Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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AGO63. LOS PTHIRUS PUBIS TAMBIÉN EXISTIMOS, de Antonio Nieto Díaz

Me llamo Juani y soy un pthirus pubis, o sea, una ladilla. Ya sé que nada más conocer lo que soy, muchos no querrán saber más de mí: por apestosa, guarra, impúdica…, pero tan solo soy un pobre y débil insecto con problemas como los de cualquiera: dónde conseguir comida, dónde esconderme…
No soy culpable de ser un anopluro ectoparásito de los seres humanos. Supongo que alguien me creó por alguna razón, y, a decir verdad, no fue muy generoso conmigo. Soy tan lenta que tan solo puedo desplazarme aproximadamente un centímetro en todo un día, y si me equivoco de dirección, ya os podéis imaginar el esfuerzo inútil que eso supone. Soy capaz de poner unos quince mil huevos y, encima, me llaman parásito: cosa que me molesta enormemente.
Claro, que también me molesta cuando me llaman \”piojo del pubis\”, por ser en esa zona dónde suelo habitar. Pero, no lo hago por vicio, ¡por favor creedme!, sino que es en esos lugares en dónde encuentro la razón de mi existencia y, sobre todo, descubro a los seres humanos tal y como son, y no como aparentan ser.

8 Respuestas

  1. Estoy con Javier en todo lo que dice. Y lo de “Supongo que alguien me creó por alguna razón” pues como tantas otras cosas repudiables, solo fíjate en los ladillas que frecuentan los titulares de la prensa, llenos de razones ellos.
    Un abraz.

  2. Hay que tenerlos bien puestos para ponerse en la piel de una ladilla. Lo de Juani me encantó, me resulta muy de barrio : ), como deben de ser ellas. Aunque creo que con esta información ya tengo suficiente, y en verdad preferiría no llegar a conocer al bichito. Llámame prejuiciosa. Abrazos y un olé por la valentía!

  3. Que graciosa tu Juani,Antonio, pobrecilla, en el reparto de bichejos le ha tocado el peor lote. Eso si, la dignidad no la pierde y me parece bien, hasta los trabajos más ingratos hay que realizarlos con la cabeza bien alta. Y para algo servirá, aunque yo prefiero no llegarlo a saber. Buen relato, suerte. Raquel Ferrero

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