Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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1. CUANDO SE HACE TARDE

El sexo anal le parecía sucio y humillante, detestaba el sabor ácido del tabaco cuando la besaba y dudaba que fuese médico, como decía. Ella ya se sentía mayor para flirteos furtivos, prácticamente anónimos y fundamentados en un deseo que acabaría apagándose.

Él se manejaba bien en la adulación, y a ella le encantaba escucharle hablar de su pasión por los grandes veleros, con un vocabulario de lugares y objetos nuevo para ella; pero tenía la sensación de que la mentía cuando miraba, con el gesto torpe del mal actor que pretende evitar la sobreactuación. No quería sufrir; ni abandonarle cuando el roce hubiese tejido un cariño cotidiano. Por eso, por cuarta y última vez, había acudido a la misma habitación de hotel, tenía puesta la lencería rosa que le gustaba y se disponía a hacerle pasar un buen rato antes de explicarle que su relación había terminado.

Se acomodó en la cama para esperarle y encendió el televisor; la programación y el cansancio la llevaron a un sueño apacible.

La despertó el frío de la madrugada. Por la ventana abierta se colaba una penumbra de luna moribunda que pintaba las paredes del cuarto de una infinita tristeza.

 

23 Respuestas

  1. calamanda

    Juan, es cierto, desmenuzas tanto la situación que despues de leer tu cuento queda un regusto a tristeza. Qúe puede ocurrir con esa extraña pareja. Cada lector le daremos nuestro final. Abrazos.

  2. Detallas la escena muy nítidamente con unos verbos bien escogidos para reforzar la decadencia. Los adjetivos en este caso también necesarios, aunque yo habría recortado alguno. Y la frase de inicio, de las que invitan a querer seguir leyendo. Para encontrarse con un texto que no decepciona.
    Un abrazo.

  3. Nieves Martínez Menaya

    Cuando un cuadro es capaz de contar un relato o un relato simular ser un cuadro es que ambos funcionan, Y este me ha hecho recordar esa peculiar manera de contar que tiene cualquier cuadro de Hopper. Un abrazo

  4. ely odraleba

    Está muy bien contado, aunque la historia queda una sensación agridulce.
    No sólo porque la dá sexo anal en las citas, sin gustarla, sino porque en la última cita, aun no acudiendo ,también se lo dá. Situación patética en la que queda ella,tal vez algo merecida, por incoherente .

  5. Auro

    Joooo, haciendo un símil poco afortunado ¿o no?: ¡comida por no comer!! Eso le pasa por buena y no querer dar calabazas. Mas vale un no a tiempo, visto lo visto!!

    Estoy de acuerdo con Susana, el inicio del relato es atronador!!

    Abrazo.

  6. ely odraleba

    SÍMIL: Figura Retórica que consiste en establecer una relación explícita entre un término real y uno alegórico o imaginario, compara dos cosas que tienen relación y/o pueden parecer iguales.PARA AURO.
    Juan, felicidades por tu relato, entré tanto en la historia que se me pasó decirte lo bien que está. Un saludo.

  7. Amélie

    Jams, has conseguido transmitir un ambiente sórdido en todas las reglas, desde el principio con la primera frase, pasando por la lencería rosa y acabando por ese amanecer desolador.
    Un beso.

  8. Cierto en los cuadros de Hopper, en las carreteras abandonadas al polvo y un sol oque luce siempre entrevelado. Falta el cadillac en la puerta para ver cómo el personaje lo vuelve a conducir en un largo viaje solo.
    Que tenga buena suerte.
    Abrazos JAMS

  9. Mª Belén Mateos

    Estupendo relato, con palabras precisas que nos ayudan a ver el ambiente en el que esta singular y asqueada pareja habitan. En estos casos cuando no es uno es el otro el que abandona, me hubiera gustado que fuera ella la que no apareciera a la cita, creo que por sentirla más solitaria y triste.
    Besos

  10. Me ha parecido una historia tristemente bonita. Deja el regusto amargo del vacío en el que muchas veces se vive sin darnos cuenta. Un saludo y gracias por sacar adelante este proyecto.

  11. Modes Lobato Marcos

    Tu relato me trae el regusto triste de “El último tango en París”(mantequillas al margen).
    Terrible historia de soledad, donde dos naúfragos tratan de huir de su frío abrazo, para finalmente asumir que “hasta aquí hemos llegado”.
    No importa que ella quiera acabar y él se haya adelantado.
    En realidad los dos sabían desde el principio que nada había nacido entre ellos, sabían que simplemente engañaban a sus solitarias sombras durante unas horas…
    Y esa sensación de derrota inicial y resignación es lo que llena el relato de un manto de tristeza.

    Solo falta el saxo de Gato Barbieri poniendo música de fondo…

    Para mi, el mejor relato que te he leído. Sin más.

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