Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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120. LECCIONES EN TIEMPOS DE GUERRA (Rafa Heredero)

Casi había anochecido cuando a los reclutas seleccionados nos mandaron subir al camión que los soldados no utilizaban mientras permanecían en el frente. Nos alejamos del cuartel intranquilos, porque ninguno sabía lo que se esperaba de nosotros. Durante el trayecto nadie habló, hasta que se detuvo y nos ordenaron bajar en medio de un descampado.

El sargento ofreció cigarrillos de su propio paquete, y cuando terminamos de fumar señaló los picos y palas amontonados en el remolque. Cavamos en silencio una trinchera, a la luz de los faros, hasta que amaneció y oímos cómo se acercaba otro camión. Alguien comentó que se trataba de los detenidos. El frío y la mañana habían conseguido aturdirnos, pero enseguida empezaron a sucederse órdenes autoritarias y secas que nos despejaron de golpe. Tuvimos que arrastrar a los prisioneros al borde de la zanja, sin hacer caso a sus súplicas, sin que nos dejasen pensar en lo que hacíamos, y dispararles con nuestras armas reglamentarias.

«Traidores a la patria», informó el sargento poco después, cuando los estábamos enterrando. Y dio por finalizado nuestro periodo de instrucción, mientras seguía atento por si alguno se mostraba reacio a convertirse en el soldado que esperaba de nosotros.

25 Respuestas

    1. Rafa Heredero

      Así parece, Javier. La guerra, las «lecciones» que se aprenden y sus efectos colaterales pueden dejar insensibilizado a cualqueira. Gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario.
      Un abrazo

    1. Rafa Heredero

      La brutalidad de la guerra debería dejar sin palabras a todo el mundo. Así no habría más. Pero me temo que eso es imposible. Gracias por tu comentario, Edita.
      Un abrazo.

  1. Difícil papeleta la de esos reclutas, obedecer matando o morir desobedeciendo. Pocos son los que optarían por la segunda opción. Aunque pienso que vivir con ese peso en la conciencia tiene que ser un infierno. Terrorífico lo que tan bien nos has contado, Rafa. Suerte y saludos

    1. Rafa Heredero

      Hola, Juana. Cuando lo puedan pensar bien, si no se han convertido en los soldados que de ellos pretenden, sí que les va a resultar duro. Gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

  2. Esther Cuesta

    Duro relato, igual que la guerra y las cosas que se hacen y que tienen justificación para algunos, aunque no me quiero ni imaginar cómo tiene que afectar a la buena gente. Muy buena esa visión. Un abrazo, Rafa

    1. Rafa Heredero

      Hola, Esther. Sí que resulta difícil comprender la sinrazón de la guerra para la buena gente, como dices, y lo de vivir con lo que se ha visto en una guerra, el cine y la literatura nos lo ha enseñado muchas veces. Y siempre duele. Gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Gracias por tu comentario, Juan Antonio. Me imagino que escenas como esta o similares habrá gente que se empeñe en que no pasen de moda.
      Un abrazo.

  3. Salvador Esteve

    Rafa, cuando se nos obliga a realizar actos que van en contra de la razón, la mente bloquea toda disyuntiva entre el bien y el mal, nutriéndose del amparo que ofrece el acto en grupo. Me ha gustado mucho cómo has contado el cruzar esa línea entre la inocencia del recluta y el verdugo, entrando de lleno en la sinrazón de la guerra. Muy bueno. Abrazos.

    1. Rafa Heredero

      Hola, Salvador. Me ha gustado cómo explicas lo de la justificación al amparo del grupo. Gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario.
      Un abrazo.

  4. Me quedo con este enunciado que es para erizar los cabellos y una imagen literaria ‘preciosa’: Tuvimos que arrastrar a los prisioneros al borde de la zanja, sin hacer caso a sus súplicas. He leído el comentario de Ximens y ese detalle del que habla aúpa aún más el relato.
    Abrazos, Rafa.

    1. Rafa Heredero

      Gracias, Lorenzo. Sí que quería dejar constancia, por un lado, de la insensibilidad que provoca la guerra, y por otro imaginar una escena algo diferente de la que estamos tan acostumbrados, con esos héroes resignados a que los fusilen.
      Un abrazo.

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