso.
Hola Nuria:
Genial relato. Me gusta el primer párrafo, y luego comodescribes ese umbral. Niestzche decía que amamos más al deseo que al propio objeto deseado. Y tú describes ese instante delicioso con mucha maestría.
Enhorabuena
Hola, Alberto.
Muchísimas gracias por tu comentario. Cuanta razón tenía Niestzche, me alegra mucho el haberlo descrito, para ti, muy bien. Un abrazo.
Hola Maria. Cuánto me alegra el haber creado esa atmósfera oscura y sin tregua para ti. Muchísimas gracias por tu amable comentario.
Un abrazo
Hola Maria. Cuánto me alegra el haber creado esa atmósfera oscura y sin tregua para ti. Muchísimas gracias por tu amable comentario.
Un abrazo
Nuria, estoy acostumbrada a la elegancia de tu prosa poética, que puede tratar por igual los temas más tiernos como los más escabrosos. Aún así, me sigues sorprendiendo con la belleza de tus textos.
Me ha gustado en especial el manejo de la tensión y la mirada como una grieta luminosa.
Un abrazo y suerte.
Jolin, Rosalía, me emocionas y todo. Mil gracias por tus bonitas palabras. Se agradece mucho. Un beso grande ❤️
Hola, Nuria.
Solo alguien de tu talento puede darle una vuelta a un argumento clásico como el que relatas, revestirlo de un aire fresco e imprimirle un interés nuevo, no solo en el fondo, sino en la forma.
Aplausos. Un cálido abrazo.
Qué bonito lo que me dices, Ángel. Muchísimas gracias por pasarte aquí, por leerme y comentar.
Un abrazo, amigo. Deseando veros a los dos. ❤️❤️
Oye, Nuria, pero qué preciosidad de texto. Hay que ver lo bien que llevas la tensión entre lo erótico y lo que se debe y no hacer. Y, por supuesto, jugando con el blanco y el negro. Me ha encantado. Mucha suerte. Un abrazo fuerte.
Ayyy!! Muchas gracias, Aurora, por tus bonitas palabras. Un abrazo ❤️
Buenísimo, Nuria. Qué bien dibujada la atmósfera, el baile de colores blanco y negro, el deseo prohibido entre los personajes. Y qué buen cierre, tanto del microrrelato como del maravilloso año de historias Entecianas. Un abrazo
Muchísimas gracias, Jesús. Yo también he disfrutado mucho leyendo tus historias. Espero qué, el año que viene, sigamos disfrutando de este espacio tan bonito, un abrazo enorme ❤️❤️