Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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69. Anonimato

Apenas pudo guardar el equilibrio cuando una pantera rosa se abalanzó sobre él y vomitó un líquido amarillo que le salpicó los zapatos. El felino soltó una risotada mientras se alejaba con paso tambaleante en compañía de un troglodita que se desgañitaba cantando una regia ranchera.

Eran los últimos en abandonar la fiesta y dejaban detrás un pequeño caos que él debía ordenar. Pero no se quedaba solo. Le acompañaba la locutora que todas las noches le susurraba al oído historias tristes, o trágicas, o rocambolescas que amenizaban su anodina vida.

Entre boas y pelucas de varios colores encontró una lujosa máscara veneciana. Aunque podría meterla en la bolsa con todo lo demás, la contempló varios minutos antes de dejar la escoba, sacarse el mono de trabajo y ponérsela. Amparado en el anonimato salió a la calle y se dejó guiar por el oído.

Tal y como contó al día siguiente en su programa favorito, a pesar de que se enfrentó a ellos, no pudo evitar la tragedia. Su valentía generó numerosas felicitaciones. Además, la descripción que hizo de los disfraces facilitó la detención casi inmediata de dos implicados. El tercero, el de la máscara, nunca apareció.

15 Respuestas

  1. Luisa Rodríguez García

    Ana, el final es abierto. Yo tampoco sé qué tragedia ha sucedido. Pero sea lo que sea, ha hecho posible que el protagonista, una persona anónima y anodina, sea el protagonista del programa radiofóncio que escucha todas las noches mientras trabaja. Por fin le ha pasado, o provocado, algo “interesante” que contar, y ha sabido cómo darle la vuelta para convertirse en el héroe del día y salir indemne.
    Gracias por comentar mi relato. Un abrazo.

  2. De la noche a la mañana algo trivial se puede convertir en algo único. Las personas anónimas se pueden convertir en protagonista, la vida cambia de la noche a la mañana. Solo se necesita una insignificancia para desencadenar ese cambio. He disfrutado leyéndolo.

    1. Luisa Rodríguez García

      Y a veces necesitamos escondernos detrás de una máscara para arriesgarnos a dar ese paso que dé un poco de emoción a nuestras vidas. Gracias, Lourdes, un abrazo.

    1. Luisa Rodríguez García

      Gracias, Towanda. Sí, cada uno puede imaginar qué fue lo que realmente ocurrió y qué papel representó el protagonista en todo ello. A mí se me ocurren varios… Un abrazo.

  3. El anonimato de las máscaras ampara muchas acciones, pero en este caso, fue algo bueno?, con el misterio creado parece que fuera algo mas bien oscuro.
    En cualquier caso, me ha gustado mucho.
    Saludos.

    1. Luisa Rodríguez García

      Las máscaras nos desinhiben, nos permiten ser trasgresores e incluso meternos por unas horas en la piel de quien nos hubiese gusgado ser. Un abrazo y muchas gracias por tu comentario, Asun.

  4. Luisa Rodríguez García

    Quizá quiso correrse una buena juerga con la pantera y el troglodita, y los planes se torcieron. Gracias, Calamanda, por tu comentario.Un abrazo.

  5. Yo creo que amparándose en el anonimato fue tras la pantera rosa y el troglodita, estaba molesto por haberle vomitado encima y decidió hacérselo pagar. Comete algún delito, no sabemos cual y después se pone la etiqueta de héroe, le echa la culpa de todo a los otros dos y consigue su minuto de gloria en el programa de la radio.
    He disfrutado tanto leyéndolo como intentando reconstruir la historia.
    Suerte y saludos,

  6. Luisa Rodríguez García

    Ana, ¡has dado en el clavo!!! Me alegra muchísimo que le hayas dado la interpretación con la que yo escribí el relato. Aunque haya otras, por supuesto, las que le dé cada lector. Esa es la “gracia” de los micros.
    Muchas gracias, y un abrazo.

  7. Luisa, resuena la idea de Warhol, tenía derecho a su minuto de fama. Lo que no sé seguro es si porque ha salvado a alguien, porque ha delatado a alguien o porque nos engaña a todos y es ella a la que habría que buscar.
    Un abrazo y suerte

    1. Luisa Rodríguez García

      Manuel, no sé si todos deberíamos tener un minuto de gloria, pero desde luego, el protagonista, que se tenía que conformar con los minutos de gloria de otros que cuentan sus historias en el programa nocturno radiofónico, supo aprovechar su oportunidad.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo

    1. Luisa Rodríguez García

      Cuando uno está harto de la vida, o de su vida, más en concreto, puede reaccionar de la forma más imprevista por cualquier tontería. Es una forma de explotar. Puede que el protagonista esté harto de pasarse todas las noches limpiando las “miserias” de los demás, y que haya dicho: hasta aquí hemos llegado. Ahora me toca a mí.

      Es una posible interpretación.

      Muchas gracias por tu comentario. Un beso.

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