Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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94. Amantes alternos

Había seguido su rastro en la nieve durante días. La ventisca clavaba copos de nieve en mis mejillas y me impedía avanzar, poniéndose claramente de su parte. El monte la adoraba y desplegaba todo su poderío para evitar que le diera alcance. Seis meses había estado conmigo, huidiza Perséfone.

Aceleré el paso, rezando a los dioses para poder atraparla antes de que muriera el invierno. Sus huellas eran cada vez menos profundas, como si al alejarse de mí, se fuera haciendo más y más liviana.

Amaneció. Si no la encontraba pronto, estaba perdido. Con el primer rayo de sol brotaron pequeños arroyuelos, briznas de hierba asomaron aquí y allá. Corrí ladera abajo, jadeante, lanzando bocanadas de escarcha que helaban los brotes primerizos. Tenía que detenerla.

Para cuando llegué al valle, la primavera había vencido. La encontré sentada bajo un roble, esperándome. Me arrodillé a sus pies y recosté mi cabeza en su regazo. Llorando le rogué que se quedara conmigo, que no se entregara al Verano. Ella deslizó sus dedos por mi blanca cabellera y lentamente la fue derritiendo. Sus besos sabían a despedida y, gota a gota, desaparecí.

29 Respuestas

    1. Gracias Calamanda,
      celebro que te haya gustado. Sospecho que en cuanto acabe el verano ella volverá con su amado invernal, así que más que un final es un “continuará”. Ellos no lo llevan muy bien, pero ella es feliz.
      Abrazos

    1. Bueno, ella es feliz así, seis meses con su amado Invierno y seis meses con el fogoso Verano. Ella les da la vida, pero cuando los abandona se desvanecen y quedan latentes hasta el año próximo.
      Gracias mil por tu comentario.
      Petonets

    1. Muchas gracias Asun. Es nuestra maldición, desear lo que no tenemos y, en cuanto lo conseguimos, perder interés. Al menos estos tres han encontrado el modo de mantener vivo el deseo.
      Un abrazo

    1. Me alegra que te guste. Empecé trabajando el tema de la persecución del amante y después se me ocurrió el giro de darles la personalidad de las estaciones.
      Gracias por tu comentario

  1. Rafa Heredero

    Me ha gustado tu Perséfone y esa tristeza e impotencia que transmite su amante invernal, condenado a desaparecer seis meses. Preciosa la imagen cuando se derrite.
    Suerte y saludos.

  2. Raquel Ferrero

    Que relato más bello te ha salido, derretirse en los brazos de la amada es fantástico. Cálido, como la primavera que se avecina. Mucha suerte y besos.

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