Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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92. Ocaso

El mejor día de mi vida quizá ya haya pasado.

Édouard Levé, Autorretrato

 

La tarde en la que busca inspiración para una nueva novela se encuentra en su despacho, oyendo cómo alborotan unos niños en la calle. Distraído por sus risas y juegos, que le recuerdan su propia infancia, ahora que podría ser abuelo, levanta la vista del escritorio. Y allí está, al otro lado, la sombra esperada hace tiempo, negra, silenciosa, implacable, y ya tan cercana que solo es capaz de oponer como defensa su última creación.

Esa misma tarde escribe Ocaso, el monólogo de un maduro escritor frente a la Muerte cuando esta viene a buscarlo, donde se lamenta de haber tenido que arrastrar la tristeza de las cosas que no fueron posibles y las cicatrices de tantas pérdidas. A cambio le pide poder llevarse el sentimiento de melancolía que le regalan sus recuerdos más hermosos, y no renunciar a la emoción sentida cada vez que lo ha sorprendido la belleza.

La Muerte lo escucha con su indiferencia acostumbrada, pero confundiendo realidad y ficción, enredándose entre las palabras escritas, acaba por firmar sobre el papel, con la tinta de la imaginación del escritor, el ruego que le hace.

 

8 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    Este soliloquio existencialista de un veterano que nos regalas, me ha inundado de sobriedad y buen hacer. Toda la atmósfera del escritor en su gabinete, traspasa al leer y se introduce en Mi Ser, comprendiéndolo y, acaso, sabiendo que será una potencial diatriba en la que muchos nos veremos. Pero sobre todo, me gusta la presencia de La Amiga de La Puerta Oscura, qué bien presentada, sin estridencias. Muchacho, me recuerdas a Sören Kierkegaard y sus solipsismos hiperbólicos de “Las Dalmáticas” ¡¡¡Claro que viniendo de tu absoluta versatilidad no me extraña R a f a!!!
    Queda pues, darte la Enhorabuena.
    ¡Y Buenas Tardes Abrileñas como la copa de un pino!
    Recibe Mis Consideraciones Más Distinguidas.

    1. J u a n P é r e z

      ¡Mis disculpas R a f a ! Quise decir “Diapsálmata” (¡no dalmáticas!) Me bullen también demasiados recuerdos y reseñas en la cabeza y a veces me atrapan las inexactitudes.
      J u a n .

    2. Rafa Heredero

      Muchas gracias por tu más que generoso comentario Juan. Es un placer contar siempre con tu erudición. Ya veremos cómo nos comportaremos ante el umbral de la Puerta Oscura, pero, eso sí, espero que sea dentro de muchos años.
      Un abrazo.

    1. Rafa Heredero

      En cualquier momento se te cruzará cualquier otra canción y solucionado (mejor que no sea una de esas pegadizas canciones del verano). Y me alegro de que te haya gustado tanto el relato. Muchas gracias por cometar, y un abrazo, Edita.

  2. Ángel Saiz Mora

    La escritura como última tabla de salvación a la que aferrarse. Cuando ya no queda nada, apenas un puñado de recuerdos y falta de tiempo y energía para nuevas vivencias, la imaginación plasmada en palabras puede salvar a tu protagonista, no de lo inevitable, pero sí del vacío y de esa realidad terrible que asegura que, cuando morimos, siempre estamos solos.
    Un abrazo fuerte, Rafa. Suerte

    1. Rafa Heredero

      Ángel, has dado con las dos ideas que tenía al empezar a escribir el relato: siempre morimos en soledad, y la escritura o la imaginación utilizada como respuesta y solución. El poder de la palabra escrita como conjuro. ¿Será posible sortear esa realidad a la que aludes? Quién sabe. La imagimación no tiene límites, ¿verdad?
      Otro abrazo para ti y muchas gracias siempre por tus generosos comentarios.

  3. Calamanda

    Rafa, bien contado, coincido con tu comentario y el de angel; es la verdad de la vida y de la muerte, que nos espere muchos años. Suerte y saludos

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