Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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37. Algo me dice que no lo haga.

Por algún extraño motivo toda mi vida he ido en contra de lo que me dictaba la razón, siguiendo mi instinto como si en todo momento estuviese conectado con la divina providencia.

En aquel momento toda lógica me empujaba a unirme con la muchedumbre en busca de un bote salvavidas. El barco se hundía en la inmensidad del Atlántico, y ya ni los miembros de la orquesta, irreductibles, podían disimular el miedo.

En mi camino me crucé con ancianos resignados, con madres abrazadas a sus hijos. Con el miedo gobernando la nave.

No entiendo por qué no me deje dominar por él. Hubiese sido lo más lógico; lo más comprensible.

En cambio, seguí mi búsqueda contra corriente y contra el agua, que poco a poco inundaba el barco, ahogándolo sin miramiento alguno.

Sin saber cómo, lo había encontrado. El camarote número 115 del Titánic parecía ajeno a la tragedia. Y aunque dentro, todo era oscuridad, mi instinto pidió entrar.

Cuando volví en mí, entre gritos, ya no estaba en el barco, sino frente a aquella gran mole de acero, en el puerto de embarque.

-No tenemos todo el día, Señor –Me gritaba el oficial-. ¿Va usted a embarcar o no?

30 Respuestas

  1. Tenía que salir el tema de las premoniciones, sí, señor. El Titanic es un escenario perfecto para las metáforas sobre el destino o simplemente para sembrar intrigas y misterios. Para mí tu relato lo reúne todo perfectamente. Y con un final a la altura de su perfección.
    Abrazos.

    1. Me alegra que te haya gustado. El juego de las premoniciones es algo que a mi siempre me ha gustado, y en este caso el titulo del relato actúa como final anticipado.

      La historia del Titánic da para ello y mucho mas.

      Un saludo.

  2. Gracias Ana. Siempre hay personas que se salvan de las tragedias por casualidades o por otros motivos. Me apetecía darle ese enfoque al relato.

    Me alegra que te haya gustado.

    Saludos.

  3. Ana Fúster

    Las corazonadas existen y unos las siguen y otros no. En este relato creo que queda abierto: aunque todo apunta a que no va a subir, pues el primer párrafo explica cómo es su carácter, el título, con ese verbo en presente, puede sembrar la duda. ¿El camarote 115 es su propio subconsciente? Saludos y suerte.

    1. Efectivamente Ana, el final esta un tanto abierto. Mi instinto me dice que al final no sube, pero en mi caso, suele fallar a menudo.

      El camarote 115, en este caso, seria su tabla de salvación. De el depende agarrarse a ella o no.

      Saludos.

  4. Towanda Martín González

    Hola, Alfonso.

    Qué bien narrado y qué chulo ese final abierto que dejas a nuestro gusto. Yo creo que no sube. ..
    Un abrazo y suerte.

  5. Me ha gustado mucho, Alfonso.
    Fíjate que yo, incluso, viendo la templanza del protagonista que no sucumbe al miedo, me lo imagino en el punto en que termina tu microrrelato volviendo a subir al barco y, como en un argumento con paralelismos a 22/11/63 de Stephen King, aprovechando esa segunda oportunidad para intentar evitar el accidente y salvarlos a todos. Aunque a veces lo que está predestinado es demasiado fuerte y arrolla las voluntades individuales.

    Hasta pronto y mucha suerte.

    1. Pues si Asun, la verdad es que fue un acierto la elección del Titánic como tema de este mes.

      Yo además de este relato me he quedado con alguna que otra idea en el tintero a la que podría haber dado forma de relato.

      En otra ocasión, supongo.

      Un saludo.

    1. No se, Lorenzo, creo que aquí hay, como en REC, hay mucho nivel y grandes textos.

      Yo me conformo con vuestros comentarios y poder participar todos los meses.

      Gracias por leerme con tan buenos ojos.

      Saludos.

  6. Isabel

    Sorprendente, me he quedado de un aire, tanto al leer la frialdad de sus descripciones y su visión ajena al miedo, como en el final. Hasta veo la sacudida de la cabeza, como despertando de su visión.

    1. Me alegra que te haya gustado Isabel.

      El hecho de ser una premonición es la que le da esa frialdad a los actos del protagonista, que en cualquier otro caso le hubiese costado mantener.

      Saludos.

  7. Mª Belén Mateos

    Buen relato. las premoniciones nos pueden salvar, como en esta ocasión a tu protagonista. Pero creo que el destino está escrito y no se puede burlarlo. Te busca, te encuentra y te destina a él sin más remordimiento.
    Suerte, un abrazo Alfonso.

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