Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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34. La fotografía (Mª Asunción Buendía)

Un nerviosismo imposible de controlar se apoderó de mí. Estaba leyendo un artículo en el suplemento semanal del periódico, sin prestarle mucha atención, hasta que al pasar distraídamente una página apareció aquella  fotografía.

El reportaje hacía referencia al centenario del que hablaban en todos los medios. Vistosos salones de un lujo imposible que hacían gala de la más ostentosa decoración, de la que los ricos de principios del siglo XX gustaban de rodearse.

Allí estaba, nítidamente la imagen de una cafetería. No cabía duda, era el mismo lugar de la única foto que conservo de mi abuelo.  Uno de sus socios ingleses se la envió a mi padre y nunca supimos donde estaba tomada. Creyendo erróneamente que era la terraza  de algún  café de Inglaterra, donde él se encontraba a causa de sus negocios.

Y de donde nunca regresó, sin que nadie supiera por qué… hasta ahora.

De repente todo cobraba sentido, la anotación desteñida del reverso:  Tntnc, 115 cabin, April 1912 .

49 Respuestas

  1. vitolosa@gmail.com

    Seguro que muchos tenemos algún familiar que un día se perdió en el tiempo. Sobre todo en aquellos años en los que sólo el correo y el telégrafo eran las comunicaciones posibles.
    El destino, si quiere, trae soluciones.
    Un beso.

  2. Muy bien narrado, Asun, finalmente no hay secreto que se queda sin revelarse tarde temprano todo sale a la superficie. Me gustó muchísimo como todo lo suyo. Este mes participo con el relato “ En el camarote 666 de titanic encontré mi único y verdadero amigo. Un fuerte abrazo, amiga, Sotirrios.

  3. Hola, Asun.

    Ya me gustó y me vuelve a gustar. Has escogido una fotografía antigua para contar una historia y creo que te ha quedado un micro muy plástico.
    En fin, enhorabuena, y que la suerte te acompañe.

    Un beso muy grande.

  4. Buena idea y bien tramada. Casi me he sumergido en esa cafetería del buque. A mí me ha gustado.
    En cuanto al tercer párrafo, creo que hay una n donde toca un m ¿es posible? y ese final del tercero lo veo un poco raro empezando con el gerundio queda como inconcluso, aunque supongo que esa era la idea.
    Mucha suerte, Asun, y abrazos.

    1. Lorenzo eres sin duda el más observador de los lectores, yo no lo había notado. Y nadie me lo ha comentado. Será eso de que el cerebro sustituye las letras que faltan o olas erróneas por las buenas.
      Lo voy a corregir, por su puesto.
      En cuanto a la otra apreciación también es posible que lleves razón. Te confieso que este relato lo tenía escrito desde abril de 2012 cuando el centenario del hundimiento. Ahora lo he resumido un poco.
      Gracias por tu comentario enriquecedor.
      Besos

  5. J u a n P é r e z

    Ese aire incógnito que envuelve a tus frases, me han puesto en el disparadero, has sido mi acicate al hacerme recordar experiencias de tintes esotéricos que he vivido con algunas fotografías en momentos especiales de mi vida (¡Buf! ¡¡Si te contara lo que nos pasó a mi esposa y a mí en La Fontana di Trevi en Roma!! ) Pero, no; he venido a decirte que ha sido Una Visión tu aportación de Noviembre y te deseo que atraques bien al llegar a puerto.
    Con mucho cariño a mi madrileña predilecta.
    J u a n ” E l V i d e n t e “

    1. Me encanta ser tu madrileña predilecta, y no sabes lo que me encantaría que me contaras eso que os pasó en la fontana de Trevi.
      Un placer provocar tantos sentimientos.
      Besos

      1. J u a n P é r e z

        ¡¡¡Ay si Jiménez del Oso levantara la cabeza!!!
        Imagínate, A s u n, hace aprox. dos lustros y pico, una medianoche de S a n J u a n (¡¡No podía ser de otra manera tratándose de mí!!), Noche de Brujas, ya sabes, en La Fontana di Trevi. La suerte nos acompañaba, pues insólitamente, pasando las doce, no había mucha gente, pero mi mujer y yo decidimos aguardar un poco más para hacernos una foto sentados sin nadie detrás. Al filo de la una de la madrugada, aquello se despejó más aún, y solo pasó por allí un individuo al que le pedimos por favor que nos hiciera la foto. Nos sentamos al borde y al fin, detrás estaban tan solo las estatuas mitológicas y el agua. Era indescriptible. Le dimos las gracias a ese romano, y continuamos engullidos por el casco antiguo de la ciudad(acabamos en El Trastévere de copas)
        Como todo lo bueno acaba, finalizamos las vacaciones, y regresamos a España. En unos días revelé las fotos y cuál no sería nuestra sorpresa, cuando observé la de La Fontana di Trevi. Mª Carmen, mi mujer estaba a mi izquierda, pero a mi derecha, por encima de mi hombro había alguien más. Una cara de un hombre de época, con unos bigotes engominados y aspecto cansado. Parte del cuello se le veía sobresalir, pero su cuerpo estaba oculto tras el mío, muy pegado, como surgiendo de la propia fuente. Naturalmente, esa faz, era lo que podríamos decir, ectoplasmática-¡y sin embargo definida!- acuarelada casi, como si fuera un cuadro. Tal como sucedió, te lo he narrado para tu disfrute. Y te voy a decir más: Conservo la foto extraviada por mi desván tenebroso, por Él se atesora en algún rincón. Este sucedido engrosa las listas de mis innumerables archivos interrogantes y difuminados. Finalizo ya y te dejo la cita que define mi vida, que para mi desgracia, no es mía, sino del gran Paul Éluard :

        “Hay Otros Mundos,
        pero están en Éste”

        Atentamente, J u a n .

  6. Isabel

    Un principio muy original, eso de ver la fotografía en el suplemento. Ávida leo tus palabras, una detrás de otra, como si no supiera el final. Y al final, el final, perfecto.
    Un beso Asun.

  7. Así es Concha, de hecho era algo más largo. Y muchos me dijeron que tenía que continuarlo, bueno como casi todo lo que escribimos aquí es apenas un esbozo que podría ser mucho más.
    Un beso grande.

  8. Mª Belén Mateos

    Te ha quedado un micro lleno de realismo y naturalidad.
    y es que las fotos muchas veces nos dicen más de lo que parece. Creo que pasado un tiempo, verlas de nuevo nos hace notar en ellas detalles diferentes.
    suerte, un beso Asunción

    1. Mª Belén tienes toda la razón, yo últimamente soy una apasionada de las fotografías y de salir en ellas y hacérselas a todo el mundo. Es porque me da mucho miedo perder la memoria. En las fotos queda parte de nuestra vida.
      Un abrazo.

    1. Bueno no es tan difícil que ocurriera, en el Titanic se hundieron miles de personas.
      Por otro lado no es la primera vez que me comentan que alguno de mis relatos es casi un guión cinematográfico, voy a tener que planteármelo…
      Bromas aparte, muchas gracias Juana.
      Besos

  9. Me encanta por su naturalidad, Asun. Es francamente bueno. Grandes tragedias, misterios sin respuestas que se resuelven en cualquier vuelta de esquina, como suele ocurrir con las cosas verdaderamente importantes. Gracias por este ratito y suerte.
    Bsss

    1. A lo mejor es que es cierta y mi abuelo… ya se sabe la realidad supera a la ficción.
      Mas de uno me ha preguntado por ese abuelo que perdí en aquella tragedia.
      Pero nada es cierto, ficción total.
      Me alegra dar esa sensación de realidad y que te gustara.
      Besos

  10. Unos desaparecen por deseo propio y otros por avatares de la historia. Lo has vestido con tanto realismo que parece totalmente creíble, y ahí radica el principal mérito de este breve, en que cualquiera que lo lee piensa que pudo muy bien pasar así.
    Suerte y abrazos

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