Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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AGO30. ENTOMOFOBIA, de Nuria Casado Marco

Mi estado febril, acompañado de vómitos y frío intenso, me hace sospechar que padezco paludismo, desde que aquel mosquito se hizo fuerte en mi casa y en mi cama, lanzándose en picado cuando me vencía el sueño. Esto, junto con otras afecciones como: la disfunción digestiva, el color amarillento de mi rostro, del que estoy convencido producto de la ictericia de un mal funcionamiento del hígado, y mi propensión a las infecciones respiratorias, hacen de mi persona un despojo humano. Para colmo de males, en el trabajo no me toman en serio, y piensan que todo es producto de mi imaginación enfermiza, sobre todo cuando llego y me espetan dándose un codazo:
-¡Que nos duele hoy Morales!
Pero aquel día iban a tener una prueba de mis padecimientos, pues amanecí con un ruido ensordecedor en mi cabeza, como el estruendo de mil tambores machacandome a la vez. Pensando que se trataba de un infarto cerebral, llamé a mis compañeros en busca de auxilio. Sentí un cosquilleo en la oreja, y ellos se quedaron mirándome anonadados, cuando llevándome el dedo índice, atrapé una hormiga que salía de ella de tamaño considerable, que les enseñé con sonrisa triunfal.

12 Respuestas

  1. JA ,JA ,JA , Qué personaje más aprensivo. Ay Nuria qué arte tienes de escribir. Parece mentira la facilidad que tienes con las palabras. Leyendo el relato me sentí mal de tanta enfermedad .El final desde luego es sorprendente me gusto sobremanera. Un fuerte abrazo amiga, Sotirios.

  2. Vaya moral, que tiene Morales siempre sintiéndose enfermo. Para su fobia no está mal la terapia, pero vaya carne de gallina que se me pone, solo pensar en la hormiga saliendo de la oreja. Porque donde cabe una, caben cien, ¡uf! que cosa me da.
    Me gustó mucho Nuria.
    Te deseo mucha suerte y un abrazo para ti.
    Elena

  3. O sea, se trataría de una hormiga de la familia de las timpanosomagambienses. ¿Verdad?
    ¿Sexó El tal Morales al bichito?
    -Mal asunto si fuera hembra, habrá que explorar los cerúmenes colesteatomatosos por si hubiera cigotitos.
    Nuria, muy divertido.
    Besos.

  4. Ahí, ahí, no hay como una prueba para tapar bocas.Y lo del hormiguero en el oído, es comprensible visto lo caro que resulta mantener una vivienda. Muy bien llevada la historia y la lista de enfermedades, reales o imaginarios del pobre Morales.
    Un abrazo.

  5. Nuria, tu historia no es tan excepcional, una tía mía estuvo durante tiempo quejándose de un oído y cuando la hicieron caso el otorrino por otoscopia le sacó una cucarachita pequeña.
    Muy simpático y no hay nada como demostrar que uno tiene razón, aunque sea malo.
    Un beso

  6. Siempre son desasosegantes esos triunfos que encierran una derrota, aunque los vencedores estén ofuscados por lo que no es verdaderamente importante. A mí no me agradaría tener razón razón a costa de encontrar lo que se encuentra tu protagonista en su cabeza. Por otra parte, me voy a acordar de tu relato la próxima vez que sienta un “hormigueo” en las piernas. No pienso ni mirarlas, por si acaso.
    Saludos y mucha suerte.

  7. Ahhh un bicho en la oreja, Dios que horreur!!!desde luego has logrado sorprenderme, no sabía si se iba a morir delante de los compis, o iba a ser evidente que estaba pirado o si se iba a transformar en cucaracha, pero lo de la hormiga en la oreja me ha dado un pasmo, ahhh muy bueno

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