Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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9. SED DE BRUMA (Marcos Santander)

Tras el sonido azul y esquivo de todos los apocalipsis de tu cuerpo hospitalario y valiente, vagué buscando hacerte gozar como antaño, sobre miríadas de fonemas errantes, linguales, húmedos y movedizos. Y construí con tu piel un santuario. Tus axilas, recodos sin fin hacia el amanecer, detuvieron mi sed de bruma y adornaron mi desvarío. Tus hombros, setos que me anunciaban tu espalda, me llevaron a cascadas de gotas de agua, que brillantes se perdían por el cauce de los ríos. Y mi cuerpo inflamado se topó con el tuyo, perdido y hambriento como estaba ante tanta resolución. ¿De quién son estos pezones? Exclamamos al unísono, y el planeta se hizo polvo y fue barrido por el viento, mientras nuestras bocas se buscaban exhaustas para espirar el alma y poco a poco morir. Ni sé cuántos caminos ensayé, ni sé si eran puertas o pantanos, pero no recuerdo en cuántos de ellos, no encontrando el final, retrocedía y volvíamos a intentarlo. El Sol dejó de mimarnos y el atardecer nos sorprendió con un renovado frescor haciendo que nuestra distraída piel de nuevo se enardeciese. Miles de posibilidades se reabrieron a nuestro amor. Llegamos al carrejo llamado doscientos.

31 Respuestas

  1. Nieves Martínez Menaya

    Curioso, una vez más el uso de adjetivaciones dobles que te caracterizan y ya son marca. Refuerzan y aportan pasión a tus relatos:
    – azul y esquivo
    – hospitalario y valiente
    – errantes, linguales…..
    – ( también los verbos, en moléculas de a dos: “detuvieron y adornaron”)
    – cascadas de gotas de agua, que ( y se nos dice de ellas otro epíteto:
    ” brillantes”
    – perdido y hambriento.
    – se hizo polvo Y fue barrido
    – Y las “i” griegas ( y) ,a las cuáles les asignas la tarea concreta de
    acrecentar el climax.
    Con un recorrido calculado, ese recurso abandona con recato su actividad hasta llegar a un final donde se posa. El resultado: un ritmo trepidante y onomatopéyico. El título, la guinda. Fantástico relato

  2. Virtudes Torres

    Narración que atrapa desde el principio.
    Llena, por lo suculenta de verbos, y trepidante por las secuencias tan rápidas.
    Cada acción es una puerta que se abre para llegar al final del laberinto.
    Saludos.

  3. Como pasa con algunos autores entecianos, como Epi, por poner un ejemplo vas marcando tu estilo personal adornando la web con tu prosa poética. Entran pocos relatos en el libro, casi es misión imposible, pero debería haber uno de cada autor enteciano tan reconocible. Suerte y saludos, Marcos.

    1. Marcos

      Muchas gracias, Lorenzo, por tus palabras. Realmente, creo que hay muchas literaturas, pero, desgraciadamente, algunos estamos incapacitados para algunas de ellas. Saludos, sí, y salud.

  4. bmateosg@hotmail.com

    Marcos, preciosa mezcla de prosa y verso. También tiendo de vez en cuando a mezclarlos, creo que les da un toque de melodía a los relatos. un “placer” leerte.
    Suerte, un abrazo

  5. un tal miguel

    Que bonito lo haces. Entretejer pieles, sudores, vueltas, revueltas, éxtasis y sutilezas. Bien dicho. Maestro.
    Eso sí, me has tenido buscando, como un analfabeto, eso de “Llegamos al carrejo llamado doscientos”.

    1. Marcos

      Gracias, Miguel. Pues mira, voy a rebelarte un secreto a ti solo. Pssst, no se lo digas a nadie, que además todos habrán pensado lo mismo y sólo tú has tenido el coraje de plantearlo.
      Todo lo que escribo quiero que también tenga su parte de humor y de desmitificación para pensar que por muy serios que nos pongamos al hacer algo, seguimos siendo seres indefensos, inexpertos e iletrados, y necesitamos la risa.
      El tema era el laberinto y yo intenté inventarme uno sobre el cuerpo de la persona amada. Por sí no estaba clara la analogía a través del relato, quise explicar que ya habíamos recorrido el último de los caminos, pasillos, carrejos del laberinto descrito. Pero como era la palabra número doscientos del micro……
      Qué complicado puedo llegar a ser, no?
      Abrazos varios.

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