Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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63. A lápiz

Era pequeña cuando mi padre nos abandonó. Mamá se rindió al desánimo, pero yo decidí llenar su vacío inventando historias que caligrafiaba en cuartillas que guardaba por montones. Acuciada por la nostalgia de verla sonreír le escribí un amigo: un hombre de buena traza y bigote a lo Rhett Butler, como los que le gustaban. Al principio bien, hasta que llegaron las discusiones y ella, enfadada, para finiquitar las peleas le gritaba que no quería volver a verlo más. Entonces yo iba a mis papeles y borraba; pero sin apretar demasiado la goma. Y disfrutaba. Me encantaba ver aquellos objetos que parecían flotar: una maquinilla de afeitar, un peine labrando el aire o el desfile de camisas que terminaban su procesión abotonándose solas y con esmero frente al espejo. Luego, cuando se personificaba de nuevo hecho un figurín a ella se le pasaba y hacían las paces. Hasta el día que vi una maleta arrastrándose por el pasillo que al salir dejó tras de sí un portazo que él mismo manuscribió con tinta indeleble. Desde entonces a mamá, petrificada, solo le da un vuelco el corazón cada vez que una pelusa se mueve o algún diente león atraviesa el comedor.

19 Respuestas

  1. Juan Antonio, en esta historia, tanto tu imaginación como la de la niña van de la mano. Me gusta cuando desdibuja al personaje y borra todo lo humano dejando visible solo objetos, lo superficial. Buena propuesta, te deseo suerte.
    Saludos.

  2. Martín Zurita

    Hola, Juan Antonio.
    Precioso texto. Lo escrito a lápiz es menos indeleble, más susceptible de ser borrado de un plumazo. Con el abandono paterno del hogar (lo que el viento se llevó) se abre la historia. Una hermana mayor le busca un sustituto, un amigo que haga sonreír a su hermana pequeña, que se enfada con él, que se enoja con su padre. La hermana escritora juega con su propia fantasía y ve flotar los objetos masculinos hasta que la menor hace las paces con el personaje, con su padre, que aparece como un galán. El personaje se funde, se confunde definitivamente con el padre: la maleta, el portazo; y las pelusas y el diente de león que hace que se acelere, se estremezca el corazón de la madre. Un texto que desenvuelve el conflicto y lo estira y contrae de manera ejemplar. Me ha gustado muchísimo. Esa mezcla de cine y literatura resulta sumamente atractiva. Un abrazote.

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    Juan Antonio, solo puede decir que tu texto me gusta mucho y no digamos la sonoridad de ese “manuscribió”. Bueno, también que muy prosaico debo de ser pues no veo esas dos hermanas a las que insufla vida Eduardo en su maravilloso comentario. Un saludo y suerte.

    1. Martín Zurita

      Hola, Juan A, y Jesús.
      Aunque seguro que Ángel habrá finiquitado el entuerto, con su habitual infalibilidad, no hay una hermana y sí una niña, que se inventa un papá conque sustituir al que las ha abandonado, se inventa un sustituto paterno para su madre, y así paliar su tristeza, la de la madre, o tal vez la de ambas. Por lo demás, el comentario es válido. Tienes toda la razón Jesús. Un abrazote.

  4. Ángel Saiz Mora

    La ventaja de escribir a lápiz es que los personajes que de él salen son susceptibles de cambios y enmiendas, en este caso a la medida de esa madre, que no parece fácil de contentar. Su hija escritora hace todo lo posible para que la armonía vuelva al hogar, para recomponer el núcleo familiar roto, pero quien se marchó no parece tener fácil sustitución, al menos sobre el papel.
    Un ejemplo de realismo fantástico, magia literaria en la que se entremezcla lo imaginado con la realidad, aunque al final ésta, obstinada, se impone.
    Me alegro de volver a leerte, José Antonio. Te deseo lo mejor.
    Un abrazo y suerte.

  5. Sobre un escenario duro y triste en el que se encuentra una niña, nos dejas una historia que termina resultando simpática. Y todo ello con la magia habitual en tus letras. Gracias.
    Un abrazo, Juan Antonio.

  6. Salvador Esteve

    Magia tiznada de grafito, donde realidad y fantasía se mezclan llenando huecos de soledad. Al final la realidad se impone, pero siempre dejando un resquicio al viento de la vida que todo lo puede cambiar. Enhorabuena, Juan Antonio, un relato mágico y tierno. Abrazos y mucha suerte.

  7. Beto, Martín, Ángel, Jesús, Rafa, Salvador… mil gracias por pasaros por aquí a leerme y comentar. Beto, como ya dije en algún post anterior no tengo mucho tiempo para participar en ENTC, pero tended por seguro que voy leyendo las historias y sigo disfrutándolas como siempre. Martín, si hay alguna malinterpretación seguro que ha sido por mi culpa, que debo haber dejado algún cabo suelto por ahí. Jesús, la era digital se está comiendo demasiadas cosas, así que me pareció que era el momento de “manuscribir” por algún sitio :). Gracias a los dos !! Ángel, como siempre muchas gracias por tus buenos deseos. Rafa, que alguien que escribe como tú hable de magia en mis palabras solo puede llenarme de dicha, y Salvador, totalmente de acuerdo con esa escapatoria que muchas veces regatea a esa triste realidad. Mil gracias y mucha suerte también para vosotros !!!! 😀

  8. María Rojas

    Juan Antonio, un relato precioso y muy bien escrito, de los que da gusto leer una y otra y otra…

    Buena primavera y abrazos.

  9. Hola Juan, que placer leerte y descubrir sentimiento en tus letras el grafito deja huellas que pueden ser borradas pero la esencia de tu historia permanece más allá de este desaparecer.
    Un abrazo y suerte. Disfruté tu texto.

  10. La mayor virtud de las letras, a mi entender, es crear un universo paralelo donde la vida es posible alimentada en la palabra. Lo consiguió la niña, lo conseguiste tú con el relato que nos narra el suyo.
    Apasionante universo que se desdobla sobre sí, se borra y se recrea al albur de los acontecimientos.
    Saludos,Juan Antonio.

  11. Calamanda

    Juan Antonio, tu imaginacion nos lleva por el relato con una curiosidad al cien por cien dispuesta. Muy imaginativa tu historia y distinta. Suerte y saludos

  12. Margarita del Brezo

    Hay que distraer a la mente, aunque sea con un lápiz y un papel, y atreverse a caricaturizar la realidad. Aunque eso no está al alcance de cualquiera.
    A ti hasta te han sobrado centímetros.
    Una delicia tu historia.
    Un saludo, Juan Antonio

  13. Reve Llyn

    Juan Antonio, a lápiz, a boli o con rotulador tú le tienes cogido el punto tierno a las historias duras. Te quedan como un bizcochito: suaves, esponjosas y jugosas. Felicidades.

  14. María, gracias por leerme tú una, y otra y siempre :). Belén, enhorabuena por tus merecidos últimos éxitos. Me alegra verte ahí. El Molí, el placer es recibir tu lectura y tus comentarios. Manuel, encantado que que en esos mundos paralelos encuentres un amable descanso. Muchas gracias también a ti también Calamanda, y Margarita, precioso filtro el que has escogido para mostrar la realidad: la caricatura. Luiscar, espero no dejar de soprenderos nunca, y Reve, tu gastronómico comentario me llena de ilusión, como no podía ser de otra manera. Mil gracias a tod@s amig@s !!!

  15. María

    Qué bueno eres Juan Antonio. El texto no tiene desperdicio. Me encanta. Y es así mero. Mientras el cuento dura, los personajes levitan en torno a uno. Cuando se van, a veces con un portazo, queda uno temblando… como esa madre. Excelente. ¡Muchas Felicidades! Estoy feliz de haberme dado tiempo de regresar a este espacio y leerte! Un abrazo.

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