25. YO PRÓFUGO (Jesús Alfonso Redondo Lavín)
Un taxi de Tremp me dejó ante la barrera del campamento militar del Talarn. Eran las tres de la madrugada, miércoles 4 de agosto de 1971. No lo sabía, pero había sido declarado prófugo.
Sí, claro que me presenté el sábado, según norma, a la guardia civil en la Salve de Bilbao para dar pruebas del fallecimiento de mi padre. No me atendieron. Los tres asesinatos, atribuidos a ETA hasta esa fecha, ocupaban la atención de la benemérita.
El jueves anterior los altavoces del campamento me reclamaron. El telegrama era escueto: “TU PADRE MAL, VEN”. Al día siguiente tomé el descacharrado autobús que llevaba directamente a Bilbao a los reclutas para el fin de semana.
Un fulminante ictus había terminado con la vida de mi padre a sus 49 años. Lo enterramos en Orejo.
Un camión de gallinas al matadero se ofreció a llevarme el martes hasta Mollerusa. La policía nacional hurgó pruebas en casa de mi asustada madre.
El jueves, mil reclutas en ropa de gimnasia formábamos en la esplanada cuando desde el altavoz escuché mi nombre. Me presenté. No pasó nada. El rompan filas desencadenó un desorden en el que sentí profunda soledad. Mi capitán dejó de hablarme.


Ninguna obligación puede sustituir el derecho de estar con la familia cuando ha fallecido el padre. Hasta el estamento más rígido y disciplinado debería ser, por encima de todo, humano.
Imagino que, como en otras ocasiones, hay vivencias reales en este relato, que es más una crónica de tu memoria, que fuera, al menos, parece inagotable.
Un abrazo y suerte, Jesús
Gracias Ángel. Acabo de cumplir 77 años y comencé a escribir en una pizarra de mano con un pizarrín y luego limpiaba la tinta de la pluma en el pelo de mi cabeza. Así que por fuerza he tenido que pasar por muchas vivencias.
La realidad en muchas ocasiones supera a la ficción. Y si lo sabes contar, hasta parece mentira.
Tiempos de mili. Sólo pude llegar al entierro.
Un relato en clave autobiográfica que describe una vivencia con detalle en muy pocas palabras. Seguro que despierta recuerdos en muchos lectores. Un abrazo y suerte, Jesús.
Gracias, Antonio. Historias de la mili.
Historias con vivencias reales de mal recuerdo. Hay que intentar superarlas y, además de olvidarlas poco a poco, sacar experiencias positivas de aprendizaje para un futuro.
Muchas gracias Miguel, por tu comentario y por tu fidelidad de amigo.
Entre los transportes y las prioridades de entonces… mal trago te tocó pasar.
Un abrazo, Jesús.
Carme.
Cierto. Las comunicaciones entre Bilbao y Lérida eran muy complicadas
Me ha emocionado tu historia, Jesús, porque está contada desde dentro y tiene el poder de acercarnos a una época que muchos y muchas aquí hemos vivido.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalía
El mozo, el quinto, el recluta, el prófugo, el soldado. Solo un número para algunos. Un trocito importante de una vida para otros. Momentos que arañan por dentro. Un abrazo y suerte, Jesús.
Gracias Rafael.