Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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59. Flores en la papelera

Se me cayó la sonrisa al suelo… y el ramo… las flores… las arrojé a la papelera… Ni me reconocieron al pasar junto a mí… Juntos… Salían juntos de nuestra casa… La tomaba de la cintura como si él fuera yo y acabáramos de celebrar nuestro quinto aniversario entre las sábanas… Me sentí el marido payaso más ridículo del mundo…

Conseguido que mi compañero aceptara cubrirme un par de horas, había corrido para ponerme el disfraz y pasar por la floristería directamente para ganar tiempo… Después de darle la sorpresa y arrancarle unas risas vestido de esta guisa, quería que pudiéramos disfrutar juntos un aquí te pillo aquí te mato matinal… como los de antes… cuando me llamaba al trabajo cada dos por tres inventando urgencias para que acudiera a casa de inmediato. “Cuestión de vida o muerte…”, susurraba (que en nuestro código era algo así como ven corriendo a romperle las bragas a tu mujercita y hazla tuya)… “Hazme tuya…”, me decía al colgar…

Es lo que le dije para que se volviese antes de entrar en el coche, comisario. Después… le disparé a él…

Con el arma reglamentaria… sí… En la papelera, junto a las rosas…

11 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Los que “engañan”, enfrentados al engañado que, además, dispone de la facultad, otorgada para otros fines más “justos” de poder usar un arma, suelen tener las de perder. Aunque me da que en casos como el de tu relato, realmente todos acaban perdiendo. No solo la pistola y las flores han acabado en la papelera, también su dignidad. Suerte, Manuel. Abrazos.

  2. Ángel Saiz Mora

    Las citas no programadas de esa pareja en realidad si lo estaban, siempre había una llamada previa. Pero cuando él la quiso sorprender de verdad se llevó el chasco de su vida. Un policía vestido de payaso, muerto de celos, con la vida tirada a la papelera por la decepción y un arrebato irreflexivo. Todo ello en un momento, por hacer escapaditas en horas de servicio, por tener una mujer que no le bastaba con un solo hombre, por no saberse controlar.
    Una secuencia trágica contada con maestría. Hasta el final no nos damos cuenta de que todo el relato es una declaración de culpabilidad en comisaría. Una cosa hay que decir a favor del personaje: es sincero.
    Un abrazo y suerte, Manuel

  3. María José Sánchez

    Manuel, lo que se puede sacar de una foto, por Dios. En tu caso, un relato espectacular. Como te he dicho más de una vez, te tengo un enorme cariño; por eso, cuando veo algo tuyo me apresuro a leerlo. Y siempre llego a idéntica conclusión: Manuel es excelente escritor, además de excelente persona. Si alguien lo duda, se las verá conmigo…
    Volviendo al texto, me ha gustado mucho la manera de entretejer la historia. Su final es tremendo. De novela policiaca. Enhorabuena, mi gran amigo.
    Besitos.

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