Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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01 – LOS TESOROS DEL “REVANGE” (JAMS)

El propio capitán Teach se reservó un turno de guardia como solía hacer cuando las dificultades abrumaban a la tripulación. Sus hombres le adoraban más aún en los momentos difíciles.

Después de cinco semanas sin tocar tierra las provisiones escaseaban. Terminadas las legumbres y tras tirar media carga de galletas de pan, infectadas de gorgojos, hasta las ratas habían desaparecido. El agua de uno de los depósitos se había podrido, y en el otro era turbia y salobre. La última idea en las perolas había sido ablandar pedazos de cinturón y cinchas de cuero cociéndolos durante horas con pescado.

Fue su travesía más larga. Salían al encuentro de The Rose, una corbeta inglesa que jamás les esperaría tan lejos de destino. Esa era su ventaja esta vez. Transportaba un cargamento de plata, pero, sobre todo, esperaban que tuviera los víveres y alcohol suficientes para regresar felizmente a Bahamas.

Las nubes de la última tormenta se difuminaban. Barbanegra ocupó su puesto de vigilancia en una poltrona del castillete de proa. Improvisaba interpretaciones de su destino en el cielo estrellado porque desconocía el significado de sus signos. Miraba el horizonte plateado del oceáno con la única seguridad de que aquella luna llena planeaba algo.

29 Respuestas

  1. J u a n P é r e z .

    ¡A mis libros favoritos sobre el género distribuidos por toda mi biblioteca ( esto es: Hª Gª de Los Piratas de Defoe; Hope Hodgson; Middleton y tantos otros..)tengo que añadir este texto bucanero y épico, tocando los temas comunes de los problemas que solían tener en el mar…! ¡¡¡Mucho Oficio J a m s !!! ¡¡¡¡Ha sido Un Honor haberme parado a leerlo!!!! ….Ganando Barlovento, sí señor.

  2. Ángel Saiz Mora

    Hasta para un pirata mítico ávido de tesoros lo primero es sobrevivir, el mar puede ser implacable y hacer que el marido más avezado muera de inanición, también están las tormentas y los cañonazos, muchos peligros inciertos que un lobo de mar sabe intuir, quizá, en la forma de la luna. Bajo una buena ambientación, deja abierto un camino, como un semillero de historias.
    Un abrazo, Juan

  3. EDUARDO MARTÍN ZURITA

    Un final abierto y misterioso como el propio océano lo es. Y lleno de dureza. Un relato de género maravillosamente bien llevado (nunca mejor dicha la palabra), con todos los buenos ingredientes. Enhorabuena, Juan.
    Un abrazo.

  4. Hola, Jams.

    Inauguras el bimestre con un relato de aventuras increíble. Hasta los gorgojos los he devorado para llegar a esa luna negra con la que cierras o no todo.
    Me encanta, felicidades a miles.
    Un abrazísimo.

  5. Salvador Esteve

    La lucha contra las inclemencias del tiempo, contra la precariedad, contra sus enemigos, contra su destino, convierten al hombre en leyenda, y la luna espectadora de mil aventuras. Como siempre, pistoletazo de salida excelente. Abrazos, Jams.

  6. Como pistoletazo de salida está muy bien una piratas, dignos representantes de todos aquellos que surcan los mares de una u otra forma y pobladores intrépidos de las páginas de tantas novelas y relatos.
    Me calzo el flotador y me aventuro a las procelosas aguas de este océano para ver si consigo pescar algo interesante…

  7. JAMS

    Gracias por vuestros comentarios. Como siempre, sois muy amables. Se me ha quedado breve en lugar de corto… creo que faltaría algo más, pero me apetecía ver a los piratas desde otro punto de vista, y leyendo un artículo sobre Barbanegra leí que pasaban mucha hambre¡¡¡ y me sorprendió¡¡¡¡ Pues eso, que gracias.

  8. M Belén Mateos Galán

    Una odisea en toda regla. El hambre puede más que el deseo de la plata, la Supervivencia más que el asedio.
    Un final abierto en esa luna que quizás cambie el destino de los marineros.
    Buen relato y narrado de manera estupenda.
    Felicidades por ello Jams.

  9. Mel

    Enfoque original y humano del “Malhechor”
    Pregunta, es que se me escapa, ¿por qué se titula tesoros del Revenge? si los tesoros estaban en el barco-presa, y si ellos no tenían nada??

  10. Modes Lobato Marcos

    Gran relato vestido de poema, Ana.
    Y, oye, yo no soy quién para decir nada pero, coño, abandona la sombra de Jams y saca tus relatos a la superficie.
    Valen la pena.

  11. Modes Lobato Marcos

    Buenas noches, Starman.
    Espero que al recibo de estas letras te encuentres fenomenal.
    Yo bien, gracias a Dios.
    Historia de piratas tremendamente bien hilvanada y desde una perspectiva muy muy original.
    Megus.

  12. Yolanda Nava

    Los gorgojos, ese cuero convertido en comida…he sentido y visto el miserable entorno gracias a las acertadas descripciones, y esa luna final, inquietante…
    Felicidades y que tu inspiración sea contagiosa.

  13. Inés Z. López

    Ana, nos habremos cruzado alguna vez?
    Bonito relato, maravillosa ciudad e intenso mar. Quizá algún día te decidas a volver a enviar tus relatos de forma convencional.
    Un beso.

  14. Quiero más.
    A mi siempre me ha angustiado el tema de la alimentación a bordo, en serio. Lo del escorbuto y masticar cuero me pone los pelos de punta.
    Por cierto, los gorgojos me encantan 😉
    Beso.

  15. No todo en los piratas era ron y diversión, y nos lo dejas bien claro.
    Un auténtico relato marinero, además muy bien escrito (el último párrafo tiene un punto poético), que más parece fragmento de una historia mayor. JAMS, si te animas a continuarlo, pásamos el enlace que somos muchos los que lo leeríamos gustosos.
    Un beso.

  16. María

    ¡Buenos días aquí, buenas noches en España! He regresado a esta página que tanto extraño y que agradezco por todo lo que me ha enseñado y que empiezo con este relato que me trae tantos recuerdos. ¡Gracias por eso y por la excelente narración! Esos cintos y cinchas cociéndose, me recordaron a un español, genial traductor de clásicos rusos, que conocí en Moscú. Era uno de los niños llevados a Rusia por la Pasionaria. Se llama o llamaba José Fernandez. ¡Qué vida la suya! Una de las historias que más me impresionaron, fue justamente aquella en la que cuenta que, también en un barco, pero durante la segunda guerra mundial, sufrieron lo que usted tan minuciosamente describe, con los alimentos y decía que además de los cintos, hervían las suelas de sus botas y zapatos, para poder tener qué masticar durante aquellos días de terribles hambrunas. De lunas plateadas, nada. Aquellos recuerdos sólo dejaron lágrimas y decepción… Un abrazo y otra vez, gracias por la oportunidad de participar en esta página a la que acabo de regresar.

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