Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

78. Año 2020. Game over (Pablo Núñez)

Entre ecos de disparos, gritos, llantos, los niños han perdido la infancia y han olvidado la magia. Los seres que acompañaban sus sueños han desaparecido, y los que sobreviven se han refugiado en un tugurio camuflado por la sombra de la muerte donde sienten, por primera vez, el dolor de lo real. Cenicienta ya no quiere ser princesa y ha cambiado sus zapatos de cristal por somníferos que le hagan olvidar el presente. Blancanieves busca otra manzana para volver a sentir la paz eterna. Los hobbits se pelean con los elfos mientras los enanos de Narnia, los únicos felices, se besan sin pudor ahora que por fin han salido del armario. Campanilla alterna con brujos y Gandalf le pide una caricia a cambio de un anillo ennegrecido por el odio. Caperucita canta un blues de Howlin’ Wolf, con la voz rota, poseída por el alma de su difunto lobo. Peter Pan y Garfio balancean sus cabezas al compás de la música, al tiempo que ahogan en ron recuerdos oxidados de viejas batallas. Esperanzados, brindan por el futuro, pues aún creen que comerán perdices. No sospechan que en menos de once palabras, colorín ¡fuego!, colorado ¡sangre!, su cuento se habrá acabado.

25 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, Pablo.
    Haces un recorrido casi exhaustivo por los personajes de la literatura infantil. Los sueños de los niños han desaparecido y, con ellos, todos esos personajes de la patria de la infancia, que es la de nosotros todos; se han esfumado o se recluyen en tugurios a los sones de la violencia y de la guerra. Y han sufrido profundas mudanzas. Ya no son lo que eran. Ha comenzado en serio el apocalipsis. El juego se ha terminado. Este cuento va a acabarse. E formidable el final y lo perfectamente que enlaza con el título, demandándonos otra lectura del texto para aún obtener un mayor disfrute. Un relato pesimista, con tintes del sentimiento trágico de la vida “unamoniano”. Un texto el tuyo robusto, impecable. Mi más muy enhorabuena y suerte y felicidad, que viene a ser prácticamente lo ismo. Un beso a Pablete. Está, ya lo sabes, en mi pensamiento, en mis sentimientos. Quiero verle volar cogido de la mano de Edu, que es un poco más mayor. ¿Dónde puedo pedir unas alas en lugar de sillas de ruedas? Este interrogante va mucho con el espíritu de tu relato. Un abrazo muy muy grande, Pablo.

    1. Pablo Núñez

      Muchísimas gracias, Ernesto.
      Con este relato he intentado darle la vuelta a ese final de los cuentos de fueron felices y comieron perdices. Me he acordado de lo que están pasando los niños refugiados e inmersos en guerras, sin infancia y sin vida, y de ahí surgió el cuento. Más pesimista de los que suelo hacer, pero así se me ocurrió.
      Gracias por el saludo a Pablete. Un abrazo lleno de magia de la buena para Edu.

      Pablo

  2. J. Ignacio

    Genial lo de Howlin’ Wolf, aunque de los ‘grandotes’ (tú ya me entiendes) siempre he sido más de Freddie King, al que por cierto apodaban la ‘bala de cañón’ de Texas. Aunque seguro que con unas connotaciones diferentes a las de tu relato.

    Creo que mucha gente no lo sabe, pero Colorín era un personaje infantil, concretamente un guiñol de aquellos que molían a estacazos a la bruja de turno en los teatrillos de las plazas. De hecho, era habitual la frase ‘eres más valiente que Colorín’

    Al igual que a Eduardo, me gusta el título porque hace que el relato parezca sacado de un videojuego (o como se llamen ahora); con la diferencia de que esto es real. Tiene un no sé qué de sentencia lapidaria que tumba de espaldas.

    No obstante, permíteme que deje una puerta abierta a la esperanza porque aunque digan que es lo último que se pierde, no es cierto. Si te ocurre, mantente con vida, sobrevive. Porque al final, siempre renace.

    1. Pablo Núñez

      Hola, amigo J. Ignacio.
      Me alegro de que te guste el detalle de Howlin’ Wolf. Me vino que ni pintado para recordar al lobo de Caperucita. Al igual que tú soy un amante del blues. Mi favorito es Otis Spann, aunque me quedo con todos.
      Me alegra también que te guste el título del relato y que te impacte, que es su cometido. Buen apunte lo de Colorín, que como bien dices, repartía estopa. De hecho aquí en el relato es quien abre el fuego final y también eso me vino bien. 😋
      En cuanto al tono pesimista, me salió así, pero no suelo ser tan apocalíptico, la verdad.
      Le quise dar tanto la vuelta a los cuentos tradicionales que me dejé llevar al fin del mundo.

      Soy una persona bastante más optimista, a pesar de que el mundo a veces te deja poco espacio para serlo, y de los ven el vaso medio lleno. Quizá sea un iluso, pero bueno, mejor así.

      Un abrazo y gracias por pasarte por aquí.

      Pablo.

        1. Pablo Núñez

          No sabes cómo lo he disfrutado. Mucho he leído el gran Robert Johnson, pero nunca nada tan bello como tú relato.
          Me permití dejarte un comentario con casi cuatro años de retraso.
          Gracias por llevarme a los sonidos de otra época.
          Y ahora mismo me voy a poner un disco del alma de Robert Johnson.
          Pablo

          1. J. Ignacio

            No recuerdo si fue Keith Richards o Mick Jagger quien le puso una canción de Robert Johnson al otro, y este le preguntó quién era el segundo guitarrista. La respuesta consitió en limitarse a sonreir.

            Por cierto que leo por ahí (desconocía el detalle) que Otis fue pianista ocasional de Howlin’ Wolf, lo que no deja de tener su gracia considerando que también tocaba en la banda de Muddy Waters… pero esa es otra historia.

            Gracias por la lectura y el comentario, y otro abrazo para ti.

  3. Ángel Saiz Mora

    Un mundo en el que los niños han perdido la infancia, en el que la magia de los cuentos se ha perdido para siempre, donde la peor de la realidad se ha impuesto, solo puede llevar a un final apocalíptico. Los pequeños y las historias hechas para desarrollar su imaginación son los pilares de la civilización, cuando ambos se socavan todo se tambalea y puede terminar con derrumbarse para siempre. No deberíamos cerrar los ojos ante las señales de esa degradación, pues anuncian lo peor.
    Un relato que parece dejar poco espacio para la esperanza, aunque en realidad, lejos de fomentar la pasividad ante lo inevitable, es un acicate que sacude la conciencia, que motiva a cambiar este mundo y a proteger lo que merece la pena.
    Un abrazo fuerte, amigo Pablo. Suerte

    1. Pablo Núñez

      Nunca fallas, mi querido Ángel.
      Quizá el relato allá salido así para que estemos alerta, se quede en ficción, y paremos a los locos que dominan el mundo sin pararse a pensar en las consecuencias, y mucho menos en los niños.

      Un abrazo.

      Pablo

    1. Pablo Núñez

      Cuando la esperanza salta por los aires y la fantasía escapa por la ventana, la inocencia queda derrotada. Y cuando no hay esperanza, fantasía, no inocencia, el juego de acaba.

      Muchas gracias por parte por aquí, Edita.

  4. Con qué sencillez y oficio vas soltando la divertida madeja ensartada de guiños y nombres que nos hacen cosquillas y nos arrancan recuerdos y sonrisas… Hasta el ingenioso y divertido final, que es un broche perfecto para tu magnífico relato.
    Enhorabuena y suerte, Pablo!
    Un abrazo

    1. Pablo Núñez

      Muchas gracias, Salvador. Cuánto me he alegrado al leer tus palabras. Mi objetivo era el que comentas, hilar la historia de esos personajes impactamos por una cruda realidad y buscar un final acorde con la historia.

      Un abrazo.
      Pablo

    1. Pablo Núñez

      Hola, Nani. Gracias por pasarte por aquí. Que me digas que está bien hilado me alegra mucho porque es lo que más me ha costado al escribirlo.

      Por supuesto, la esperanza nunca hay que perderla, y menos, sabiendo que siempre hay lugares como ENTC, que demuestran que en el mundo también hay lados muy buenos.

      Un beso.

      Pablo

  5. El título ya lo vaticina, mágicamente lo has ido desgranando hasta ese final de impacto. A mi alma de niña le has dado un buen zarpazo. Ojalá no sea así, ojalá aún quede esperanza y la magia de los cuentos infantiles tenga un lugar entre tanta catástrofe, guerra y hambre.

    Muy bueno Pablo, mucha suerte con él.

    1. Pablo Núñez

      Gracias, Yashira. Yo creo que los cuentos pueden ganar a las armas. Tan solo hay que dejarlos fluir por la imaginación de los niños.

      Un beso y un achuchón a ese alma de niña; que no se pierda nunca.

      Pablo

  6. Salvador Esteve

    La magia se asoma temerosa a la realidad y llora lágrimas de sangre. Los personajes se rebelan contra su destino y la desazón campa tras las vallas. Pero mientras haya algún niño embelesado escuchando un cuento, la magia nunca morirá. Me ha gustado mucho, Pablo. Abrazos y felices fiestas.

  7. Un cuento muy triste el tuyo, en parte por lo bien hilvanado. Me gustan mucho las versiones de loa cuentos clásicos pero este creo que es el más triste y doloroso. Y eso también tiene su mérito.
    Es un buen micro, con independencia de que me haya encogido el corazón; o a lo mejor precisamente por eso.

    1. Pablo Núñez

      Gracias por tus palabras, Luisa. Yo creo que los cuentos tienen alma. Yo lo único que he hecho es empezarlo, y luego ha ido tomando el camino más trágico posible.
      Te prometo que, si soy capaz, el próximo será de humor.
      Un beso. ☺️

    1. Pablo Núñez

      Feliz Navidad, Calamanda.
      Es bueno el que no deje indiferente. Aunque a algunos gustará más y otros menos, pero creo que debemos intentar que los relat9s tengan vida y no pasen de puntillas.

      Un beso muy fuerte y gracias por pasárte por aquí.

      Pablo

  8. Yo voy empezar a intentar realizar todos mis sueños incumplidos porque nos has fiado demasiado cerca la temida apocalipsis. Un micro duro que nos pone delante del espejo. Habría que hacer algo para intentar parar este desastre. Yo no soy optimista, pero espero que tengamos un poco más de margen. Mucha suerte Pablo!!!
    Abrzssss!!!

    1. Pablo Núñez

      Gracias por pasarte por aquí, Juancho. No sé cuándo nos iremos a tomar por saco, pero, por si acaso, lo mejor es disfrutar cada momento que pasa, si se deja.

      Un abrazo.
      Pablo

Dejar una respuesta