Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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48 . ¡Cua, cua, cua! (Lorenzo Rubio)

Desde que mi novia voló de casa, lloraba encerrado en el aseo. Con la bañera llena de agua caliente, me relajaba con los patitos de goma que compré para cuando ella quisiera quedarse embarazada, de mí.

Un día añadí sales aromáticas. El agua tomó una tonalidad rosa y, de repente, los patitos graznaron. ¡Habían cobrado vida! Desnudo, correteé por los pasillos enloquecido, hasta que resbalé y me di un buen golpetazo.

Pero no, no me había vuelto loco. Los patitos estaban vivos. Y eran tan preciosos que consiguieron que sonriera. Los adopté como hijitos. Les cambiaba el agua, los alimentaba, les daba cariño, y hasta los bauticé: Gomitas, Comebichos, Travieso (porque más de una vez paseaba a su aire por la casa), Alicaído y Despechitos.

Pero los hijos crecen. Se convirtieron en unos hermosos patos de goma (salvo Travieso, que resultó ser un cisne) y ya no cabían en la tina. Así que los trasladé a la laguna del pueblo. Lloramos todos, los patos, el cisne, yo… y mi exnovia que estaba allí. Había llevado a ver palmípedos a los sobrinos de su prometido. Creo que se arrepintió al comprobar el excelente padre que hubiera sido del niño que esperaba.

22 Respuestas

  1. Muy bueno, Lorenzo. Está claro que el ser humano está hecho para vivir en compañía, jaja, y esos patitos tenían su corazoncito, al igual que el padre. Qué pena que ella se diera cuenta tan tarde ¿o no? quizá todavía estaba a tiempo…

    Un abrazo.

  2. Ángel Saiz Mora

    A quien la vida no le da hijos, le da patos. Unos y otros, cuando se les trata bien, crecen y, si se les quiere, se les debe facilitar que emprendan su propio camino. Ese hombre necesita adoptar a algo o a alguien para transmitir lo bueno que tiene dentro. En cuanto a su exnovia, que lo hubiera pensado mejor. Dicen que nunca es tarde, que la vida ofrece segundas oportunidades, pero no es verdad.
    Solo me ha quedado la curiosidad de saber qué comen los palmípedos de goma, pero algo debe quedar para la imaginación, que no le falta a este relato como a todos los tuyos.
    Un abrazo y suerte, Lorenzo

    1. Siempre tus comentarios son de lujo. Respecto a la duda muy bien planteada, me la apunto para un futuro cuento más largo de Cua, cua… pero ahí va una pista, uno de los patitos de goma se llama Comebichos… en el cuento incorporaré una idea que no me cupo por espacio en el micro. Pensamiento del protagonista: “Desde que tengo a los patitos de goma en mi casa no hay mosquitos”
      jajaja
      Muchas gracias, Ángel.

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    ¿Gomitas? ¿Despechitos? Jopé, Lorenzo, cómo está el patio, digo el estanque. No sé si desearte suerte o un… Bueno, mejor, suerte. Y un saludo, claro.

  4. Si va a ser verdad que sólo apreciamos algo cuando lo hemos perdido. ¡Qué humanos estos!
    Desde luego serás un buen padre, presente o futuro porque imaginación tienes un rato y eso es primordial para tener a los patitos, digo a los hijos, de tu parte.
    Me ha gustado Lorenzo porque me has hecho sonreír antes del sueño.
    Felíz noche de superluna.

  5. Salvador Esteve

    La naturaleza no iba a dejar que el protagonista desperdiciara su amor paternal, y la magia hizo el resto. Incitarte a escribir con el tema de la convocatoria un relato mágico, amigo Lorenzo, es como dar de comer chucherías a un caimán, se te zampa la golosina y la mano, ja, ja, ja. ¡Genial! Abrazos y suerte.

  6. Isabel

    ¡Qué gracioso!
    Qué suerte el encuentro con la novia, ha podido ver que tu protagonista no ha perdido el tiempo.

    🙂
    FELIZ AÑO para ti y para toda tu familia de patitos.

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