Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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120. Arraigo (Juancho)

La vieja Leocadia espera cada tarde en el poyo de la puerta de su casa. Ve pasar el tiempo y a algunos de sus paisanos que saludan lacónicos. Otros tuercen la mirada cuando llegan a su altura. No debería haber vuelto, piensa, pero a qué otro sitio podría haberse ido. En sus ojos cansados, confunde la cal rancia de las fachadas de enfrente, con la memoria difusa de otro tiempo, cuando el frío y las afiladas lenguas de los vecinos traspasaban las paredes de adobe y se instalaban allí todo el invierno. Tuvo que salir de allí; no soportaba en sus zapatos el barro de los surcos ni el acre olor a excremento de las bestias ni, mucho menos, el sudor de vino áspero de Joaquín, su hombre, capataz en los campos y en la cama que, mientras ella se partía la espalda, cerraba tratos en tabernas y burdeles. El macho que la cubría a destiempo, sin besos ni caricias, y se quedaba dormido cuando ella no se podía aguantar las ganas. Tuvo que irse y aquel tratante fue su puerta de salida. Tropezó después en otras piedras. No se arrepiente, aunque hoy nadie perdone su regreso.

12 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Leocadia tuvo, al menos, la osadía de enfrentarse a las normas imperantes e intentar rehacer su vida en otros lugares. ¿Demasiado tarde? No lo parece, pues aún dispuso de otras ocasiones para nuevas recaídas. Ahora, seguramente sola, aquellas raices que la habían mantenido encadenada al terruño y a su sino durante el primer tramo de su existencia son las que aún la sostienen mientras aguarda por la muerte. Me ha gustado, Juancho. Suerte y un saludo.

    1. Muchas gracias Jesús por tu lectura, por tus palabras y por tus buenos deseos. Tal y cómo yo lo veo Leocadia vivió la vida, no le gustaba lo que hasta entonces le había deparado el destino y decidió cambiar, arriesgarse, como hacen hoy quienes se embarcan en una balsa neumática para buscar otro horizonte. Yo creo que le fue bien y le fue mal, vivió, y después, sí, probablemente sola, decidió volver a la tierra, la que la vio nacer, por ese sentimiento de arraigo que, al final, tenemos todos.
      Un saludo!!!

  2. Hay cierta melancolía en los recuerdos de Leocadia, a pesar de que no parecen agradables. Y a mi me gustaría saber por qué ha vuelto, Juancho. Me da la sensación que la pobre había idealizado los recuerdos de su tierra, pero que una vez allí, no se siente a gusto.
    Suerte y beso,

    1. Sí quería darle un tono algo melancólico al relato, porque no creo que todos sus recuerdos sean malos, vivió con intensidad, la vida que quería, o por lo menos la buscó, seguramente no encontró al hombre de su vida ni tampoco lo que buscaba. Es verdad que el relato se me ha quedado corto, lo tenía más o menos cuadrado en la cabeza, pero al llevarlo al papel ha empezado a crecer y crecer y doscientas palabras se me han quedado cortas.Tal vez lo amplíe porque creo que el personaje pide más y creo que puedo dárselo, de hecho tal vez el final quede algo precipitado, precisamente por ese volumen que ha ido adquiriendo la historia. No creo sin embargo que tenga idealizados los recuerdos de su tierra, sino que cansada y convencida de que no va a encontrar lo que ansía, movida por ese sentimiento de arraigo que tenemos todos, vuelve al pueblo, aún sabiendo que no va a ser aceptada, porque la intolerancia, la incomprensión, la envidia y otras lacras por el estilo, están también muy arraigadas en nuestros pueblos. (joe me he alargado un poco)
      Muchísimas gracias por pasarte Anna!!! Besos!!!

    1. La vida es dura Nani, muchas veces dependiendo del lugar en el que naces, eso es lo que quiere cambiar Leocadia y, como muy bien dices, muchas Leocadias valientes que luchan a diario para cambiar a mejor, y cambiando ellas cambiar también este injusto mundo.
      Muchas gracias Nani!!!
      Un beso enorme!!!

  3. Ángel Saiz Mora

    Mal tiene que haberle ido cuando regresa al lugar que abandonó en busca de algo mejor, donde también acabó tropezando. Cuando no queda más remedio que elegir entre dos males, en este caso, dos terrenos hostiles, siempre es preferible volver al inicio, a la casilla de salida, y cerrar así el círculo. Al final la tierra tira.
    Un abrazo, Juancho. Suerte

    1. Tropezó y se levantó, Ángel, y se volvió a levantar y volvió a caer. No creo que elija entre dos males, sino que piensa que ya ha acabado su camino, está cansada y vuelve a sus raíces, igual que hacemos la gran mayoría, cómo muy bien has interpretado, la tierra tira, de ahí el título que le da todo el sentido al micro, creo.
      Muchas gracias y un fuerte abrazo Ángel!!

    1. Muchas gracias por la visita Calamanda!!! Ojalá la tierra le brinde esas oportunidades, aunque creo que ha vuelto a dejar pasar el tiempo, a terminar allí donde había empezado.
      Besosss!!!

  4. MªBelén

    Aplaudo a tu protagonista y la valentía de abandonar todo y marcharse con ese hombre para cambiar su vida, una llena de pesares, de angustia, del no gozar de una sencilla y tierna caricia…
    No importa que haya caído, ha sabido levantarse una y otra vez. Quizá con edad se haya cansado de luchar y por ello vuelve a la tierra que le vio nacer.
    Una historia muy bien contada, que te envuelve y te sientes participe de su vida.
    Un beso Juancho, un gusto leerte siempre.

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