Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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75. LA MADAME (Rafa Olivares)

Carmeliña llegó a la posguerra sin familia, ni techo, ni trabajo, pero con diecinueve años y un cuerpo en el que Doña Patro descubrió cualidades para ejercer en su casa -de «modistilla», para curiosos indiscretos-. A partir de entonces pasó a ser La Carmela.

Sabía complacer a los clientes y recordaba sus gustos para dispensarles, la siguiente vez, un trato personalizado que cautivara su fidelidad comercial.

Cuando la edad empezó a matizarle encantos y reducir ingresos, compró un caserón en el Barrio de Salamanca y se convirtió en Doña Carmen. Llegó a tener una veintena de pupilas y por sus alcobas pasó lo mejor de la época: autoridades, banqueros, aristócratas, militares, clérigos… Duro a duro, fue reuniendo un importante capital de incierto destino.

Se entristecía Doña Carmen pensando que, cuando falleciera, nadie visitara su tumba y dedicó su fortuna a la construcción de un atractivo mausoleo en el que reposaran sus restos.

En sus enormes muros de mármol negro, hizo grabar a cincel los nombres de todos los clientes que, bien La Carmela, bien Doña Carmen, atendieron en vida.

En la lápida, tras el nombre, destaca su lema de siempre: «Memoria y discreción hasta la muerte».

Y nunca faltan visitas.

63 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Dicen que en los pueblos no puede haber secretos, que todo se sabe, el problema es, cuando, además, se proclama, por lo que vaticino un éxodo vergonzante de personal masculino señalado públicamente y de mujeres despechadas y condenadas a habladurías. Lo mejor es el epitafio: “Memoria y discreción”. Qué irónica Doña Carmen.
    Un relato impregnado de la más pura esencia rural y de buen humor.
    Un abrazo y suerte, Rafa

  2. María Jesús Briones

    Lo de “Y nunca faltan visitas “, se presta a un montón de intrerpretaciones, muy acorde con la historia que desarrollas, en vida y muerte de Carmeliña, Carmela y Doña Carmen.
    Muy bueno.

  3. Buenísimo.
    Quizás alguno de los señalados con memoria y discreción hayan visto escrito Juanillo, Juan y Don Juan, o Antoñete, Antonio y Don Antonio, por poner algún ejemplo de fidelidad.

  4. Virtudes Torres

    Bueno si sólo puso los nombres… lo peor hubiera sido que los identificara con apodos, profesiones o como marido de… hermano de… padre de… o hijo de…
    Discreta la señora na de na, además ya que cobraba por los servicios (no prestados) podía haber estado callada.
    Yo creo, es mi opinión, que flores por parte de ellos: Ni una. Y por parte de las parientas: Cardos o a lo sumo ajos.
    Un beso.

  5. Pues vaya con la Madamme, seguro que más de uno hubiese deseado que se cambiara una última vez el nombre y se hubiera puesto el de carmelita, pero bien recluida en un convento y con voto de silencio.

    Como siempre, fiel a tu estilo, Rafa, es un placer leer tus historias.

    Abrazos,

  6. Salvador Esteve

    Las palabras se las lleva el viento, pero estas ni un huracán, jajaja. Genial, Rafa, cuántas historias vana a irradiar esos nombres cincelados. Abrazos.

  7. Luz Leira Rivas

    Supongo que, además de visitas, tampoco faltarán intentos de atentado : ). Tu relato es tan elegante y profesional como la gallega que lo protagoniza. Es que tenemos retranca hasta después de muertas. Me encantó, Rafa, se nota que hay mucho oficio por debajo de esa vis cómica. ¡Un abrazo!

    1. Pues ahora que lo comentas me doy cuenta de que llevo dos relatos seguidos por aquí con personaje femenina, gallega y con el sexo como tema central. Me pido cita ya para el psicoanalista, esto empieza a preocuparme.
      Gracias por tus comentarios, ReCampeona.
      Un abrazo.

  8. Ana Fúster

    Enhorabuena a Doña Carmen por haber sido fiel a sus principios, por haber sabido asegurarse las visitas y por no haber permitido que Hacienda se zampase su fortuna tras su fallecimiento. Mucho mejor haberla empleado en ese monumento funerario, sin duda. Y enhorabuena a ti también por habérnoslo contado con tu sentido del humor y buenas letras habituales. Besos y suerte.

  9. Bufff.. preguntas cuyas respuestas darían para varios voluminosos Tratados, o para miles de microrrelatos. En este, una mujer abocada a vender su cuerpo, sin más alternativas, toma cumplida revancha de la hipocresía con la que se ha visto obligada a convivir.
    Gracias, Ana.
    Abrazos.

  10. María Ordóñez

    Rafa, las coincidencias no existen, así que, ajá, algo hay en eso de la telepatía…! Jaja! Pero mira, ocurrírsete semejante revancha. Que sí que lo es, Rafa. Me alegro por los sartenazos que estoy adivinando, y por a vergüenza generalizada en ese pueblo que, como todos los demás, y más como el que te conté…, auspician esa clase de trabajitos cuando no tiene nada más que ofrecerles a sus hijas… Otra vez, amigo, con esa chispa tuya tan genial, has dejado, con voz muy alta, una denuncia que todos deberíamos de hacer. Un abrazo grande! Felicidades!

    1. ¿Viste? Los dos a miles de kilómetros y escribiendo al mismo tiempo de Madames, de costureras ficticias, del oficio más viejo del mundo y de últimas voluntades. Telepatía, brujería, casualidad… quién sabe.
      Besos para México.

  11. Elena Casero

    Un gran relato RAfa. Me ha encantado. Habla de la hipocresía de la sociedad, como el mío, pero en la vertiente femenina. Una maestra es lo que has dibujado.

    Mucha suerte, que la tendrás, con toda seguridad.

    Un abrazo

  12. Mª Belén Mateos

    Fantástica y divertida historia. Donde la venganza esta servida en la tumba con su epitafio, y la lealtad antes de tomar morada en él.
    Como siempre un gusto leerte.
    un abrazo grande.

  13. Me ha gustado mucho Rafa. Se me agotan las palabras para decir lo mucho que me gusta tu escritura y sobre todo tu manera de enfocar las historias. Para mí eres uno de lo grandes. Otro relato más que se merece estar tan arriba como le dejen. Mucha, pero mucha suerte 🙂

    1. No se es grande hasta que no se colocan dos relatos en la misma edición de ENTC y para eso aún me falta mucho, que solo está al alcance de unos pocos elegidos, como tú. De todas formas es reconfortante que te agraden mis historias.
      Gracias y abrazo fuerte.

  14. Reve Llyn

    Buenísima la filosofía de La Carmela. Cumplidora y profesional hasta la muerte, más allá, que cada uno aguante su vela. Y que mejor destino que ilustrar al pueblo con arte funerario y texto releíble una y otra vez …¡andevasaparar!…mejor que en las arcas de Hacienda.

    Un relatazo Rafa.

    1. Pues fíjate que el nombre de La Carmela está tomado de una persona real que, justamente, se dedicaba a la profesión más vieja del mundo. De niños nos quedábamos bobos viéndola pasar hacia su trabajo.
      Celebro que te haya gustado.
      Abrazos, Asunción.

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