Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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48. Diez monos (Lorenzo Rubio)

Entre semana, se acerca al polígono a ver si cae alguna fémina cañón ofreciéndole cocaína a cambio de sexo. A veces, solo consigue un francés; pero, cuando las invita a cristal, se lo rifan por hacerle un completo. Así, cometiendo actos impuros, consume las noches.

Durante el día no deja de blasfemar mientras piensa cómo robar para chutarse. Y es que no hay quien le contrate y menos en esas entrevistas en que se pasa más tiempo mirándole el escote a la de recursos humanos que defendiendo su currículum. Ahora los festivos trabaja de mimo, disfrazado de mono, pero solo se fotografía con las madres que le ponen cachondo.

Si se queda sin pasta para droga, visita a sus padres. Ellos se niegan a darle un solo céntimo; entonces aparecen los insultos y el saqueo hasta que sale a la calle a desquitarse. Hoy le ha dado por ir a misa, confesarse y levantar falsos testimonios. De hecho, cuando le ha dicho al párroco que tenga fe, que la pistola es de juguete y que el cañón que aprieta su sien es inofensivo, mentía; en realidad, abomina los diez mandamientos y, por eso, viene dispuesto a completar el decálogo.

27 Respuestas

  1. Towanda

    Hola, Loren.

    Un registro diferente a los que te conozco y que me gusta. Además con dos cañones distintos.
    Veo a tu protagonista abocado al abismo, como les sucedió a tantos.
    Duro y estupendo, como es ya costumbre.
    Un besazo y mucha suerte.

  2. Qué personaje canalla tan bien dibujado nos ofreces, Lorenzo. Yo también me quito el sombrero, cada relato tuyo que leo es una pequeña joya. Un abrazo y sigo pendiente de tus letras.

  3. Lorenzo, otro gran relato, como los que siempre nos regala. Una historia dura, que, lamentablemente, no está lejos de la realidad; contada con la maestría que te caracteriza. ¡Suerte!
    Saludos.

  4. María Cotero

    Por lo general, no suelen ser tan monstruosos. Lo digo con conocimiento de causa ya que durante un tiempo estuve ayudándolos como voluntaria. Suele tratarse de chicos bastantes sensibles que provienen de hogares deshechos.Los casos extremos como el que describes se suele dar cuando la droga va unida a alguna enfermedad de tipo mental. Por lo demás, como relato…¡Fantástico!. Un saludo

  5. Virtudes

    Buen relato, buenísimo.
    Me atrapó desde el principio. Sobre todo la parte en la que visita a los padres. Yo conocía a una señora que siempre estaba con una pierna o un brazo escayolado.”me caí por la escalera, me escurrí” solía decir.
    Desde que el hijo drogadicto murió jamás ha estado escayolada. Ni una caída.

  6. Mª Belén Mateos

    Magnífico relato desde el título. Un personaje que no tiene conciencia alguna, vividor, drogadicto y maltratador. Una imagen dura la que describes, de manera magistral, en el último párrafo.

    Me da que este muchacho no acabará bien. Al final alguien le romperá en la cabeza las tablas de los mandamientos.

    Un super beso campeón.

  7. Hola Lorenzo. Me parece un relato de esos de encabezar antologías. De los que siempre escribes y que van recogiendo merecidos premios. El relato tiene varias lecturas y yo me quedo con la que me ha dejado riendo los personajes y la situación, y admirando lo bien que los manejas para conseguir un texto que no deja en absoluto indiferente. Irreverente, atrevido y proporcionalmente duro a la seriedad que se le aplique al leerlo. Lo mejor es que le sienta bien cualquier vestido: el de la denuncia, el del hiperrealismo, el de irreverente… mucha suerte, Maestro 🙂

  8. María Ordóñez

    Lorenzo, qué manera tiene usted de manejar el lenguaje, el ritmo del texto, la forma. Cada que lo leo sostengo el sombrero, porque sé que me lo he de quitar! Gracias por este terrible relato.

  9. salvador esteve

    Lorenzo, este relato me ha encantado, por el ritmo y por cómo lo has escrito, desgranando las miserias y los pecados de tu personaje, hijo de esta sociedad moribunda. Abrazos.

  10. Duro, realista, natural, rítmico, bello, odioso… Me revuelves el estómago, la mente. Consigues llegar y me creas mala conciencia: plasmas vidas que no me apetece recordar que nos rodean. Lo has conseguido: ¡Me has fastidian el sábado!

    Muy bueno, Lorenzo.
    Un abrazo

  11. Un relato crudo y de ritmo trepidante que nos va llevando en espiral hacia el abismo y nos deja colgando de él. No recuerdo haberte leído nada tan duro. Sorprende y admira.
    Felicidades y suerte

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