Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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16. De visita (Ginette Gilart)

Cuando franqueó la verja por primera vez la sorprendió gratamente la paz y el silencio que reinaban. Le gustaba lo que veía y oía a su alrededor, los cipreses que se elevaban hacia el cielo, las flores que adornaban las tumbas, el sendero de gravilla limpio de hierbajos, perfectamente trazado, y el trinar de los pájaros, que revoloteaban de árbol en árbol. Cada semana solía acompañar a su madre al cementerio y enseguida aprendió el camino hacia la tumba. Mientras la mujer limpiaba la losa y cambiaba las flores del jarrón, la niña jugueteaba entre los panteones.
— Nena, no te alejes, enseguida nos iremos.
A menudo se encontraba con una anciana, vestida de negro, reclinada ante una sepultura. En la lápida se podía ver el retrato de un joven soldado custodiado por un ángel doliente. Bajo la foto, un nombre, una fecha y un simple D.E.P. La niña se acercaba a ella, la saludaba amablemente, y la señora le devolvía una sonrisa.
Cuando la madre acababa su cometido llamaba a la cría:
— Nena, nos vamos, despídete de tu hermanita.
La niña, entonces, depositaba un beso en el frío mármol.
— Hasta la semana que viene, Olga.

20 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Esa sensación de paz y silencio que desprende un camposanto, esas visitas que nos recuerdan que nuestros seres queridos no se fueron para siempre, que siguen vivos en algún sitio, son perfectamente comprendidas por la niña de tu relato; unas sensaciones que, confieso, también tuve de pequeño y que quizá no me han abandonado del todo.
    Un abrazo, Ginette. Suerte

  2. Mª Belén Mateos

    Creas un bello ambiente en un lugar que a veces resulta frío. Las tumbas que se visten de flores y se limpian con cariño, como si con ello acariciaras al ser querido.
    Un relato lleno de ternura y bien trazado.
    Un beso preciosa Ginette.

  3. Cristina Requejo

    Una historia bien narrada que, aunque dura, no cae en la sensiblería. La prosa es dulce, en contraste con la dureza que se respira en los cementerios.
    Mucha suerte, y un abrazo.

  4. Salvador Esteve

    El recuerdo y el cariño hacia los que ya no están impregnan el lugar de una paz que se siente. Es bueno que ese recuerdo se convierta en parte de nuestra vida. Muy bueno, Ginette. Abrazos.

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