Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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36. A guerra limpia (Marcos Santander)

Casi bajo la cama, como abandonada y en desuso, pero seguro, ―o quizás― sobre la pequeña alfombra de colores cálidos y rojizos, fuera de su lugar habitual, pueden verse restos de la libido inmensa que horas antes campaba a sus anchas en el interior de todas las moléculas de ese gas familiar y cercano que nos va matando, poco a poco, y que llenaba y llena la estancia. Despacio también, se fueron cargando de partículas de esa libido de buena cosecha, a medida que las rosas, ahora casi marchitas, templaban sobre la piel cada terminación nerviosa disponible y cierta. ¡La libido, muerta o moribunda, después de haber volado alto hasta las cumbres, sin freno, libre, sin parangón! Por el resto de los rincones de la habitación, cualquier par de ojos vería, en cambio, dos pares de zapatos mal ordenados, tres o cuatro piezas de ropa interior enmarañada ―o quizás, rota― unas llaves, monedas y monederos, una cruz sujeta a una cadena y una falda buscando una plancha, desesperadamente. ¡Qué lujuriosamente atrayentes pueden ser a veces, las putas batallas!

13 Respuestas

  1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

    Pues que todas sean como esas y por ambas partes queridas y consentidas. Eres un gran detective.
    Un abrazo y a sentir, realmente ahora en septiembre, la feliz jubilación.

    1. Marcos

      Y que tú los veas, los sientas, los tengas, los describas, los leas y los escribas, los huelas, los pruebes, los cates, los entretengas, los ampares, los reluzcas, los siembre y recolectes, los pintes. Per in secula seculorum, amén. Beso en los morros.

  2. Ricardo

    La batalla de todas las batallas. Aunque sin esta jamás existirian las otras. El sino de la humanidad.
    Nos cuentas tus historias para que las vivamos. Tienen un realismo que revitaliza.
    Otra vez felicitaciones.
    Un abrazo.

  3. Nieves Martínez Menaya

    Un desenfreno lingüístico que adquiere exactamente la misma forma que pretende trasmitirnos el mensaje. La propia escena donde se refleja el desorden y el caos, la prisa irracional de la pasión, hacen de ese atragantamiento verbal un refuerzo añadido gracias a esa tormenta de comas,verbos dualmente conjugados y concatenaciones adverbiales montadas unas sobre otras. Un clarísimo ejemplo de mimetismo al servicio de lo literario.

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