Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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20. La carcoma

El volumen de la radio está muy bajo, aunque su murmullo monocorde sirve para hacer compañía al enfermo que ocupa la mitad de la habitación del hospital en la que mi padre lleva apenas dos días.

Mi padre no puede entender lo que le pasa, sin haber fumado un cigarrillo en su vida. El otro hombre lleva viviendo casi sin hígado dos meses. Mi padre nunca ha estado enfermo, y ahora le han caído de golpe sus ochenta años. Su compañero de habitación, que además tiene demencia senil, se pasa las horas sentado en una silla, esperando. Mi padre se ha quedado sin fuerzas; conectado al oxígeno da cabezadas sin llegar a dormir más de una hora seguida. A veces, el paciente de al lado ensucia el pañal y llama a su madre con la regularidad de un metrónomo.

Por los pasillos dan largos paseos hombres de tez amarillenta que arrastran la percha del suero, y mujeres cubiertas con turbantes improvisados, aferradas al brazo de sus maridos o hijas. Todavía no he visto a ningún niño. Creo que no podría soportarlo.

La radio sube de volumen. Una musiquilla pegadiza introduce las cuñas publicitarias. Nos anuncian todo lo que podemos comprar.

45 Respuestas

  1. Rafa, no tengo el cuerpo estos días precisamente para bucear en tu relato, pero pesadumbres aparte, me parece magistral el contraste de la escena con ese tono monocorde que aumenta de volumen con las cosas que supuestamente nos dan la felicidad. Suerte y besos.

  2. Virtudes Torres

    Una sucesión de contrastes en todos los sentidos.
    Una realidad que, desde su lado, el narrador la ve más nítida, no por eso más explicativa.
    Es. al fin, la carcoma que roe su interior.
    Un abrazo y mucha suerte.

    1. Rafa Heredero

      Muchas veces al final es lo que queda, esa carcoma que va devorándolo todo. Gracias por el comentario y los deseos, Virtudes.
      Un abrazo.

  3. Tu relato va carcomiendo, monocorde, sin tregua, insistiendo siempre en el mismo sitio, donde hace más daño: en los afectos, en los recuerdos… Se agradece la puntilla genial del final.
    (Me ha encantado, pero no pienso decírtelo).

    1. Rafa Heredero

      Bueno, yo sí que voy a darte las gracias por leer y comentar (no me he enterado de que te había gustado el relato, Edita, no te preocupes).
      Un abrazo.

  4. Ángel Saiz Mora

    El sonido de la radio como símbolo de lo que sucede ajeno a nosotros, para recordarnos que ocurra lo que nos ocurra, hasta incluso consumirnos por dentro en compañía de otros, la vida sigue, con nuestra participación o sin ella.
    Un relato valiente, duro y real como la vida y el final de la misma, con la radio como vehículo de compañía y evasión hasta los últimos momentos.
    Un abrazo, Rafa. Suerte

    1. Rafa Heredero

      A pesar de todos los aparatos nuevos que existen, ahí sigue la radio, tan familiar y haciendo compañía en todo momento. Aunque sean los más duros. Gracias por tu comentario, Ángel.
      Un abrazo.

  5. ginettegilart

    Lo duro no es la estancia en el hospital ( acabo de estar esta misma semana de acompañante) si no la enfermedad, que en tu relato es muy grave, una verdadera carcoma que se adentra e invade poco a poco todo el cuerpo. Y efectivamente se puede comprar muchas cosas pero no lo más importante que es la SALUD.
    El personal del hospital es gente maravillosa tanto las enfermeras como las auxiliares, celadores, médicos y limpiadoras.
    Un fuerte abrazo, amigo Rafa y suerte.

    1. Rafa Heredero

      Así es Ginette. Y vaya labor la del personal de los hospitales. Vista desde fuera es admirable. Gracias por leer y comentar.
      Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Gracias por el comentario, Juan Antonio. Me quedo con eso de que a pesar de la dureza y lo negro del relato queda al final un buen sabor para quien lo lee. Siempre es agradable sentir que llega a los demás lo que escribimos.
      Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Gracias, Calamanda. Como he comentado más arriba, parece mentira, pero la radio está presente en nuestras vidas, todavía, a pesar de todos los inventos tecnológicos. Y como ya han comentado, incluso puede hacer compañía hasta el final de una vida.
      Un abrazo.

  6. Cristina Requejo

    Qué duro, pero qué bien llevado el texto, Rafa. Conforme lo iba leyendo, desfilaban los fotogramas de la historia por mi mente, como quien visualiza una película. El cierre, perfecto.
    Un abrazo y suerte.

    1. Rafa Heredero

      Muchas gracias por el comentario, Cristina. Me gusta eso de imaginar la historia como si se viera una película. Es que también me gusta mucho el cine.
      Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Tarde o temprano todos salimos de la habitación, Mercedes. Así que habrá que seguir tu consejo. ¿La cerveza puede ser negra? No por nada, es que me gusta más. Gracias por tu comentrio y tus buenos consejos.
      Un abrazo.

  7. Rafa Heredero

    Gracias por el comentario, Ana. En el relato de todo hay. Lo de que todo se puede comprar menos la salud es una frase que en mi casa he oído un montón de veces desde que era niño.
    Un abrazo.

  8. Jooooo! Rafa, qué contrastes nos muestras solo con una frase: con el cierre del relato cierras un mundo y abres otro…
    Me gusta ese paralelismo, cómo lo has reflejado: COMO LA VIDA MISMA (o la muerte).

    Buena escenificación: agobiante, decrépita, dolorosa (la del hospital), vibrante, materialista, superficial (el día a día de una sociedad capitalista, de libre comercio…)

    Un abrazo

    1. Rafa Heredero

      Muchas gracias por el comentario y por esa disección, Amparo. Siempre es un placer que nuestros relatos lleguen a los demás.
      Un abrazo.

  9. Ton Pedraz

    Mientras lo iba leyendo me retrotraía en el tiempo. Acercándome a escenas ya vividas, y me ha permitido recordar con cariño a alguien que hace poco nos dejó.
    Sincera pincelada a la vida que seguimos consumiendo, y que tú ilustras como un maestro.
    Suerte Rafa,
    Ton.

    1. Rafa Heredero

      Muchas gracias, Ton. No está nada mal que un relato te haga recordar con cariño otras vidas, otros momentos. Eso también es la vida.
      Un abrazo.

  10. Lorenzo Rubio

    Una descripción literaria de una carcoma universal. Profundo y directo al alma, con una expresión sublime… se le han caído los ochenta años.

  11. Izaskun

    Uf, Rafa. El tema me remueve. Hace poco más o menos un año pasamos por algo similar en mi familia, y la verdad es que tu relato me lo ha recordado de nuevo y me ha calado profundo. Ojalá como dice María pudiéramos comprar la salud… Suerte y un fuerte abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Gracias por tu comentario, Izaskun. Muchas veces nos olvidamos de lo más importante que tenemos, y de disfrutar de ello cuanto podamos.
      Otro abrazo para ti.

  12. La radio, como conexión a una realidad que parece no existir en ese micromundo que se crea en estas plantas de hospital. Quienes hemos tenido que pasar tiempo en ese entorno acompañando a un familiar, sabemos que tu descripción es absolutamente certera.
    Enhorabuena!

    1. Rafa Heredero

      Gracias por el comentario, Patricia. Dos mundos que se fusionan a pesar de lo diferentes que resultan. Pero que siguen funcionando desde siempre. Ahora también con televisión e incluso con internet.
      Un abrazo.

  13. Salvador Esteve

    Con el tiempo como aliado la carcoma va devorando cuerpo y mente en un ciclo de vida, en donde la radio, activa espectadora, inunda de sonidos nuestra existencia y nos recuerda que la vida sigue. Me ha gustado mucho, Rafa. Abrazos.

    1. Rafa Heredero

      La carcoma y el tiempo. Vaya dúo implacable. Pero la vida tiene que seguir, aún indiferente a todo lo demás.
      Gracias por el comentario, Salvador. Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Encantado de que te haya encantado, Margarita, y más si consigue la evocación de un lugar que tarde o temprano se nos hace familiar.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

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