Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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45. A CAÑONAZOS

A cañonazos. Así es como ella, sin querer, entraba en los sitios. Era una mujer con un cuerpo tan perfecto que, sin intención manifiesta, provocaba. Lo mejor, su silueta. Lo impagable, su mirada y su porte. Quien la codiciara tendría que vencer ese saber estar, ese toreo de salón que sólo una mente privilegiada interpreta y representa ante la aceptación, o no, de esa mirada felina que te observa para decirte “ven”.

Ella sólo elegía a quien la seducía. Succionaba el saber hacer de su pretendiente, su mente y su sonrisa, su arte de seducción. Ese era el precio que tendría que pagar por llevarse una migaja de ese monumento andante que estaba cañón, muy cañón. Sólo los artilleros profesionales sabían el valor de esa pieza.

El secreto que escondía sólo lo mostraba en la intimidad en forma de secretas palabras. Modulaba su voz y susurraba como nadie. Entonces de cañón se convertía en Diosa. Dejaba sin aliento y sin palabras. Sólo hablaba ella porque el elegido, no podía más que callar y escuchar, dejarse embelesar por la voz de esa mujer. -Siempre nos quedará París- decía con una seductora sonrisa al despedirse. Y aquél pensaba…-esto no puede estar pasando-.

6 Respuestas

  1. Rafa

    No creas que hay tanto de sueño en esa descripción. Hay mujeres que utilizan su voz como arma de seducción y el susurro, en ciertos momentos, es una auténtica descarga de artillería, querida mía. jajajaja

  2. Rafa

    Totalmente de acuerdo. La realidad es distinta. Pero esto es un relato donde he empleado recursos literiarios para que se convierte en una pequeña historia con sabor. No pretendía otra cosa que entretener, no ceñirme a la realidad.

    Gracias por tus comentarios constructivos.

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