Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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38. Un lobo de mar (Toribios)

Al niño le dijeron que iba a ver el mar. Y un puente colgante por donde pasaban la ría los coches y la gente. El niño contaba los días con impaciencia. Porque del mar tenía una ligera idea por las películas, y el puente lo había visto en una postal que mandaron sus tíos. Pero no es lo mismo. En el cine no se nota la brisa, y en la postal no se ve como se mece la barquilla, ni se oye el crujido urgente del acero. Así que el niño subió al tren de madera y empezó ya a sentir todo aquello, mientras se asomaba por las ventanillas crepitantes y se estremecía con el pitido profundo de la locomotora.

El primer día no pudo ver el mar porque un médico tenía que mirarle con un aparato que estaba muy frío. El segundo día llovió e hizo viento. El tercer día tuvo fiebre.

Pero le compraron un barquito. Uno de plástico, con el casco azul y las velas amarillas. Navegó con él todos los mares. Aún lo tiene. Lo acaba de encontrar cuando vaciaba el trastero de casa de sus padres.

18 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La ilusión se puede frustrar en el último momento, pero como suele decirse, no hay mal que por bien no venga. Un barquito inesperado también puede ser ilusionante, incluso más, además de perdurar físicamente en el tiempo.
    Un relato entrañable.
    Un abrazo y suerte, Antonio

    1. antoniotoribios

      Gracias, Edita. Siempre es mejor ver el mar que una bata blanca, desde luego. Sobre todo cuando un niño tiene fobia a los médicos. Un abrazo.

  2. Yolanda Nava Miguélez

    No hay ilusión más intensa que la ilusión de un niño, tanto, que es capaz de alcanzar a través de ella lo deseado.
    Muy bien narrado, hasta el punto de subir al lector junto con el niño a ese tren de madera.
    Le auguro largo recorrido a este emotivo texto.
    Felicidades.

  3. antoniotoribios

    Gracias, Yoli. El tren de madera, el puente de hierro y el barco de plástico. Mucho material diverso hay aquí, me acabo de dar cuenta. A ver si llegamos tan lejos como el tren…

  4. Rosa Gómez Gómez

    La mirada de los niños siempre es especial. Un relato delicado y evocador, como al final resuelves.
    Nostalgia pura.

  5. Rosalía Guerrero

    Me gusta mucho cómo vas desvelando la historia, y sobre todo ese toque nostálgico al final.
    Quizás sea cierto que la auténtica patria es la infancia.
    Un abrazo y suerte.

  6. El poder de la ilusión es invencible, y como aliado de la imaginación, insuperable. Una pequeña historia que deja entrever otra mucho mayor en una narración donde ambas se arropan mutuamente.
    Me ha gustado, Antonio.
    Y muchas gracias por pasarte a comentar mi relato.

  7. Jesús Navarro Lahera

    Muy tierno, Antonio. Dan ganas de dar un abrazo al niño protagonista de tu micro, al que para que enfrentara la cruel realidad le contaron algo que le hizo volar la fantasía. Mucha suerte y un abrazo.

  8. La ilusión de los niños y la nostalgia de los mayores al ver recuerdos de su infancia (y es que hay padres que guardamos de todo!).
    Me gustó el relato, Antonio.
    Un abrazo,
    Carme.

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