Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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AGO64. EL RELOJ, de Patricia Richmond

Adelina tenía una pasión: la restauración. Encontró un reloj de pared precioso con un marco de madera tallado pero muy estropeado.
Se lo llevó al taller y lo contempló. La maquinaria parecía estar en buen estado. La limpió y engrasó y lo puso en hora. A la una vio fascinada que sonaba una campanada y que se abría un cajón disimulado en la parte inferior. De él salió una mosca enorme. Intentó abrirlo de nuevo y no pudo. Por más que buscó resortes ocultos, no encontró ninguna rendija ni botón que accionar.
A las dos sonaron dos campanadas, se abrió el cajón y salieron volando dos moscones. Agitó el reloj pero no parecía haber nada en su interior. Olvidó ir a comer y siguió dándole vueltas. Pasaron las horas y siguió repitiéndose el ritual: campanadas y mismo número de moscas que se quedaban revoloteando sobre ella.
La trabajadora social estaba preocupada. Hacía dos días que Adelina no había aparecido por el centro ni a la hora de comer. Fue a su casa y empujó la puerta. Ahí estaba, rodeada de los montones de cachivaches que recogía en la basura, muerta y con un velo negro que, zumbando, flotaba sobre ella.

https://twitter.com/PatriciaRichm_

45 Respuestas

  1. Hola, Patricia. Me gusta de tu relato el contraste entre esa vida soñada que parece desprenderse de la primera parte con la cruda realidad con el que cierras el relato. Y de fondo el paso del tiempo, con las moscas anunciando la muerte. Menos mal que por Adelina se preocupaba alguien, porque son desasosegantes esas noticias que de vez en cuando escuchamos de ancianos que han encontrado en sus casas con la televisión encendida y que llevan muertos meses.
    Suerte y saludos.

  2. Es cierto que hay muchos casos tristes, como el de Adelina. Pero queda la esperanza, Ana. Todavía hay personas que se preocupan de los demás y que tienen los ojos abiertos para ayudar en lo que pueden. Ahora más que nunca, la solidaridad está siendo la tabla de salvación de este país. Al menos, yo quiero creer que es así.

  3. Me encantan las buenas historias, y esta es una buenísima historia. Tiene tensión tiene misterio se hace muy espeluznante y vívido y palpita ahí un transfondo que tiene que ver con lo terrible del paso del tiempo y la soledad, pero lo mejor para mi gusto es que, aunque está muy bien escrito no perdería interés si yo o cualquiera lo contara en una noche de campamento, lo que me remonta a mi frase inicial: pedazo historia.
    Abrazos!

  4. Me encantan las historias con relojes, un artefacto que se jazta de detener, medir y controlar el tiempo da para mucho. En la tuya encima encierra un enjambre de moscardones que anuncian la hora de la muerte. Me encanta tu idea. Enhorabuena. Raquel Ferrero

  5. Patricia, gracias a estos trabajadores sociales se evitan situaciones límites. Nosotros descubrimos la muerte de un vecino anciano, de nuestra planta, por el olor; en un apartamento en vacaciones, llevaba semanas fallecido. Bien contado. Suerte y saludos

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