Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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27. Aguacero feliz (La Marca Amarilla)

Aquel día primaveral estaba toda la familia alrededor de la mesa gracias a la insistencia reconciliadora de mamá, parecía que por fin el sol quería celebrar el cumpleaños de papá.

Al principio no había nubes en el horizonte, fue con los postres en la mesa cuando Lucía, mi cuñada, soltó lo de que el azúcar era dañino y que por ejemplo, María, mi hija, tenía algo de sobrepeso debido a su abuso. Yo contraataqué diciendo que mi hermano era más alegre antes, cuando comía como Dios, o sea, nuestra madre, mandaba. Amainó la tormenta con los cafés, a la espera del pastel de papá. Ya en el brindis; Miguel, mi marido, dijo con sorna a mi hermano que no bebiera mucho, que luego se dormiría en el sofá. Y otra vez mi cuñada, soltando truenos y relámpagos, empezó a recordarnos ebrios episodios de juventud. Y así siguió el aguacero.

La cosa escampó cuando empezamos a ponernos las chaquetas para irnos. Mamá, con restos de lluvia en los ojos, se despedía hasta la próxima borrasca y papá se lo tomaba con filosofía, sabía que las tormentas no gustan pero los niños las esperan para después pisar los charcos.

63 Respuestas

  1. Te ha salido un relato muy cuco, Marca, una asociación muy ingeniosa. Y con destellos especialmente brillantes como la lluvia en los ojos y lo de los charcos que ya han comentado. Como pega te comento que se me ha hecho un poco farragoso de leer. Mucha suerte.

    Abrazos microlunáticos.

    1. La Marca Amarilla

      Ay! Amigo microlunático, cuánta razón tienes, pero a veces escribes de un tirón y a veces le das mil vueltas… Ya no se qué hacer!! 😉

      Gracias por tus palabras, Barlon!!

      Un saludo!

  2. Ángel Saiz Mora

    Las peores tormentas son las secas y cercanas, más todavía si se dan dentro de una casa. Entre cuñados anda el juego, por más que la pobre madre trate de capear el temporal. Un relato tan genial y tronchante que a la fuerza tenía que ser tuyo. Me ha gustado un montón, M.A. Muchos saludos.

  3. Modes Lobato Marcos

    Y llueve…y escampa…
    Y vuelve a llover, y…
    Desde “la lluvia en los ojos” hasta el final consigues crear literatura de muchos quilates.
    Yo que sé, todos o casi todos los meses te digo que tus relatos merecen estar en la lista de elegidos, y ya puedes pensar que soy un pelota o un cumplidor, o quizá pienses que lo que busco es encamarme contigo, que, entiendeme, si hay que hacerlo se hace, piraton mio, pero…
    No pienso con el cerito sexual cuando opino sobre tus escritos.
    Eres bueno…pues asumelo de una vez y carga con tu cruz de tipejo talentoso.
    Hala, ya te dejo tranqui…
    Te veo en casa.
    Un abrazo de esos gordotes y microlunaticos tan nuestros.

    1. La Marca Amarilla

      Gracias por tus palabras, MODES. 😉

      Valoro mucho tus comentarios, sean literarios, sexuales y de todos los palos… Lo sabes!!

      Un saludo microlunático!!!

  4. Paloma Casado

    Buena metáfora de tormenta para las relaciones familiares tan frecuente mente turbulentas, me gusta el tono irónico y ese final que quita importancia a lo que en realidad, no la tiene.

  5. Esther Gomez

    Como bien describes en tu relato, en todas las familias llueve y hay tormentas. Me quedo con “Mama,con resto de lluvia en los ojos”. Una comosición original. Me divertí mucho al leerlo. Gracias.
    Un beso

  6. Inés Z.

    Me ha encantado, Marca Amarilla, son muy típicas estás situaciones. En una mesa se puede vivir la peor de las tormentas.

    Un abrazo.

  7. Jerónimo Hernández de Castro

    Me ha gustado mucho Miguel Ángel. Describes a la perfección cómo se inician las tormentas familiares por pequeñas cosas que avivan todas las vidas anteriores. Lo mezclas (sin agitarlo ) de manera magistral con la meteorología y el final es precioso. Enhorabuena

  8. Jo Marca, esres finalista de Wonderland y tengo que enterarme por aquí. No sabes cuanto me alegro amigo.
    En mi casa todavía no nos hemos recurperado de la última tormenta y todo empezó por un quítame allá esas pajas. Y todo por la manía de muchos de meterse en cualquier charco, y no siendo tan niños. Me ha gustado mucho esta historia tuya de realismo pasado por agua. Espero que tengas suerte, la mereces.
    Un microlúnatico más que abrazo.

    1. La Marca Amarilla

      Estimado Juancho!!!
      Cuánto agradezco tus palabras!!!
      Sabes que estamos por aquí, aprendiendo y aprehendiendo!!
      Gracias! 😉

      Un saludo microlunático! 😉

  9. Virtudes Torres

    Lo mejor es ser hij@ únic@.
    O tener a la familia leeeejos, muy lejos.
    Estupenda exposición de una familia y sus miserias.
    Saludos.

  10. Hola, creo que es una manera fantástica de enmascarar una gran realidad en muchas familias, más de las que se piensa a veces.
    Esa relación entre tormenta, borrasca, lluvia y escampada con los sentimientos y estados de ánimo, la situación y todo lo que sucede en esa familia me parece muy lograda.
    Lo que más me ha gustado ha sido lo de la madre: “lluvia en los ojos”(lágrimas) y lo de “los niños pisando charcos”.

    Saludos
    Rosa

  11. Una tormenta dentro de casa, que miedo!! jajaja. Muy bien retratada, esta tormenta. A riesgo de repetirme te digo que me gusta lo de la lluvia en los ojos y el final pisando charcos. Ahora mismo me pongo las botas de agua y voy para allá. Mucha suerte.
    Saludos

    1. La Marca Amarilla

      Anna, muchas gracias por tus palabras!!! Ponte las botas, que cuando menos te los esperes puede caes un chaparrón! 😉

      Un saludo!

  12. Marca, una idea muy original y bien desarrollada, donde es sencillo identificarse, eso sí, con mucho sentido del humor. Y es que las tormentas familiares pueden ser épicas.

    Un buen trabajo.

    ¡Suerte!

    Abrazos.

    1. La Marca Amarilla

      Gracias, Jarque!! Sabes que tus palabras son bien recibidas y esperadas en mis relatos porque tus sabes un montón de relatos, compañero!!

      Un saludo microlunático! 😉

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