Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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78. EL MOTE (Rafa Olivares)

Ya nadie recuerda que se llama Encarnación Troitiño. Es lo que tienen los pueblos donde todos se conocen, que te ponen un apodo ocurrente y con mala leche y es como un nuevo bautismo que borrara tu anterior identidad.

Sobre Encarna hay división de opiniones. Unos creen que padece de furor («picor» dicen algunos) uterino, mientras que otros piensan que es ninfómana; dicho así, como si se tratara de una profesión. Cuando se les hace ver que no cobra por lo que hace, ni tiene que cumplir un horario o conseguir objetivos, ya se quedan dudando.

Ningún mozo del pueblo le ha durado más de una semana, y eso que se les atribuyen las virtudes grabadas en el blasón de la villa: «muy leal, constante y resistente».

El caso es que su enfermedad, adicción, querencia o lo que fuere, la ejerce democráticamente, esto es, sin discriminación alguna por cuestión de raza, credo, edad, orden religiosa o nivel económico; ni siquiera de sexo cuando las oportunidades escasean. No se mencionan otras especies porque los animales, por discreción, no suelen comentar.

Y fue por eso, porque casi todos ya la habían montado, por lo que algún cabrón empezó a llamarla «la bicicleta».

45 Respuestas

  1. Ya te estaba yo echando en falta, Rafa, que sueles ser de los madrugadores en poner tu relato, pero ante este buen bocado de letras que nos ofreces, solo me queda quitarme el sombrero. ¡Vaya retrato de la brutalidad de los pueblerinos¡ recordando al reciéntemente desaparecido Krahe, me ha venido a la cabeza su canción Villatripas. Un abrazo.

    1. ¿Sabes, Belén? tenía desde hace meses otro relato para esta convocatoria de las bicicletas, pero a principios de Julio se me atravesó esta idea en la perola y empecé a darle forma y pulido hasta su publicación. No sé si habré acertado con la elección.
      Sí, creo que la historia encajaría bien en un lugar como Villatripas.
      ¡Enhorabuena por tus recientes selecciones en los Abogados y en las 50 palabras! Es que no paras.

  2. Ángel Saiz Mora

    Ya se sabe cómo son los pueblos y ese invento que tanto sintetiza, demarca y simplifica: los motes, apelativos que dicen mucho de una persona, pero que no están exentos de crueldad. En el caso que nos ocupa se podría abrir un debate sobre si tu protagonista merecía ese nombre en su completa extensión o ha habido algo de exageración e ironía aldeana, por así llamarla.
    Hacía tiempo que no te leía y siempre estoy encantado de hacerlo.
    Un abrazo, Rafa. Suerte y buen verano

    1. Parece que para que un apodo sea bueno y llegue a calar y expandirse, debe tener un punto de mala leche y apariencia de inofensivo. ¿Merecido? El bautizador no repara en méritos, solo en hacer al bautizado objeto de chanza.
      Feliz verano, Ángel. Y suerte en las 50 palabras.

  3. María José Escudero

    Muy sarcástico y tdivertido este relato tuyo. También encuentro muy ocurrente la forma de colocar la palabra clave en el texto. Me atrevo a decir que el que le puso el mote a la pobre Encarnación era el único del pueblo que no sabia montar en bici. Un beso y mucha suerte.

  4. auro

    ” eso que se les atribuyen las virtudes grabadas en el blasón de la villa: «muy leal, constante y resistente».”…. ¡pues no se yo!!, se ve que la encarna no era de la villa!! 🙂

    PEAZO RELATO QUE T´HAS MARCAO, querido!!

    Beso

  5. Ton Pedraz

    Precioso relato, muy bien hilvanado sobre la vieja temática de los motes hirientes hacia las personas, que por desgracia todavía sobrevive en los pueblos de mi tierra, Galicia, e imagino que en el resto de España.
    La Troitiño, que bien podría ser paisana del que comenta, llevaba a la máxima expresión el hecho de haber nacido mujer y libre. Desde aquí, un hurra por ella.
    Me ha gustado mucho. Suerte.
    Ton.

  6. Javier Palanca

    Ellos que vayan poniendo motes y ella a disfrutar libremente y sin ataduras. Ya la echaran de menos, porque seguro que el pueblo se le queda pequeño y rancio, y se irá.

    Abrazos

    1. En los pretendidos relatos de humor nunca sabes si acertarás, sobre todo si eliges temas en los que te mueves por el filo de lo correcto/incorrecto. Pero la satisfacción cuando aciertas, bien merece la pena. Gracias por tus siempre estimulantes comentarios, Lorenzo.
      Un abrazo.

  7. Ana Fúster

    Pues que viva la Troitiño, porque en estos tiempos ejercer lo que sea de forma totalmente democrática y sin discriminación alguna es todo un logro. Y que se largue de ese pueblo tan español, donde primero uno obtiene el provecho que busca y luego tira de mala baba. Besos y suerte.

    1. Esa mala baba proviene a menudo de no poder estar a la altura de las circunstancias. Queda muy bien retratada en la fábula de la zorra y las uvas. Con humanos la crueldad es mayor, claro.
      Gracias, Ana.
      Besos.

  8. Mª Belén Mateos

    Fantástico relato donde caben los motes, la ironía, los picores y la bravura de una hembra demasiado experta para tanto personaje forastero y de la tierra.
    Una protagonista liberada de toda moral y con una destreza única a la hora de pasear su “bicicleta” por todos los pretendientes que creen poder montarla de manera constante y con resistencia.
    Un placer leerte siempre Rafa.

  9. Creo que son la “malaleche” y la envidia las inspiradoras de los motes rurales.
    Estoy seguro que era un tío envidioso y reprimido el que se lo puso y que si el pudiera, se montaría a todo bicho viviente. Pero normalmente para esos indeseables, apenas hay bichos vivientes que se dejen.
    Muy buen relato padrino -como siempre-
    Abraçada.

  10. Nada más lejos de la realidad que atribuir a este relato la pretensión de cuestionar la libertad de las mujeres. Ni muchísimo menos. Si da esa impresión, fracaso del autor. Tan solo aspira a aproximarse a un retrato de esa costumbre tan ibérica de poner apodos con mala leche a nuestros vecinos. Recuerdo de niño, en mi barrio, un comercio de ultramarinos regentado por un señor mayor con muy mal genio; pues alguien le puso el mote de “el cariñoso” y así le conocía todo el mundo (por supuesto a sus espaldas, pues bueno era). Como el tema de la convocatoria no iba de amabilidades, sino de bicicletas pues esto es lo que salió.
    Abrazos, Ana.

  11. Reve Llyn

    PERFECTO. Pedazo relatazo te has marcado. Me encanta como has logrado sacar esto del tema que tocaba. Un aplauso para ti y otro para “la bicicleta”.

  12. Qué español eso de los motes y colgar un “san benito” a la gente.
    Un relato muy visual, esa época e historias como esta, mal que nos pese son parte de nuestra historia.
    Y desde luego muy original traer a colación así el tema del mes.
    Abrazos

  13. María Ordóñez

    Jajajaja!!! Malvado Rafa, y MALVADO ¡con mayúsculas!. Atreverse a ventilar la desgracia de la pobre Encarna, ¡no es de Dios, amigo mío! Ayyy, Rafa, jajajaja!!! Es que eres buenísimo. Pero mira, no me cuadra algo, la explicación sobre la voluntariedad en lo que hace con tanto entusiasmo la susodicha señorita, no debería hacer dudar a nadie. Al contrario. Si la dama cobra es que ese es su trabajo. Si no lo hace, los pueblerinos tienen razón, o tiene “picor” o es ninfómana o no más es que es querendona… ó es que ella sigue en la búsqueda porque en ese pueblo no hay quien sepa montar bien una bicicleta, caray!

    Por lo demás, bendito Dios que ahora cada quién, chico o chica… hace lo que quiere con su cuerpecito… y ni quién ya diga nada, ¿o no?

    Un abrazo enorme, Rafa, y a ver si ves esto, porque apenas lo leí. Acabo de regresar…!

    1. Querida María, que hace tiempo que no te leo por aquí y se te echa en falta. ¿La “desgracia de la pobre Encarna” dices? Pero si ella es feliz y parece que no le faltan ciclistas.
      Muchos besos, me alegran tus comentarios.

      1. María

        Ay, Rafa, jajaja! ¿cómo le haces para hacerme reír en una mañana tan gris y lluviosa como esta? Jaja… eres buenísimo, mi querido amigo. Lástima que, pues sí, Ana tiene toda la razón. De forma alguna deberíamos estar haciendo chiste de algo tan, pero tan infame como es lo que le pasa a tu Encarna o a las costureras de las que hablamos el otro día… pero pues, ¿qué hace uno si tiene un amigo que hasta a lo más terrible le encuentra el buen humor? Un beso, Rafa. Y ya lo sabes, en adelante, ojo porque entre todas te linchamos!!! Jaja!

    2. María

      Querida Ana, entiendo perfectamente los sentimientos y sensaciones que ha despertado en ti este texto. Creo conocer bien a Rafa y sé que de todo este merequetengue, la culpa la tiene ese humor y agudeza literaria que lo caracterizan y que, como en este caso, lo desbordan. Aunque yo le digo “malvado” entre risas, el adjetivo me salió del corazón. A estas alturas del partido, ya nadie, NADIE, debería referirse a ninguna mujer en términos despectivos. Ni siquiera en broma. Porque, efectivamente, somos la parte de la humanidad que históricamente ha sufrido y sigue sufriendo los peores tormentos y hasta la muerte, por el sólo hecho de que los hombres le temen. Y, como bien lo sabe el subconsciente de la gente, la forma más fácil de quebrar a un ser humano es destruyéndole las emociones, confinándolo a vivir en el permanente abuso, el desprecio y la marginación. Está claro que las millones de Encarnas reales, no son sino resultado de la total injusticia económica y social que impera casi en todo el mundo. Es tiempo ya de terminar completamente con esta infamia. Aunque, verás, creo sentir que hay estratos sociales, cada día más amplios, donde la maldición se rompe y efectivamente, hay quien hace con su cuerpo lo que quiere y ya ni quién diga nada de nada. A eso me refería yo, que lo veo diariamente… Por lo demás, tomo el texto de Rafa como una denuncia del horror que sufren las mujeres cuyo entorno las ha empujado a una vida, la cual luego critican con tanto cinismo y desfachatez. Un abrazo, Ana. Me encanta tu postura contestataria y el ímpetu con el que defiendes una causa que debería ser compartida por toda la humanidad. Besos.

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