Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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106. Cazador de tormentas

Acaba de cargar el coche con todo lo necesario: cámaras, brújula, mapas, barómetro,… Su corazón pugna por salirse del pecho mientras acelera camino de la sierra. Hoy es el día.

Una primavera demasiado temprana se ha visto sorprendida por vientos fríos del norte y las nubes han comenzado a preñarse de truenos. Los primeros mammatus cuelgan del cielo señalándole el rumbo. Desvía el coche por una pista de tierra. Conoce perfectamente la zona. La adrenalina late en sus oídos. Se dirige al punto exacto donde nacen las tormentas: un monte al que su padre llamaba la guarida de las brujas. Allí, los vientos cálidos ascienden y alimentan cúmulos gigantescos, nimbos donde se gesta la ira de los dioses, justo sobre su cabeza.

Excitado, baja del coche y comienza a montar su equipo. Esta vez trae una videocámara, no quiere que se le escape. Respira hondo, paladea el ozono, siente los vellos erizados por la cercanía de la bestia. Las primeras gotas se desprenden del cielo. Al fondo retumba, la tormenta se acerca. Extasiado, se adelanta unos pasos en campo abierto, delante de los objetivos, y extiende sus manos rozando el cielo, dispuesto a cobrar su presa.

34 Respuestas

  1. Salvador Esteve

    Anna, has reflejado muy bien cómo el cazador se empapa de adrenalina en busca de emociones intentando capturar la tormenta. Me ha gustado. Abrazos.

  2. Ángel Saiz Mora

    Un cazador que se enfrenta a su presa, pero esta no es un animal, ni siquiera otro hombre, sino algo tan impredecible como una tormenta. A pesar de tratarse de un profesional, no puede evitar que le suba la adrenalina, que recuerde que en su oficio existe un peligro cierto. Sería más seguro si se dedicase a atrapar eclipses, pero también menos emocionante.
    Habrás visto que en el relato 19 también hay otros cazadores de este estilo, aunque uno de ellos es de otra pasta.
    Mucha suerte con el tuyo y un abrazo

    1. Lo vi, Ángel, y creo que te lo dejé escrito en mi comentario, ayer si no recuerdo mal. Me gustó mucho el tuyo, porque me hizo pensar que en el fondo no son tan diferentes tu cazador y el mío, son ambiciosos.
      Muchas gracias por pasarte a comentar. Un saludo,

  3. Anna, me gusta mucho la intensidad lograda, el ritmo y como nos llevas junto a ese yonky de las tormentas con aparato eléctrico (toma palabros cultos). Sin embargo me penaliza un poco la historia, me perece un poco vista. No te me parezca mal.

    Besísimos.

    1. No me parece mal en absoluto, se que me lo dices con cariño. Si te gustó el ritmo y conseguí transmitirte esa adicción por la electricidad ya me quedo más tranquila.
      Abracisísimos

    1. Por ahí van los tiros Epi: ponerse delante de los objetivos, con las manos en alto, en campo abierto y con las ganas que tiene este hombre de cazar una buena imagen…. Me alegro que lo hayas visto.
      Besos.

  4. María Elena Sánchez Álvarez

    Anna, la pasión puede costarle caro a tu protagonista. Un relato muy visual y preocupante por lo que pueda pasarle a este cazador de tormentas.
    Un saludo y mucha suerte

  5. Inés Z.

    He leído tu relato en una fría noche de primavera, plagada de viento, lluvia y truenos. El ambiente exterior junto con tus deficiniciones, tan visuales, han logrado que lo viva intensamente.

    Un abrazo!

  6. A mi me has enseñado lo que son los mammatus, lo que no es poco ;). Destila pasión por su caza, es vibrante. Un contrapunto perfecto a una peli que vimos anoche, tan mala malísima que llorábamos de la risa, sobre una tormenta de tiburones en L.A. Totalmente inverosímil, mal hecha, vamos, de partirse si lo que pretendían era aterrorizar al personal. Si algún día estas de bajón, te la recomiendo, aunque lamento no haber gastado ni una neurona en aprenderme el título. Suerte y un beso.

  7. Pues yo había dejado hace unos minutos un comentario aqui ¿¿?? Te decía que gracias por enseñarme lo que son los mammatus, que me parece que destila pasión y un ritmo trepidante. También te recomendaba una película malísima que vi anoche sobre una tormenta de tiburones, como contrapunto a tu relato, en la que llorábamos de la risa con sus incongruencias, si un día estás de bajón. Y te deseaba suerte y te mandaba un beso. A ver si ahora…

    1. Jajaja! son los duendes de la red que a veces hacen de las suyas, pero acuso recibo del mensaje y te agradezco doblemente el interés. Creo que se de que película me hablas, ¿es “sharknado”?. No, no la he visto, pero la red te brinda a veces imágenes que te dejan confusa.
      Un abrazo

      1. Esa, esa, que más que de bajo poresupuesto es de nula coherencia. Te partes, créeme, es desternillante porque no tiene pies, ni cabeza, ni coherencia, ni siquiera planos mínimamente creíbles, pero es que además ¡parece que la han hecho en serio en plan terror!
        No podíamos cambiar de canal de las risas que nos estábamos echando.
        Abrazo de nuevo.

  8. Es un relato de ritmo trepidante, que se lee muy bien pero me deja con un ¿Y…?
    El título nos indica que es un cazador de tormentas, y por los aparatos es para grabar y fotografiar. Si no fuera ese el título, por el nombre guarida de brujas quizás nos dicen que lo que quiere atrapar no son tormentas. En fin, veré que dicen los comentarios. Suerte.

    1. Gracias por pasarte a comentar Javier. Ay, que yo creí que se entendía… a ver, lo que intentaba dar a entender es que el cazador está tan obsesionado por captar la mejor imagen de la tormenta que no duda en poner su vida en peligro, exponiéndose en campo abierto, delante de los objetivos, deseando que el rayo le alcance y conseguir filmar ese instante.
      En fin, a veces pasan estas cosas.
      Un abrazo.

  9. Rafa Heredero

    Hola, Anna. Con ese ritmo trepidante nos haces sentir la misma adrenalina que a tu personaje, y casi casi, hasta el ozono.
    Suerte y saludos.

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