Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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68. Proscritos (Relato fuera de concurso)

El sol de octubre nunca nos sentó bien, ni a mí por los bronquios ni a ti por los huesos, aunque no recuerdo una sola ocasión en la que hayamos intentado evitarlo. Siempre fuimos dados a entregarnos blandamente a ese tipo de placeres que aun siendo dañinos no matan, como la tibieza de unos rayos que acaban contrariando las entrañas ya dispuestas para el frío. Probablemente esa haya sido, si no la única, nuestra mayor osadía desde el principio. Nada que lamentar por lo que a nosotros respecta, ni de qué presumir tampoco; si acaso, de considerar en un posible balance que la vida nos pida algún día. Es difícil sin embargo vivir ignorando la mirada de los demás, caminar indiferente ante el dedo acusador. Por lo que cambiar de ciudad cada cierto tiempo, abandonar uno a uno y para siempre los sitios conocidos, se convirtió pronto en una necesidad.

Afortunadamente –algo normal, por otro lado–, hemos hecho de la huida otra suerte de dulce inercia: solo tenemos que subir al tren, buscar un rincón apacible, y dejarnos ir una vez más, abrazados y a resguardo de todo, mientras soñamos un lugar, imposible, lejos de las leyes de los hombres.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    No sabemos cuáles habrán sido sus delitos, por los que son señalados allá donde vayan. obligados a vivir como nómadas, cuando lo que quisieran es lo que la mayoría de las personas buscan, lo sepan y reconozcan, o no: asentarse en un lugar y vivir de la forma más apacible. En la búsqueda de ese objetivo, que de entrada reconocen utópico, ponen sus anhelos. El tránsito de una residencia a otra asemeja una suerte de espejismo, en el que la tranquilidad y la plenitud son posibles, pero la sensación de tregua no puede durar mucho, apenas un viaje en tren. Tus protagonistas pueden ser proscritos de la Justicia, pero sus circunstancias podrían extrapolarse a cualquier ser humano, en su intento por alcanzar una paz completa que no termina de llegar nunca. Al menos, se tienen el uno al otro, que no es poco.
    Tus letras son un regalo, Enrique.
    Un abrazo fuerte

    1. Enrique Mochón Romera

      Empezaré diciendo que este relato me ha resultado muy difícil de contar, pues ni quería jugar a la sorpresa final ni podía decir nada claro durante la historia para no estropearla. De manera que finalmente decidí dejar la interpretación muy abierta, si bien dejando ciertas pistas que pudieran (no necesariamente) inclinar algo la idea del lector hacia la que yo tenía en mente. Para mí, lo diré ya, es la historia de un incesto, fundamentado principalmente en el espíritu hedonista de ambos hermanos. Como verás, no he querido entrar a juzgarlos, sino que me he limitado a exponer la situación.
      Muchas gracias por tan excelente análisis, así como por tu acostumbrada amabilidad.
      Otro fuerte abrazo para ti, Ángel.

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