Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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77. Jornada de puertas abiertas

Como aquel domingo no tenía nada mejor que hacer, acudí a la jornada de puertas abiertas promovida por una institución en decadencia que deseaba captar nuevos socios. Su reclamo para conocer la vida real y el legítimo Cielo, según prometían, despertó tanta curiosidad como expectación. Se llegó a completar el transbordador espacial Faith I, aunque dejaron claro que, para el viaje definitivo, si alguno se animaba a realizarlo, debería impulsarse con su propia fe.

Todo el que necesitó adquirir un visado temporal pudo confesarse, y el hombre que custodiaba el acceso con sus llaves nos franqueó el paso al mítico Edén. La visita guiada por este jardín idílico hizo que entrase en éxtasis, que me invadiese una placidez divina, un sosiego ni siquiera comparable al que dejan las siestas de las vacaciones veraniegas. Entonces solo quise residir en ese reino de paz y armonía eternas, algo impensable cuando explicaron las Diez Normas Básicas exigidas para obtener una plaza permanente.

Así que burlé el protocolo de seguridad y dejé mi alma allí, pero al regresar a la Tierra con mi cuerpo, libre de remordimientos, acabé por descubrir el auténtico paraíso terrenal. El que de verdad ahora no deseo que termine. Nunca.

38 Respuestas

  1. Tocayo Heredero, vaya relatazo original y simpático nos regalas, lleno de detalles para disfrutar: el título, el nombre del transbordador, las Diez Normas Básicas, la disparidad de criterios entre el alma y el cuerpo… Genial.
    Solo una cosa inverosímil: que pueda existir algo que proporcione mayor sosiego que una siesta en verano (ni siquiera en invierno, si te pones).
    Apuntada entre los favoritos.
    Abrazos.

    1. Rafa Heredero

      Gracias, tocayo. Te confesaré una cosa. Sabía que con lo de la siestas estaba tensando demasiado la cuerda de la credibilidad. Como dices, es inverosímil, pero me lancé sin pensarlo. Me gustan los relatos llenos de fantasía.
      Abrazos de vuelta.

  2. Hola, Rafa.
    En mi opinión es un relatazo. Se nota muy trabajado, con esos paralelismos tan bien traidos. Me gusta ese detalle de burlar el protocolo y dejar el alma en ese Edén.
    Un abrazo y suerte.

    1. Rafa Heredero

      Me alegro de que te lo parezca, Towanda. Si pudiera aún cambiaría alguna cosa. Parece que nunca terminamos de escribir un microrrelato.
      Abrazos para ti también.

  3. Esperanza Tirado Jiménez

    Me ha encantado la visita. Dan ganas de subirse al Faith I y quedarse a ver si funciona.
    A lo mejor hasta te copian la idea.

    Mucha suerte.

    1. Rafa Heredero

      Cuando me entere de que organizan otra de esas jornadas, te llamo y lo pruebas. A lo mejor quedas tan encantada como yo.
      Y me encantaría que me copiaran la idea. Hasta se la regalo y todo.
      Muchas gracias, Esperanza. Abrazos.

  4. Ángel Saiz Mora

    Qué bueno y qué bien trabajado. Con una jornada de puertas abiertas como esa, la institución en decadencia va a dejar de estarlo, le van a salir adeptos por todas partes. Tener fe no es tan fácil, pero creer en una nave capaz de llevarte al paraíso es otra cosa. Si esta institución anda de capa caída es porque no ha sabido adaptarse a los tiempos, pero tú has dado con la solución, porque incluso les has facilitado la forma de funcionar en el futuro.
    Muy original, Rafa
    Un abrazo y suerte

    1. Rafa Heredero

      Gracias, Ángel, cuánta amabilidad en tus comentarios y al dedicarnos tu tiempo, siempre. Lo de la fe y las naves está demostrado. Todavía me acuerdo de una noticia sobre un grupo de gente que se “subió” a una nave para seguir al Cometa Halley. ¿La seguirán otros? Ya veremos.
      Abrazos para ti

    1. Rafa Heredero

      Gracias por el comentario, Luisa. Siempre viene bien conocer todas las opniones. Barajé varios finales y ese fue el que más me convenció para resultar coherente con la historia y por lo que podría significar.
      Un abrazo para ti.

  5. Reve Llyn

    Rafa, como tu apellido indica, Heredarás la tierra prometida (que este mundo nuestro viene a ser un hueco en el disputado libro) porque solo los valientes tendrán un lugar allí.
    Un relato magnífico con una resolución genial (ese saltarse el protocolo -me pierden los tramposos con gracia-; ese volver sin alma para descubrir el paraíso terrenal sin remordimiento ni culpa: insuperable; ese: TODO).
    Voy a aplicarme “el cuento” y a disfrutar.
    Un gustazo Don Rafa.

    1. Rafa Heredero

      Gracias, Reve Llyn. Esa tierra prometida es muy codiciada y tiene númerus clausus. Y me temo que saltarse el protocolo de seguridad en este caso es muy complicado. Tu comentario, de todas formas, es un auténtico regalo. Yo también lo disfruto.
      Abrazos.

    1. Rafa Heredero

      Estupendo, Belén. A lo mejor hasta llenanos otro transbordador. Lo de poder dejar el alma allí, todos a la vez… no sé, vamos a estar muy vigilados, pero seguro que alguno se les cuela.
      Muchas gracias y abrazos.

  6. Javier Palanca

    Este si es un gran viaje y un relato que se lee con mucho agrado descifrando cada paralelismo con ya sabemos qué, o Qué.

    Enhorabuena, no era fácil.

  7. Ana Fúster

    Un guiño irónico detrás de otro en este relato tan ingenioso y original. Las diez normas básicas complican mucho lo de sacarse plaza permanente, es como estar presentándose a una oposición y suspendiéndola día sí y día también. Así que mis mejores deseos para tu “desalmado” y su alarde de maestría. Casi tan grande como el del autor del relato. Abrazo de los buenos y suerte, Rafa.

    1. Rafa Heredero

      Tampoco hay que exagerar con lo de la oposición. Sin ir más lejos, el 17 de agosto de 1986 yo pude haberla aprobado sin problema; recuerdo perfectamente que ese día ni siquiera tuve pensamientos impuros. Así que ya ves, todo es cuestión de voluntad.
      Ah, y lo de no mentir también lo llevo al día.
      Que muchas gracias por tu generoso comentario para mi desalmado, Ana. Y un abrazo más grande que el autor del relato, y además de, como mínimo, seis segundos.

  8. Eduardo Iáñez

    Jajaja, Rafa, ¡qué malo malote! Este desalmado -literalmente- se gana la vida eterna y una vida terrena de delicias sin límites. Genial. Una idea originalísima resuelta con humor y sencillez (aplausos).
    Mi enhorabuena y suerte, aunque no creo que la necesites: se ve que el plan demoníaco que has trazado te funciona.
    Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Si es que los malos al final dan mucho más juego que los otros, Eduardo. Será la inspiración diabólica o que los protagonistas buenos resultan unos aburridos sin remedio.
      Muchas gracias por tus palabras y tus deseos. Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Y si además te quedas con lo mejor de cada elección, pues es para estar encantado. Lástima que solo sea posible en nuestros relatos.
      Muchas gracias por el comentario, Calamanda. Un abrazo.

  9. Cristina Requejo

    Qué bueno, Rafa. Coincido con lo que ha comentado tu tocayo Olivares. Original y muy bien tramado. Te felicito.
    Mucha suerte y un beso.

  10. Ton Pedraz

    Enhorabuena Rafa. Relato buenísimo. Me gusta en su conjunto, pero me quedo con el remate que le das. Ese retorno a lo terrenal, a disfrutar sin peros ni tapujos, tras haber conocido el “paraíso”.
    Te deseo mucha suerte.
    Ton.

    1. Rafa Heredero

      Muchas gracias por dedicarme tu tiempo, por el comentario y por tus deseos, Ton. Estaría bien que cada uno encontrase su propio paraíso y pudiera quedarse en él.
      Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      Muchas gracias por tus palabras, Juan Antonio, siempre tan amables. Comentarios como este siempre ayudan a seguir escribiendo.
      Un abrazo.

  11. Salvador Esteve

    Al final todos cogeremos la nave, con la incertidumbre de la dirección, jajaja. Cierto que está en decadencia, estamos tan acostumbrados a las mentiras que ya no damos crédito a nada, terrenal o divino. Originalísima propuesta, Rafa, solo falta otro día de puertas abiertas en el infierno para poder comparar. Abrazos.

    1. Rafa Heredero

      Aunque ya no nos creamos nada es posible que conocer el infierno resulte mucho más fácil, incluso el otro infierno. Sería mejor programar jornadas de puertas cerradas o algo así. Habrá que pensarlo.
      Muchas gracias por tu comentario, Salvador. Un abrazo.

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